Miriam Rodríguez, cantante: «A los Reyes siempre les pedí entrar en Operación Triunfo»

YES

José Irún | Prime Video

La de Pontedeume confiesa que vive con más ilusión estas fechas desde que es tía y que siempre ha sido muy navideña. Y, a pesar de que nunca le llegó ninguna guitarra desde Oriente, la artista recuerda un regalo en concreto. «El más especial fue mi primera bicicleta sin ruedines», admite

05 ene 2026 . Actualizado a las 10:47 h.

«Soy una persona muy navideña, pero este año me estoy volviendo un poquito Grinch porque no estoy viviéndola mucho», bromea Miriam (Pontedeume, 1996). En la wishlist de Navidad de la artista nunca falta el ingrediente esencial de estas fechas: el chocolate. «Me encanta tener mi calendario de Adviento preparado. Es algo que no lo perdono. De hecho, este año me compré uno que tiene doble chocolatina en cada casilla y así puedo comer dos al día», se ríe.

¿Y cuál es el regalo que con más cariño recuerda haber encontrado debajo del árbol? «Siempre cuento que de los más especiales fue mi primera bicicleta sin ruedines. Yo lo viví como mi primera “bici de mayor”. Me la dejaron en la casa de mis abuelos de As Pontes y estaba tapada con una manta. Yo debía de tener 6 o 7 años. Es de los recuerdos más bonitos que tengo de esta época», confiesa.

«No perdono el calendario de adviento. Este año me compré uno que tiene doble chocolatina en cada casilla y así puedo comer dos al día»

La gallega admite que no solía pedir demasiado. «En mi casa nunca fuimos de abusar y de hacer una lista inmensa de regalos. Siempre fui una niña que se emocionaba con cualquier cosa», indica. Tampoco tiene ninguna queja. «Cuando pedía algo que quería con muchas ganas me lo traían. Yo fui mucho del Sing Star —el karaoke de la PlayStation— y lo tuve», añade.

«No hubo una guitarra»

Si nos piden que pensemos en Miriam, la imaginamos con una guitarra pegada a ella. Sin embargo, este instrumento nunca llegó desde Oriente. «Justamente, no. La primera con la que empecé a tocar con 6 años fue una cesión de mi padre. De hecho la tengo aquí, en Barcelona, y tiene más de 30 años. La siguiente me la regalaron por la primera comunión», explica. ¿Y alguna vez les has pedido entrar en Operación Triunfo? Le pregunto. «Creo que desde que era muy pequeña. Con 3 o 4 años que vi la primera edición, ya se convirtió en el sueño de mi vida. Lo complicado ahora es gestionar mentalmente que se haya cumplido y que esté trabajando aquí. Es surrealista», confiesa.

Miriam fue tía por partida doble hace tres años. «Que haya niños en casa hace que disfrutes de otra manera. Mi madre me contó que uno de mis sobrinos dijo: “¡Hay que poner el árbol con madrina!”», confiesa. Y recuerda cómo fue abrir con ellos sus primeros regalos: unos instrumentos a pequeña escala. «A uno le pedimos una guitarra y al otro un piano de madera. Su reacción al abrirlos fue similar a la mía cuando destapé la bicicleta. Fue muy emocionante», explica.

«Que haya niños en casa hace que disfrutes de otra manera. Mi madre me contó que uno de mis sobrinos dijo: “¡Hay que poner el árbol con madrina!”»

¿Y qué película no puede faltar para ella estas fechas? «Solo en casa podemos verla unas diez veces de media por Navidad. Es de mis favoritas, me sé los diálogos enteros. El año pasado se la pusimos un par de veces a los pequeños. Ellos no reconocían mucho todavía, pero al verla decían: “¡El niño, el niño!”», se ríe.