G. Face, el cantante gallego que arrasa entre los andaluces: «Cuando salí y vi el campo del Betis lleno, me temblaban las piernas»

YES

Sergiodm

Con solo 23 años ya ha actuado para 58.000 personas, que le escucharon cantando su canción «Siete vidas» en el campo de fútbol del Betis

03 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Por aquello de dar rienda suelta a su creatividad y dejar aflorar sus sentimientos, iba lanzando G Face (Gabriel Fandiño), desde su pequeño estudio en su casa de Nigrán, un puñado de canciones de estilos muy distintos. Hasta que hace un par de años su propuesta llamó la atención de Universal Music. Fichó a aquel chaval de 21 años, se lo llevó a vivir a Madrid y preparó su lanzamiento con un primer disco que funcionó discretamente. Pero algo debieron de ver los cazatalentos en él y mantuvieron su confianza. Sus siguientes sencillos ya lo situaron en una órbita superior y el último, Siete vidas, se postula a canción del verano. De momento, ya lo ha llevado hasta el campo de fútbol del Betis, donde lo interpretó para 58.000 personas en el descanso del último partido de Liga.

—¿Cómo surgió esa oportunidad?

—Me invitó el club y no me lo pensé. Fui de cabeza. Yo ya había estado en el Benito Villamarín porque tengo un tío que se fue a vivir a Sevilla, se volvió bético y me había llevado a ver un partido allí. Pero esta vez la sensación fue muy distinta. De estar en la grada a estar abajo... Fue algo indescriptible. Aún estoy aterrizando. Todavía escucho de fondo en mi cabeza las voces de la gente gritando «Beeeetis».

—¿Se te encoge la voz cuando tienes que cantar ante 58.000 personas?

—La voz, no; casi me encojo yo entero (se ríe). Cuando fui a hacer la prueba de sonido, con las gradas vacías, dije: «Esto está chupado». Pero cuando salí por el túnel de vestuarios y vi las gradas llenas a más no poder, tengo que admitir que me empezó a temblar la pierna derecha y me la tuve que agarrar. Eso sí, nada más empezar a cantar, ya me solté sin miedo ninguno.

—¿De qué equipo eres?

—No me suelo posicionar. Es que ni siquiera soy muy futbolero.

—¿Cuáles son las claves del éxito?

—La flauta puede sonar en el momento que menos te lo esperas. Pudo haber sido con Negro y azul, puede ser con Siete vidas... Pero también te digo que si me llega, prefiero que sea ahora y no que hubiera sido antes, porque ahora ya tengo mucha más experiencia y las cosas más claras. Creo que estoy más preparado.

—«Siete vidas» tiene muchos boletos para ser uno de los hits de este verano.

—La verdad es que me está dando muchas alegrías. Ya solo lo del Benito Villamarín me ha dado un impulso muy grande, y en TikTok también se está viralizando el vídeo que colgué de la actuación. No me puedo quejar.

—¿Te mola el tema del famoseo, de hacerte fotos, de que te reconozcan por la calle...?

—Si no me gustase, mal voy. Porque el día que esto funcione y llegue a donde quiero llegar, si las fotos me molestan, mejor que no salga de casa. Yo entiendo que es parte de mi trabajo. Yo, sin esa gente que me pide fotos, no soy nada.

—¿Y a dónde quieres llegar?

—Pues a estar hasta en la sopa. Me gustaría que mi música la descubrieran muchos millones de personas, llegar a ser un gran artista y, sobre todo, mantenerme. No me gustaría ser algo efímero, alguien que tiene un gran éxito —que ojalá—, pero que después la gente se olvida de mí rápido.

—¿Eres tan buenote como pareces?

—Yo soy lo que se ve. No entiendo de poses ni de modas. Nunca escucharás una palabra malsonante en una canción mía, porque es que no me sale.

—¿Y también eres así de romanticón como te muestras en las letras?

—Sí, tengo que admitir que soy un romántico. El anterior disco era casi todo amor y desamor, porque en aquel momento mi vida era así. Pero ahora estoy feliz y lo que me apetece es sonreír y nada de desamor.

—¿Eres tímido?

—Ahora no, pero antes sí. Era incluso bastante indeciso e inseguro de mí mismo. Pero con el tiempo me di cuenta de que así no iba a ningún lado y de que tenía que sacar al Gabri que llevo dentro, que es totalmente otra cosa. Ahora, como no me mandes callar, no me callo (se rie).

—¿Llevas tú tus redes de forma personal?

—Sí, las llevo yo desde hace un par de años. Antes yo era antiredes total. Y ahora lo primero que hago nada más levantarme es ver el Instagram, el TikTok... Me he vuelto un adicto.

—Has tocado muchos palos distintos, que es algo normal cuando uno está empezando. Pero llegará un momento en el que te tengas que definir un poco más. ¿Hacia dónde quieres tirar?

—A mí me gusta mucho la onda de Siete vidas, pero tampoco me quiero encasillar. Teniendo la versatilidad que yo tengo, que puedo hacer desde un reguetón romántico a una bachata, desde un pop más alegre a un tema más dance, no querría encerrarme en un estilo.

—Las colaboraciones están de moda, ¿con quién te gustaría hacer una?

—Una colaboración soñada sería con Julio Iglesias, Alejandro Fernández o Luis Miguel. Esos son mis ídolos.

—Sin embargo, de pequeño eras fan de Metallica.

—Sí, claro. De niño escuchaba lo que ponían mis padres en casa: Metallica, Scorpions, Judas Priest... Y, aunque no tanto, los sigo escuchando a día de hoy y, por supuesto, tengo todavía presentes todas esas canciones. Son temazos que nunca van a pasar de moda. Creo que haber escuchado músicas tan diferentes en distintas épocas de mi vida es lo que me han hecho tener más versatilidad y poder hacer ahora muchos estilos.

—¿Irías hoy a un concierto de Metallica?

—Claramente. De hecho, van a estar en Madrid pronto y tengo pensado ir a verlos.

—Con 21 años cumpliste el sueño de muchos artistas, fichar por una gran mutinacional, como es Universal Music. ¿Cómo es trabajar con lo más top de la industria musical?

—Personalmente, supuso un impulso muy grande. Se me llenó el pecho de aire. Pero también es una carga porque yo en todo momento quiero dar la talla y demostrar que no se han equivocado. Que han dado con un buen diamante. Que igual hay que quitarle un poco de tierra, pero el diamante está ahí.

—¿Qué encuentras en Madrid que no encuentras en Galicia?

—Mucho ruido (se ríe). En Madrid, aparte de que allí están las discográficas, cada día tienes un evento, una presentación de algún artista, un concierto... Siempre hay algo. Es la ciudad que nunca duerme. Pero si tuviese que elegir entre Madrid y Galicia, no sabría decantarme. Ddepende del momento. Ahora estoy en mi casa en Nigrán y no me lleves para Madrid. Aquí estoy de maravilla.

—¿Dónde te gustaría tocar en Galicia?

—O Son do Camiño, por ejemplo, sería un festival top. Y un sitio en el que me gustaría mucho tocar es en Castrelos.