El furoshiki, ¡no veas "kimono" me ha quedado este regalo!

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XAIME RAMALLAL

Patricia Pérez nos enseña el método japonés para envolver regalos, las múltiples variedades que existen y el mensaje según el color de la tela. Una tendencia muy eco

02 ene 2023 . Actualizado a las 10:26 h.

Creo que fifty fifty soy gallega y japonesa. Veo muchas similitudes entre una y otra cultura y la nipona especialmente me causa furor... ¡O furoshiki! Es un término de la lengua del país del sol naciente que acabo de aprender de la mano de Patricia Pérez Leal, desde su cuquísima ecotienda O Ferrado Marelo en Ribadeo. El método, que ella aprendió de forma autodidacta, sirve para envolver regalos recurriendo a tela, en lugar de papel o plástico, con lo cuál nos ahorramos viajes a los contenedores azul y amarillo y contaminamos menos. En este caso, además, el envoltorio puede convertirse en sí mismo en un regalo para la persona a quien queremos agasajar, por ejemplo, un pañuelo. La técnica permite, por otro lado, enviar mensajes sutiles y profundos a primera vista, a sabiendas del mimo que ponen los japoneses a todo lo que hacen al obsequiar, con esa cortesía o culto a las formas que les caracteriza.

Furoshiki, señala Patricia Pérez, es un vocablo compuesto formado por furo, que significa ‘baños', y shiki, que es ‘ceremonia del baño'. «Porque —señala— os furoshikis empezaron a usalos os xaponeses nos baños públicos. Levaban a súa roupa limpa nunha tea, na que traían de volta a sucia. Agora asóciase á arte xaponesa de envolver regalos, pero o que se facía antes era transportar cousas con teas, igual que aquí se facían os coñecidos hatillos. É asociar a mesma idea ou concepto». Por tanto, no estamos hablando tanto de algo supernovedoso sino de incluso algo familiar y cercano, a lo que, con el tiempo, le fue ganando terreno lamentablemente la bolsa de plástico a modo de transporte de objetos. «En Xapón —añade— desenvolveuse a arte de atar, dependendo do que queres transportar ou levar. Por extensión, como ademais cando fan un regalo a eles lles encanta que sexa algo solemne, o envoltorio tamén ten a súa importancia».

¡Larga vida al planeta! 

Sumamos el componente ecológico, indudablemente: «En Xapón o Ministerio de Medio Ambiente, hai uns anos, promoveu volver usar o furoshiki, porque foi algo que se deixara de utilizar con asiduidade. Sacaron unha campaña á que podes acceder na súa web, onde existe un modelo en pdf das distintas formas de facer o furoshiki» (en la página www.env.go.jp, yendo a home y luego press&public relations se puede descargar el documento How to use furoshiki). Patricia Pérez impartió recientemente un taller recurriendo a esa información disponible con el fin de concienciar de que «envolver en tea é a forma máis ecolóxica que hai: podemos reutilizar teas para envolver e podemos reusar a tea coa que envolvemos o regalo». «Para os xaponeses —continúa— tamén é moi importante a cor da tea. Ten un significado: a vermella, celebración [perfecta para Navidad]; morado ou púrpura, mostra de respeto cara á persona á que lle regalas; azul, estarías dando as túas condolencias; e verde pode usarse en calquera ocasión. En canto aos materiais, principalmente utilízase algodón, seda, raión, poliéster e agora están moi de moda tecidos repelentes á auga (hidrófugos), non tanto para paquetes senón máis ben para mochilas ou bolsas que se levan en exterior».

Tanto en el supermercado como a la hora de ir de pícnic, los japoneses tienen la solución perfecta llevando una tela encima. «E resulta curioso —señala— que en Xapón é como moi guai regalar unha sandía. Non entendo aínda que fixación teñen con ela, pero hai un furoshiki específico para sandías (suika tsutsumi) que tamén podería servir para un balón».

Esto último enlaza con que antes de ponerse a envolver como un loco, al tuntún, hay que fijarse primero en la forma del objeto: «Non é o mesmo envolver unha botella ou dúas, un libro ou dous, que unha caixa, botes irregulares... Pero o que si teñen en común é o nó que se fai. É fundamental». «Sempre partimos dunha tea cadrada», subraya. Puede ser de 50x50, 70x70 o de un metro por un metro. El tsutsumi sería el nudo básico (abajo enseñamos la técnica concreta osukai tsutsumi), pero otras opciones permiten crear asas. Estas facilitan el transporte sin riesgo a ver tirado por el suelo el contenido (como sucede con la comida para llevar o bento, que sería el primo-hermano japonés de la fiambrera). Hay variantes «facilísimas», e incluso minis, adecuadas a un objeto pequeño. Un jabón por ejemplo. Si fuese un bote, la parte de arriba queda en forma de moño que se recogería con una goma o un lazo y si las esquinas se doblan hacia dentro «quedaría en forma de flor». Para botellas el bin tsutsumi, que puede ser para una o dos; para envolver dos libros hon tsutsumi quedando a modo de bolsito; para objetos largos entou tsutsumi; planos hira tsutsumi; que quede una asa tesage bukuro; con nudo oculto kakushi tsutsumi; dos nudos futatsu tsutsumi... «¡Di tanto! Non o que vai dentro, pero simira con que cariño cho estou dando'. O importante dos regalos son as mans que o dan», finaliza Patricia.

El furoshiki paso a paso

XAIME RAMALLAL

Por ejemplo, si queremos envolver una caja. Disponemos de una tela cuadrada, muy importante, en rombo. El objeto se coloca en el medio. Cogemos el pico cercano a nosotros y lo pasamos por encima.

XAIME RAMALLAL

Al pico que hay enfrente se le hace una pequeña doblez y se trae hacia nosotros, colocándolo por encima del objeto, para que quede bien cubierto y prácticamente sin ningún hueco visible de qué es.

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Si la doblez del segundo pico queda en el centro del objeto, como se muestra en la imagen de arriba, esa ranura servirá al final para meter alguna tarjeta con una dedicatoria bonita.

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Tras el paso anterior deberían quedar dos picos de tela a cada lado, que se suben recogiendo las esquinas próximas al objeto envuelto y procurando que la tela esté lo más recta posible.

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«Despacio e sen présas» o al estilo zen como digo yo, se lleva a cabo el proceso antepenúltimo: el del nudo. Trascendental. Envuelve la mano izquierda y, con cuidado de no descolocar, se aprieta al final.

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«Cada pico ten que quedar cara aos lados dende os que o traemos. Se está cruzado significa que non está ben feito», advierte Patricia. Puede adornarse finalmente con ramilletes, flores, etiquetas...