Ella es la reina de las feiras portuguesas

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Carla en una de las feiras que visita cada fin de semana
Carla en una de las feiras que visita cada fin de semana

No hay mercadillo que se le pase a esta vecina de Ourense, toda una experta en recorrerse las mejores ferias y puestos de antigüedades de Portugal

01 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En la agenda de Carla Vázquez los días se miden en feiras. Los miércoles es la convencional de Valença y una de sus favoritas es la de antigüedades y velharias de Ponte de Lima. Sin quererlo, y por sorpresa, se convirtió en una experta en encontrar tesoros en las decenas de ferias que se celebran durante todo el mes en Portugal. Natural de Louro, en Muros, pero vecina desde hace un tiempo de Ourense, esta gallega encontró en las ferias portuguesas una pasión. «Todo empezó un poco de rebote. Estudié Pedagogía con la sensación de que era algo equivocado. A mí me tiraba más el márketing. Soy de esas personas que no sabe estarse quieta en el sofá. Así que recuperé la máquina de coser de mi madre y empecé a coser y a usar manteles viejos para hacer tops. Un día decidí acercarme a Portugal a buscar manteles antiguos para seguir transformándolos en piezas de ropa y ahí empezó todo», recuerda esta mente inquieta, que se convirtió en un referente para estar al día de todo el calendario de mercadillos en su perfil de Instagram @carlavaf.

«La primera vez que fui a una feria de antigüedades fue a la de Valença do Minho y a partir de ahí me empecé a mover y a conocer a los anticuarios de Galicia y del norte de Portugal. Al principio era derivado de la búsqueda de manteles, pero ahora ya me encanta encontrar todo tipo de tesoros», confiesa. «La de Caminha es una de las ferias de antigüedades más conocidas, pero después está la de Monção que es más pequeña, más de cosas en el suelo, que está muy bien», explica. «Cada fin de semana voy a una feria, a la aventura».

Cuenta que el truco para comprar bien en los mercadillos es tener paciencia: «A veces si es una feria grande cuando llegas a la mitad ya no quieres seguir viendo. Por eso también recomiendo llevar una lista con cosas que quieres buscar». Asegura que hay piezas que vuelan, «un día me quitaron un mantel de las manos, parecía eso los Juegos del hambre», y que es mejor no dejar pasar la primera vez que pasas por delante de ellas: «Ahora que está tan de moda bordar y coser, los costureros antiguos, los que tienen las patas torneadas, son una locura, desaparecen antes de que te des cuenta. Mi consejo es que si vas a una feria y ves uno, no lo dejes escapar».

En su día a día, Carla trabaja en una academia de oposiciones que gestiona con su marido. En sus ratos libres sigue pensando en nuevas ferias y anticuarios que visitar. Uno de sus últimos tesoros es una vajilla de Alfred Meakin, de principios del siglo XX, que encontró en la feria de Valença do Minho. Su próximo reto es encontrar un mueble para su nueva casa: «Me gustaría encontrar uno antiguo, así que estoy esperando a que aparezca».