Los sabores de Portugal que aún no conoces (y deberías)

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Más allá del «bacalhau» y de los «pastéis de nata» hay un amplio abanico gastronómico sin descubrir en el país vecino

10 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

A pesar de la cercanía y los ingredientes en común con la cocina gallega, la gastronomía portuguesa esconde platos y sabores desconocidos, que a menudo quedan eclipsados por sus platos estrella. 

Bolhão y Ribeira

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FUSIÓN. Los mercados de Bolhão, en Oporto, y de Ribeira, en Lisboa, son dos de los puntos de abastecimiento de productos tradicionales más emblemáticos de Portugal. A pesar de la afluencia turística, siguen siendo populares, con precios asequibles. También ganan espacio los puntos de comida preparada, con categorías gourmet y puestos de vinos y licores. En ellos se junta la vida local con el dinamismo de los visitantes. Alrededor, también abundan las tiendas de ultramarinos que parecen intactas desde su apertura, como la de la foto.

Vino

MÁS ALLÁS DEL OPORTO. Con justicia, los oportos capitalizan el significado de la palabra vino en Portugal. Pero otras regiones ganan importancia. Por ejemplo, los espumosos de Bairrada, los tintos del Alentejo y del Douro o los blancos de la isla de Pico, en Açores. Otra estrella es el vinho verde, cuyo nombre se debe al verdor de las viñas, normalmente de alvarinho. Para los postres, la ginginha de Óvidos rivaliza en dulzor con los oportos.

Las sopas

DE PESCADO. Llegamos por fin al primer plato, que en esta época está monopolizado, indiscutiblemente, por las sopas. Aunque el caldo verde (muy ligero y muy caliente) es la más tradicional, hay otras muy habituales, como la sopa de castañas (típica en Beira Alta o en Viseu) o la sopa de piedra de Ribatejo (de verduras). Pero la vencedora es la de pescado, con las almejas, gambas y mejillones nadando sobre el rape deshecho.

Francesinha

HUYE DE LOS ESTEREOTIPOS. En cualquier bar popular son habituales fotos como esta: un mazacote de algo presuntamente comestible, brillante, flotando en una salsa. Es la francesinha, uno de los platos más habituales en las ciudades, cuyos méritos son más cuantitativos que cualitativos: llenarte. Junto con las bifanas, el bacalhau en todas sus expresiones o las sandes, abanderan, pero no hacen honor, a la cocina lusa. Esta misma foto parece decir: huye de los estereotipos.

Altramuces

UNA TAPA REBELDE. Ya no es tanto el qué, sino el cómo. Estas semillas de legumbres, también habituales en algunas regiones españolas, son una de las tapas más habituales que se sirven con los pingos (cañas), y que para los primerizos plantean cuestiones más de forma que de fondo: ¿cómo quitarle la piel y comerlo? Una vez descubierta la solución, es difícil parar de picar y, dada la cantidad de sal, también se complica no seguir bebiendo. Como alternativas, en Portugal también abundan las aceitunas y otros encurtidos.

 

Pastelão

DE SARDINHA. Consiste en sardinas en conserva y salsa de pimiento y cebolla, todo incrustado en la miga de una broa (pan de maíz) empapada en aceite de oliva. Es una de las especialidades del restaurante Nabos da Pucara, en Oporto y, aunque es muy tradicional en el noroeste luso y reúne productos muy típicos, resulta complicado encontrarlo en la mayoría de restaurantes.

Alta cocina

VILA FOZ. Es el último restaurante en recibir estrella Michelin en Oporto y una de las mejores muestras de que los productos más tradicionales también permiten salirse de los marcos más habituales, jugar con texturas, combinar nuevos ingredientes y alcanzar una experiencia gastronómica que cobra más y más vigor en Portugal, con un público más exigente y dispuesto a emprender aventuras rompedoras.

El toque dulce

PUNTO CONSERVADOR. A diferencia de las fotos de las francesinhas, el color amarillo de las vitrinas de las pastelerías parece retener al peatón y decirle que para qué innovar cuando se puede ir a lo seguro. Los pastéis de nata, las yemas, el leite creme (crema catalana), el pão de Ló (bizcocho)… Igual de deliciosos y tradicionales, se puede rebuscar un poco más hasta dar con las natas do céu, las aletrias con cabello de ángel o la queijada, una tarta de queso al horno. Por cierto, el amarillo se debe al uso y abuso de los huevos.

Açaí

INFLUENCIA COLONIAL. El açaí es un postre que se integró con rapidez en la vida portuguesa. Habitualmente servido para llevar, este fruto rojo se suele tomar como sorbete mezclado con otras frutas y dulces. Proviene de la mayor comunidad extranjera en Portugal, la brasileña, cuya gastronomía se integra poco a poco con la lusa. Lo mismo se puede decir de las influencias africanas, con los numerosos restaurantes angoleños de Lisboa.