Aunque no se puede quedar con solo un consejo, dice que su madre, Belén Rueda, siempre le ha insistido en que mantenga los pies en el suelo. Asegura que va a poco a poco y procura elegir buenas historias. Ahora sueña con rodar en el extranjero
23 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Belén Écija (Madrid, 1994) viene pisando fuerte. Acaba de estrenar en los cines el thriller con muchos toques de humor Aves de corral y hace tres semanas presentó junto a su madre, Belén Rueda, El vestido, una película de las que dan mucho miedo: «Disfrutamos mucho trabajando juntas. Fue muy emocionante rodar con mi madre de tú a tú y vernos en cada plano, además aprendí muchísimo de ella». La actriz madrileña a la que descubrimos en las series La valla y en Madres, amor y vida, es pura energía, habla muy rápido y sabe muy bien lo que quiere: «Ahora, yo solo quiero sentirme satisfecha con cada uno de mis trabajos, ir aprendiendo y me encantaría también rodar en el extranjero».
—Dos estrenos en un mes: «El vestido» junto a tu madre Belén Rueda y «Aves de corral».
—Estoy muy contenta y que siga la racha, por favor. Voy paso a paso, tampoco quiero correr, pero van surgiendo proyectos interesantes y estoy muy contenta. Tengo poco tiempo libre y eso es bueno en esta profesión, porque cuando estás a la espera, no te llaman, entonces, surge la incertidumbre, comienzan las dudas y se pasa mal. Hace años, cuando arranqué mi carrera, recuerdo que durante una larga etapa en la que no me surgían proyectos, se me cayó hasta el pelo del estrés. Ahora, ya he aprendido que los tiempos de espera tengo que aprovecharlos para ampliar mi formación como actriz y para disfrutar más del tiempo de ocio y de los que quiero.
—De una peli de miedo a una historia de intriga con muchas dosis de humor donde interpretas a Linda. ¿Ha sido un reto saltar de un género a otro? ¿Te atraen los personajes que te sacan de tu zona de confort?
—Sí, me encantan los retos y cambiar de registro, creo que es la mejor forma para aprender y seguir creciendo como actriz. He observado que los personajes más difíciles, los que no se parecen en nada a mí, son en los que pongo todo mi empeño y trabajo por darles más credibilidad.
—La ópera prima «Aves de corral» cuenta con un reparto estupendo desde Pedro Casablanc, pasando por Roberto Enríquez hasta Antonio Durán, «Morris». ¿Cómo ha sido trabajar con estos actores de larga trayectoria y prestigio?
—Ha sido increíble. Es verdad, que no he coincidido con todos ellos los días de rodaje, pero siempre es muy enriquecedor, porque te quedas con detalles de cómo trabajan, desde cómo miran a la cámara, cómo se colocan hasta cómo se concentran y preparan su escena.
—Tu otro estreno reciente ha sido «El vestido». ¿Cómo ha sido rodar con tu madre, Belén Rueda?
—Muy divertido y muy guay, la verdad. Ya habíamos trabajado juntas en la serie La agencia, pero fue solo en un episodio. Por eso, hemos disfrutado mucho trabajando juntas esta de historia de miedo, porque aprovechamos para pasar más tiempo juntas durante las semanas de rodaje. Fue muy emocionante rodar con mi madre de tú a tú y vernos en cada plano, además aprendí muchísimo de ella.
—Si te digo Belén Rueda. ¿Qué te viene a la cabeza?
— Madraza por encima de todo. Es muy mamá, pero sobre todo es normal, sencilla y auténtica. Y lo mismo hace bricolaje que te hace un huevo frito. Y como actriz, es una curranta, es muy generosa y superactiva, con ella no va la pereza.
— Y, ¿cómo gestionas lo de «ser hija de» [Belén Rueda y Daniel Écija]?
—Bueno, pues desde que empecé mi carrera como actriz siempre he tenido la sensación de que debía dar siempre un cien por cien en cada trabajo que realizaba. Mientras que otros actores que empezaban como yo, se les ha permitido equivocarse e ir más despacio. A mí me han exigido brillar desde el minuto uno, cuando todos sabemos que un actor va haciéndose proyecto a proyecto. Ahora, me enfoco en mí, siendo yo misma y sin fijarme en las críticas. Ahora me digo esta soy yo, este es mi trabajo y soy distinta a mi madre.
— ¿Qué consejo de tu madre te ha ayudado más para ir creando tu carrera?
—No me puedo quedar con uno. Porque, desde el principio me ha guiado, me aconseja, me escucha. Quizás, que mantenga siempre los pies en el suelo y que sea yo misma.
—Echando un vistazo a la filmografía de tu madre, Belén Rueda. ¿Cuál es tu película preferida, en la que ella está mejor como actriz?
—Me parece que está increíble en El orfanato, pero confieso que en la película Los ojos de Julia me impactó muchísimo. Está fantástica y hace un gran trabajo de interpretación.
— ¿Tú y tu hermana también estabais enganchadas a la serie «Los Serrano»?
—Sí, y la veíamos con mi madre, las tres juntas y lo pasábamos genial. Eso sí, cuando su personaje murió en la serie, dejamos de seguirla. Por aquella época, mi madre trabajaba mucho, pero nunca hemos notado su ausencia, su falta. Siempre se organizaba para estar con nosotras y cuando podíamos nos íbamos con ella a hacer bolos de teatro y para nosotras aquellas experiencias eran increíbles.
—¿Hacia dónde te gustaría enfocar tu carrera?
—Ahora estoy rodando un proyecto muy chulo y tengo otro muy interesante para septiembre, pero no puedo desvelar nada. Tengo claro que me gustaría seguir rodando buenas historias aquí en nuestro país, pero reconozco que también me hace mucha ilusión probar suerte en el extranjero y descubrir cómo se trabaja fuera, rodar con actores extranjeros, ver sus tiempos y estilos. Estaría genial, ojalá.
—¿Qué te tira más a la hora de elegir un proyecto: la historia, el personaje o el equipo?
—Me fijo mucho en la historia, en que haya una buena trama, que se sostenga, porque me encanta escribir. Y me resulta tan difícil escribir un buen guion que cuando veo una buena historia, la aplaudo y, si encima me la proponen para trabajar como actriz, me tiro de cabeza.
—¿Cómo te enfrentas a los «castings»?
—¡Uf! Ahora con los años, los llevo bastante mejor. Al principio, me ponía nerviosísima y pasaba mucho calor del subidón de la prueba. Con la experiencia y los años, he aprendido a gestionar los noes, porque no dependen de nosotros. A veces, te descartan porque no encajas con el otro actor, o porque eres más alta o más baja, hay muchos factores que se nos escapan. Al final, uno sabe interiormente, cuando ha hecho un buen casting y cuando no. Procuro no darle muchas vueltas, porque si ese personaje no era para mí, ya saldrá otro.
—¿Qué hiciste con tu primer sueldo?
—¡Hum! Pues no me acuerdo. Sí recuerdo la ilusión de ganar dinero como actriz y decir: «Puedo vivir de ello». Yo no soy de comprarme caprichos, prefiero hacer planes y casi seguro que organicé alguno chulo con mi novio, el que hoy es mi marido.
—¿Otra de tus ilusiones sería hacer un musical?
—Sí, me encantan los musicales, porque me parece un espectáculo muy completo. De pequeña, no paraba de ver todas las versiones de Annie. Me parecía increíble. De hecho, de niña hice ballet, gimnasia rítmica y funky y con las amigas hacíamos representaciones para los padres. Pero hacer un musical requiere mucha preparación en canto, en baile y ahora, estoy centrando mi carrera en la interpretación.
—¿Con qué carga las pilas Belén Écija?
—Haciendo escapadas fuera de Madrid o bien a la montaña o visitando algún pueblo o rincón bonito de nuestra geografía, eso me llena de energía. Y también me encanta hacer deporte, porque me ayuda a relajarme y a dormir mejor. Hago clases de ciclo, de pilates y también salgo a correr.
—Un plan que te encanta
—Ir al cine con mi madre entre semana, me chifla.
— ¿Sueñas con lograr un Goya algún día?
—¡Uf! Sería alucinante. Pero yo no soy de proyectarme en el futuro y de apuntar tan alto. Yo ahora, yo solo quiero sentirme satisfecha de cada uno de mis trabajos, ir aprendiendo y hacer personajes cada vez más interesantes y llenos de matices.