Laura, Patricia, Irene y Paula se quedaron embarazadas a la vez sin planearlo: «Despois de dar a luz, fomos comer xamón serrano»
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AMIGAS EN LA MATERNIDAD. El nacimiento de sus hijos las unió más todavía. Ahora comparten dudas y, sobre todo, apoyo, en los primeros meses de vida de sus retoños. De madrugada, cuando las criaturas se despiertan, le dan al wasap
13 ene 2026 . Actualizado a las 08:46 h.Laura Couto Pose (33 años), Patricia Calvete Taibo (34), Irene Pérez Vázquez (33) y Paula Campos Veiga (25) se quedaron embarazadas prácticamente al mismo tiempo, con apenas unas semanas de diferencia, y a raíz de esa coincidencia se convirtieron en una piña. Las cuatro se conocían las unas por las otras. Laura es prima de Paula y amiga de Irene y Patricia, con la que también trabaja. Decidió regalarles a las tres un taller de preparación al parto en la nueva clínica de su otra prima Rocío Díaz Veiga (26 años), en Carballo. Fue en ese momento cuando la pandilla quedó conformada ya por cinco integrantes hasta el presente.
«Quedamos embarazadas case á vez, sen planealo, e somos unha familia», comienzan explicando. Tienen un grupo de WhatsApp en el que las conversaciones se suelen dar de madrugada, cuando los pequeños Uxue, Lorenzo o las dos Laias, que tienen entre tres y cinco meses de edad, se despiertan. «É un grupo de terapia, o grupo da realidade, porque dinche que ser nai é moi bonito, pero son tantas cousas ao principio, que te ves abrumada, e ter alguén con quen falar supón unha consolación», comentan.
«Dinche que ser nai é moi bonito, pero son tantas cousas ao principio, que te ves abrumada, e ter alguén con quen falar supón unha consolación»
Laura lo sabe bien. Para ella, Uxue fue su segundo bebé. «O primeiro embarazo vivino en certo modo soa e as amigas agora enténdenme. Antes, eu estaba cansada e moitas delas de festa. Quixen ser a mellor nai, profesional, parella e amiga e precisei axuda psicolóxica», relata.
Así, todas, incluida la fisioterapeuta especializada en la salud de la mujer, están al tanto del mínimo detalle que les sucede a las criaturas y a sus madres: «Antes de nacer eles, mandabamos as ecografías e comentabamos o que pesaban e medían. Agora, falamos de cando van ao pediatra, de se xa unha puxo os pendentes, da lactación, do que dormen, das dúbidas dos redutores da cadeira do coche...». Rocío lleva trabajando en el sector casi cuatro años y por ello asume todas estas cuestiones como algo muy normal. Con todo, dice que a nivel personal está siendo una experiencia nueva con la que está «moi contenta». Es a su vez la madrina de Uxue, y Paula, la de Iván, el otro hijo de Laura.
DESAYUNOS CON JAMÓN
Las cinco están muy ligadas a la Costa da Morte, sobre todo, por sus familias. Todas nacieron en A Coruña, menos Patricia, que es de Ponteceso. En todo este tiempo compartido desde que se quedaron embarazadas destacaron las quedadas para desayunar, especialmente, tras dar a luz «para comer tostadas de xamón serrano», cuentan entre risas. Incluso en una ocasión se fueron a comer todas juntas, con sus parejas y los niños, a un restaurante, un día que recuerdan, sin duda, por la aventura que supuso llevar los cuatro carritos.
Patricia y Laura compartieron una sesión de masaje juntas cuando aún tenían la barriguita. Con Paula, Laura se fue de vacaciones a Menorca para relajarse un poco antes de dar a luz. Ahora están deseando que llegue la primavera para ir juntas al parque: «O inverno é unha época mala coas enfermidades. Aínda non podemos xuntarnos moito para que os pequenos non se contaxien», indican. Lo único positivo, dicen, es que al estar conectadas, ya suelen estar en preaviso de muchas de las crisis: «Cando lle pasa á primeira, o resto xa estamos á expectativa. ‘‘A min xa me puxo o pezón como un chicle''», ponen de ejemplo. Por todo ello, la fisioterapeuta, que no se pierde ninguna de las quedadas, afirma con rotundidad: «Oxalá de estar algún día embarazada, que algunha das miñas amigas tamén quede para poder vivir todo o proceso xuntas».
Por su parte, Irene explica: «Normalmente, cando es nai, fas amigas a raíz dos teus fillos, e aquí xa temos a base». Paula, que es la más joven de la pandilla, comenta que al convertirse en madre lo pasó «moi mal» al ver que sus horarios no eran compatibles con los de sus amigos habituales a la hora de hacer planes para salir a cenar o irse a una casa rural, por ejemplo.
Uxue, la hija de Laura, es la más tranquila de los bebés, coinciden todas en señalar. La hija de Paula, Laia, que es la más veterana, ha salido un terremoto. «Se me sento, comeza o drama», asegura la progenitora. Lorenzo, el descendiente de Patricia, «tamén é moi bo», al igual que la otra Laia, hija de Irene, que con apenas cuatro meses ya ha estado dos meses de viaje en Budapest. «Apenas chora», destaca.
Y es que no por ser madres y amigas a la vez siguen los mismos patrones a la hora de criar a sus hijos. Irene y Laura tienen más rutinas establecidas frente a Patricia y Paula. Van viendo según la evolución de la criatura y del día a día. La Navidad ha sido una época complicada, trasladan, por la cantidad de estímulos.
Laura es diseñadora de moda, Patricia, patronista; Paula, química industrial, e Irene, administrativa. Las cuatro están de baja y tendrán que reincorporarse a sus trabajos en breve. Una situación que les preocupa por la conciliación, especialmente, a Paula e Irene, que aún no tienen plaza para dejar a sus hijas en la escuela infantil. Este grupo de amigas traslada que este es un problema cada vez más grave tras implantarse la gratuidad del servicio en la Comunidad. «A maternidade é dura. Eu só me separei da miña filla dúas horas en todo este tempo, tamén porque non me sae facer o contrario», apunta Irene. En este sentido, explican que también han echado en falta un mayor seguimiento en la sanidad pública tras dar a luz. Se refieren, por ejemplo, al asesoramiento en la lactancia. Paula ha tenido dificultades con su niña para darle el pecho dado que nació con el frenillo hacia atrás. Como anécdota cuentan que todas se han sentido jóvenes en las consultas, donde imperaban las madres de 40 años. Echan en falta estar «tranquilas» charlando, a solas o viendo la tele y pasar tiempo de calidad con sus parejas.