Mario Alonso Puig, experto en bienestar y liderazgo: «Vamos como pollos sin cabeza porque todo es urgente. Y lo urgente es vivir»

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En este ritmo de vida frenético nos olvidamos de lo más importante. Pero Mario Alonso Puig nos ayuda a cambiar la mirada: «Estamos capacitados para conseguir cosas que nuestra mente nos dice que son imposibles»

25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Mario Alonso Puig (Madrid, 1955) es muchas cosas a la vez. Es un reconocido médico y cirujano, experto en bienestar y liderazgo, pero también investigador y escritor. El próximo 6 de marzo llegará a Santiago para invitar al público a navegar por los anhelos del inconsciente profundo y conseguir lo imposible. Bajo este título, precisamente, Haz lo (im)posible —entradas disponibles solo en su web oficial—, trata su conferencia que parte de una premisa que desafía el ritmo frenético actual: solo superando las barreras mentales se logra lo que parece inalcanzable. En esta charla, Puig nos ofrece las claves para alcanzar el éxito, gestionar la frustración en los niños y definir la excelencia profesional.

—Que hagamos lo imposible es lo que espera todo el mundo de nosotros...

—Lo imposible no es lo mismo que lo absurdo. Lo imposible es aquello que mentalmente hemos dado por hecho que está más allá de nuestras posibilidades, pero que, en realidad, no es así. Entonces, tú haces posible lo que te parece imposible cuando consigues superar determinadas barreras mentales. A veces, tenemos anhelos muy profundos, pero pensamos que no somos lo bastante inteligentes o no nos merecemos conseguirlos. Cuando empiezas a entender cómo puedes cambiar la mirada y a verte de una manera distinta, sabemos por experiencia, que lo imposible se hace posible.

—¿La clave está en nuestra mente?

—Muchas veces, la mente no juega a nuestro favor. Pero si te das cuenta de cómo puedes darle la vuelta, entonces todo empieza a cambiar. Por eso, en esta conferencia explico que el cerebro está capacitado para conseguir cosas que la mente dice que es imposible. En segundo lugar, también utilizo una serie de historias que generan resonancia en las personas. Las historias tienen un gran poder a la hora de activar determinados resortes en el inconsciente. Y nos lo cuentan bastantes personas con su testimonio en la conferencia. Cosas que parecen imposibles a nivel de salud, a nivel económico, a nivel de familia, se están haciendo posibles.

—¿Y en tercer lugar?

—Hacemos una serie de meditaciones que he creado específicamente para este fin. Están fundamentadas en plantar las semillas de posibilidad en el inconsciente profundo. Sabemos que funciona.

—¿El inconsciente profundo nos domina sin saberlo?

—Muchas de las decisiones que tomamos, creemos que lo hacemos de forma consciente, cuando son de manera inconsciente. En nuestro interior tenemos imágenes y no nos damos cuenta de ello. Esas imágenes están determinando nuestra forma de ver, de sentir y de actuar. Y cuando cambiamos esas imágenes, cambia de una manera muy impactante la forma en la que vemos el mundo. Te pongo un ejemplo sencillo.

—Sí.

—Mi madre desarrolló cataratas a lo largo de muchos años y se había acostumbrado a que las cosas tenían muy poco color. Un amigo mío la operó, y empezó a ver unos colores que ya no existían para ella. Si lo llevamos a nivel mental, podemos empezar a ver dimensiones de la realidad que antes se nos escapaban.

—Acabas de publicar «Vivir es un asunto urgente». Pero nos pasamos la vida corriendo y sin disfrutar.

—Hemos duplicado la expectativa de vida. Sin embargo, el estrés crónico ha subido. Vamos como pollos sin cabeza porque todo es urgente. Y lo único que es urgente es alinearse con la vida. En una ocasión, un abogado muy prestigioso me consultó, porque tenía unos niveles de estrés tremendos. Me dijo que no le podía fallar a sus clientes. Entonces le dije: «Si acabas teniendo un problema de salud, van a tener que buscar a otro abogado. Tampoco te veas tan imprescindible». Hay que poner el foco en lo realmente importante. Y vivir es lo urgente.

—¿Qué impacto tiene en nuestras vidas el estrés?

—El estrés crónico está prácticamente detrás de todas las enfermedades que conocemos. Enfermedades cardiovasculares, degenerativas del cerebro, gastrointestinales, autoinmunes, endocrinas, articulares, enfermedades de la piel... Detrás de la ansiedad... de la depresión... No es el único factor, pero es, sin duda, un factor agravante.

—¿Cómo alcanzamos el éxito?

—Primero, cada persona tiene que definir qué es el éxito. Para algunos será convertirse en multimillonarios. Para otros, tener una familia realmente unida. Y para otros, encontrar un propósito en la vida o contribuir al bien general. No podemos imponer un modelo de éxito que parece que es el que nuestra sociedad quiere imponer. No necesariamente tiene que ser tener poder, fama y dinero. Hay personas que no tienen poder, fama y tampoco pueden presumir de dinero y son profundamente exitosas, porque su vida tiene un enorme sentido.

—¿Un jefe puede ser también tu colega?

—Un jefe puede ser amigo, pero no amiguete. Puede haber un lazo cordial, de afecto, pero no puede impedir que cumpla con el cargo que tiene.

—¿Qué efectos tiene un jefe tóxico?

—Hablamos de personas tóxicas cuando exhiben verdaderas psicopatías. Falta absoluta de empatía, de compasión, dureza en el trato... y ahí puede ser el jefe o el empleado. No depende del cargo. Y donde estén van a hacer daño. ¿Qué ocurre? Que cuanto más alto sea el cargo, más se va a extender el daño que hace.

—¿Y cómo es el empleado ideal?

—Independientemente del cargo que tengan, tienen que ser personas que vivan con ilusión. Que no se ocupen solo de sí mismas, sino también de los demás. Es decir, tienen que ser personas abiertas a la colaboración. Y que tengan un nivel de disciplina y de compromiso para conseguir resultados. No existe el jefe ni el empleado ideal. La clave es la generosidad. Da igual el cargo que ocupes. Virtudes como autenticidad, generosidad, compromiso, empatía, compasión, asertividad... Cuando una persona tiene esas virtudes, busca desarrollarlas más y eso tiene un impacto, independientemente del puesto que ocupe. Personas que tienen cargos muy sencillos, pero están llenas de virtudes han generado un gran impacto en empresas y sociedades.

—No es lo mismo ser jefe que líder...

—Liderar no es lo mismo que mandar. Liderar es inspirar, alinear mentes y corazones en un propósito común. Es generar un espacio de encuentro. Y cuando hay líderes, en distintos niveles de la empresa, son como oasis en medio de los desiertos. Y se nota mucho el impacto que tienen en las empresas, en las instituciones y en la sociedad.

—¿Por qué siempre sentimos rechazo por la autocrítica?

—Creemos, a veces, que el ideal de la vida es no tener ninguna emoción dolorosa. La alegría e ilusión siempre es bienvenida, pero todo lo que sea tristeza, reflexión o arrepentimiento es incómodo. El viaje interior, el autoconocimiento, es algo que todo el mundo persigue, pero no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Es más fácil señalar al vecino, que preguntarse qué estoy haciendo yo para generar este problema.

—¿Tiene tanto poder el silencio, ahora que hay tanto ruido por todos lados?

—Cuando uno entra en silencio, el ritmo del cerebro cambia y hay una enorme recuperación del cerebro y del cuerpo. Empiezas a tener más claridad mental. El silencio, la meditación, los paseos por la naturaleza, la oración... todo eso tiene un gran impacto en la salud mental y física.

—¿Crees que somos una sociedad feliz?

—No. Creo que somos una sociedad que tiene un bienestar económico, pero eso no es una sociedad feliz. Si lo fuéramos no habría tanto conflicto bélico ni tanto enfrentamiento ni tanta disputa. Somos una sociedad que ha confundido el bienestar subjetivo, que te da el tener cosas, con la felicidad.

—Buscamos placebo para creer que sí...

—Confundimos comer bien, viajar bien, tener una casa bonita... con estar bien por dentro. Hay personas que tienen mucho y están muy mal por dentro. Y al revés. Lo ideal es tener lo suficiente para vivir sin agobios y estar bien por dentro.

—¿Sabemos educar a nuestros hijos para aceptar la frustración?

—La frustración es parte de la vida, y la superación de la frustración, también. No conozco a ningún emprendedor ni a ningún deportista ni a ningún artista que no haya tenido que superar momentos de profunda frustración. Si te derrumbas ante la frustración, es imposible que la puedas superar. Si no queremos que un niño experimente frustración, ante la más mínima dificultad, se va a hundir.

—¿Sobreprotegemos mucho a los niños?

—Nuestra misión como padres es dar raíces para crecer y alas para volar. Y si no les damos raíces, no les ayudamos a conectar con emociones que son difíciles reconocerlas y superarlas. Si no les ayudamos a tener autonomía para que se valgan por sí solos, estamos creando un nivel de dependencia que no es el que queremos para nuestros hijos.