Bea Ruiz, psicóloga: «Romper con una amiga puede doler más que cortar con una pareja»
YES
Al contrario de lo que pasa con el amor, la experta defiende que los problemas con las amistades son un tabú sobre el que falta literatura, pero que ve con frecuencia en consulta
27 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Un vídeo compartido a través de sus redes sociales sobre la amistad y la importancia que nos dan otras personas en su vida fue uno de los que más repercusión tuvo en el perfil de Bea Ruiz (Bilbao, 2000), que suma más de 12.000 seguidores en Instagram. «Cuando alguien quiere que estés en su vida lo notas por como actúa; no tienes que competir por ese hueco, recordar que existes o esforzarte el doble para conseguir lo mínimo», explicaba en su publicación esta psicóloga vasca asentada en A Coruña. Dice que a raíz de ese vídeo, que suma más de 45.000 reproducciones, recibió decenas de mensajes y varias personas decidieron empezar sesiones de terapia para trabajar un problema —el de las rupturas entre amistades— sobre el que esta terapeuta defiende que se habla menos de lo que se debería.
—¿Hay amistades tóxicas?
—Sí, y es algo que veo mucho en terapia, pero de lo que se habla muy poco. Cuando nos pasa con una pareja, existen muchos recursos, pero cuando se trata de una amistad está más desautorizado porque tenemos expectativas que se nos inculcan de que las amigas son para siempre y hay que cuidarlas. Pero más que de toxicidad, a mí me gusta hablar de relaciones disfuncionales. Prefiero poner el foco en las dinámicas concretas, porque muchas veces no es tanto la persona, sino cómo se está dando ese vínculo.
—¿Cómo podemos identificarlas?
—No siempre es fácil. Algo que suele funcionar es analizar cómo nos sentimos a nivel corporal con esa relación. Si cuando llego a casa después de estar con esa persona, me siento tensa, me encuentro incómoda cuando estoy allí o termino agotada es una primera pista de que igual ahí hay que tener cuidado. También hay que estar alerta, si siento que doy más de lo que recibo o si tengo que adaptarme constantemente a esta persona.
—¿Cómo podemos terminar con una amistad disfuncional?
Muchas veces seguimos buscando que esa amistad funcione porque nos relacionamos desde la necesidad. Lo que está siendo complicado no es alejarnos de esa persona, sino estar sin ella y sentir la soledad. Por eso nos quedamos en sitios que nos hacen daño. Es importante que, si se puede y ambas partes están dispuestas, primero se hable. Pero habrá veces en las que esto va a ser imposible, por las dinámicas que hay o por cómo es un lado de la relación. Aquí es donde entra la importancia de poder alejarnos.
—¿Cómo debemos alejarnos sin que nos duela?
—Es una de las preguntas más repetidas en terapia y la respuesta siempre es la misma: nos va a doler y es necesario. Aunque nos haga daño, esa persona es muy importante en nuestra vida y alejarnos nos va a doler. Pero tenemos que trabajarlo y sostenerlo, porque no queremos esta amistad en nuestra vida.
—¿Puede equivaler a cortar con una pareja?
—Sí. El duelo por una ruptura no solo depende del tipo de relación, sino también del vínculo. Las amistades forman parte de nuestro día a día y nuestra identidad. Se pierde un humor, un lenguaje y una intimidad. Puede doler incluso más que una ruptura de pareja.
—¿Qué nos puede ayudar a transitar ese dolor?
—Muchas veces solo pensamos en el corto plazo, en lo que nos está pasando y en lo difícil que va a ser tomar esa decisión ahora. Pero hay que echar la vista un poco más hacia delante y pensar a medio y largo plazo. Al principio lo vamos a pasar mal y vamos a tener que aprender quiénes somos sin esta persona. Aprender eso va a ser complicado, pero en un tiempo echaremos la vista atrás y vamos a agradecer habernos alejado, porque eso nos ha permitido no tener ese malestar.
—¿A veces nos aferramos erróneamente a una versión de una persona que ya no existe?
—Sí, pero no creo que sea erróneamente. Es natural que nos quedemos con esa parte y tengamos nostalgia. A veces se puede solucionar y eso puede volver, pero otras veces hay que pasarlo como cualquier otro duelo. Deseamos que esa relación o esta persona que antes estaba con nosotros pudiese volver, sin embargo, esa persona como tal ya no existe.
—¿Cómo evitamos volver a caer en amistades disfuncionales?
—Mucho tiene que ver con conocerse a uno mismo, con entenderse, con caerse bien y con estar tiempo contigo y estar a gusto con esa soledad. Así dejaremos de intentar relacionarnos desde la necesidad, desde el miedo a estar solos.
—¿Qué pasa cuando esto se da en un grupo?
—Se complica, porque hay que sostener la incomodidad de distanciarnos de una persona a la que vamos a ver. Pero hay que tener presente que dejar de ser amigos no siempre implica que nos odiemos. Si hay una resolución cordial, podemos llegar a un punto en el que ya no somos íntimas pero podemos coincidir.