Aprender a endeudarse, frenar los impulsos... Estas son las ocho claves para mejorar tus finanzas personales

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MARÍA PEDREDA

Reglas de ahorro, control de gastos o productos de inversión. Cada día tomamos decisiones financieras que tienen consecuencias directas en nuestra economía. Aprender a manejar correctamente el dinero es una habilidad indispensable en tiempos de incertidumbre

20 oct 2022 . Actualizado a las 13:11 h.

«El que guarda siempre tiene», una frase de origen gallego repetida durante generaciones. Cinco palabras cargadas de razón a las que, sin embargo, habría que darles una vuelta. No se trata solo de guardar, sino de hacerlo bien, o lo mejor posible. Hablar de dinero es prácticamente un tabú desde la infancia, cuando habitualmente los padres enseñan a sus hijos sobre la mala educación de preguntar cuánto gana alguien o cuánto se ha gastado. Aprender de algo sobre lo que no se habla es difícil. Quizás por eso, los jóvenes españoles están por debajo de la media de la OCDE en competencias financieras, según el último informe PISA. El 15 % de los alumnos no alcanzan un nivel básico. Administrar correctamente las finanzas personales es indispensable para desarrollar un buen proyecto de vida. Y no es más que una habilidad que se interioriza, como conducir un coche, y que puede mejorarse con estudio y tiempo. Frente a los tiempos que corren, una subida de precios desbocada, y los que vienen, una posible recesión, hay algunas claves para optimizar la economía propia y capear mejor el temporal.

El poder de planificarse

Que la base de una buena salud financiera es un presupuesto no es ningún mantra, sino la recomendación de organismos como la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) o el Banco de España (BdE). Igual que las compañías planifican sus finanzas a corto y largo plazo, también deben hacerlo las familias, las parejas o uno mismo de forma individual. La economía familiar no es más que una microempresa que ingresa y gasta. ¿Cómo elaborar un buen presupuesto? Lo primero es identificar los ingresos y los gastos. No debe ser una aproximación mensual, sino anual. Ningún mes es igual a otro y normalmente hay gastos estacionales (la Navidad, las vacaciones o los cumpleaños) y otros fijos que se pagan en un momento concreto del año (el seguro del coche o el IBI). También es conveniente apuntar fechas de vencimiento de pagos. Lo más importante es que el presupuesto sea realista y que tenga objetivos: ahorrar una cantidad concreta, pagar un préstamo o poder comprar un coche.

 Ahorrar desde el primer día

Según la nómina entre en la cuenta bancaria, lo recomendable es apartar una cantidad para el ahorro de forma inmediata. Incluso hay aplicaciones móviles que automatizan el proceso. Sobre esto, los educadores financieros repiten una máxima: el ahorro no es lo que queda en la cuenta a final de mes, sino una categoría más a planificar. Pero, ¿cuánto hay que ahorrar? Según datos registrados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) desde la última crisis financiera, los españoles ahorran de media un 6,9 % de la renta disponible. Esa cifra se ha disparado en el tercer trimestre del año hasta el 16 %, seguramente por la incertidumbre económica que reina en los últimos meses. Sobre el ahorro, hay varias reglas financieras que establecen distintos porcentajes. La más famosa es la 50-20-30. Bajo esa directriz, tras dedicar el 50 % de nuestros ingresos a gastos básicos y un 30 % a los prescindibles, el 20 % restante tiene que ir directo al ahorro. Hay más fórmulas e incluso populares retos como el de las 52 semanas. Hacerlo supone ahorrar una cantidad creciente cada semana del año. Empezar con un euro, luego con dos, y así sucesivamente, implica que al final habrá 1.378 euros extras.

Gastos fantasma

Un gran obstáculo para el ahorro son los gastos recurrentes. La suma de todas las cosas en las que, por ser cantidades pequeñas, no consideramos que estemos gastando dinero. Aquí van algunas cuentas. Un café diario son unos 40 euros a fin de mes, el pago de una suscripción a una plataforma de streaming que no utilizamos rondará los 100 euros a final de año, y en ese mismo período de tiempo, la suma de todas las bolsas de plástico que hemos pagado en el supermercado puede alcanzar los 30. Son pequeñas fugas del presupuesto que deben tenerse en cuenta si la situación lo requiere. La cosa suele cambiar al pasar de la tarjeta al efectivo, porque seremos más conscientes del desembolso. Hay otros gastos que también pueden reducirse con un poco de esfuerzo: el plan de telefonía móvil, de acceso a internet, o incluso la tarifa eléctrica, en ocasiones pueden abaratarse si estamos dispuestos a renegociar o a ponernos a comparar precios entre compañías.

Fondo de emergencia

Si hay una máxima económica es que los imprevistos deben estar cubiertos. ¿Y si ocurriera lo peor? La planificación financiera tiene que prever que mañana uno pueda perder el trabajo, que se estropee el coche o que le roben en casa. Construir el llamado fondo de emergencia es una recomendación del propio Banco de España. Por su propia naturaleza, el dinero debe estar disponible en cualquier momento, así que prohibido guardarlo en depósitos que puedan penalizar por sacarlo antes de tiempo. La cantidad necesaria depende de las circunstancias personales de cada uno, aunque por regla general lo óptimo sería tener de entre tres a seis meses de gastos guardados a buen recaudo.

Frenar los impulsos

¿Solemos sobreestimar nuestra capacidad para controlar lo que gastamos? «Hay un exceso de confianza, pero lo más relevante es que hay una enorme falta de planificación del gasto», explica Caterina Ruzza, responsable de educación en la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros. Ejercer un control sobre los impulsos de compra es un proceso cognitivo exigente. Sobre todo cuando el márketing, a golpe de descuentos, facilita que tomemos decisiones de forma impulsiva. Comprar es, en muchas ocasiones, un alivio momentáneo del estado de ánimo. Para evitar lamentos hay varias técnicas. Una de ellas es considerar el precio por hora al pensar en adquirir una cosa. Por ejemplo, ¿cuántas horas de trabajo son las zapatillas que más nos gustan? Hacer ese cálculo puede revelar, dependiendo el caso, que comprar unos zapatos de más de cien euros equivale a diez jornadas de empleo. Esa perspectiva puede cambiar las cosas. Otros estudios recomiendan esperar hasta 72 horas para decidir si realmente necesitamos de verdad gastar dinero en algo.

Invertir, a pesar de todo

Quien en el 2012 tuviese unos 10.000 euros en el banco, ahora tendrá algo menos de 8.000. El dinero no se ha esfumado, es que los precios han crecido casi un 20 % desde entonces. Que nuestros ahorros no pierdan valor, exige invertirlos en algo que nos devuelva, al menos, lo mismo que perdemos. «La inversión es una de las partes esenciales del proceso reglado de educación financiera, ya que es la forma de construir los recursos necesarios para cumplir a largo plazo con los objetivos vitales que la persona o familia se proponga», explica de nuevo Caterina Ruzza. ¿Por dónde empezar? Hay opciones para todos: desde depósitos que ofrecen un porcentaje de intereses a cambio de dejar el dinero guardado durante un cierto período de tiempo, a productos más arriesgados como fondos de inversión o acciones. Acudir al banco en busca de información puede ser un buen paso. Decantarse por una u otra opción dependerá del riesgo que cada uno esté dispuesto a asumir y del tiempo que quiera esperar para obtener frutos.

Aprender a endeudarse

Es prácticamente imposible pasar la vida sin endeudarse. La mayoría de personas no tienen la capacidad de pagar de una sola vez una vivienda, o un coche. Incluso, en ocasiones concretas, pedir un préstamo puede resultar ventajoso para no deshacernos de una gran cantidad de dinero de golpe, que luego puede que necesitemos para un imprevisto. El crédito, es cierto, aumenta el poder adquisitivo inmediato. Pero antes de tomar la decisión, la CNMV y el BdE recomiendan al comienzo de su guía sobre planificación financiera hacerse una pregunta: ¿necesito ahora el dinero o puedo esperar hasta ahorrar lo suficiente para pagar en efectivo? También hay que conocer los intereses de cada préstamo. En estos casos la TAE (Tasa Anual Equivalente) es el mejor indicador: revela la cantidad total que nos costará un crédito para cuando terminemos de pagarlo.

Averiguar lo que debes

Como recomendación general, los pagos mensuales de deudas no deberían exceder el 15 o 20 % de nuestros ingresos, dependiendo de la edad de cada uno. Sumando la hipoteca, tendrían que ser inferiores al 40 %. Así, por ejemplo, una persona que cobre unos 1.500 euros al mes tendrá una capacidad de endeudamiento de 600 euros, teniendo en cuenta la cuota hipotecaria. Además, estas cifras son relevantes, porque las propias entidades de crédito las consultan para saber si pueden concedernos una hipoteca o financiarnos la compra de algo con cierto valor.