El hospital de las zapatillas existe, y está en A Coruña

C. Martínez

YES

CEDIDA

Un coruñés de 41 años tiene como «hobby» la restauración y customización de zapatillas. Por sus manos han pasado modelos que cuestan cerca de 3.000 euros

09 oct 2022 . Actualizado a las 14:53 h.

A Gerardo Conchado siempre le gustaron las zapatillas. Tanto comprarse nuevas, como mantener impolutas las que ya tiene. «Tenía una manía de tenerlas limpias o por lo menos, que pareciese siempre que las acababa de estrenar», confiesa. Cada vez que llegaba a casa, les sacaba brillo después de cada uso. «Pero llegó un momento en el que le daba un roce o las estropeaba un poco… Y comencé a retocarlas». Después empezaron los pequeños encargos de algún conocido, y ahora, recibe solicitudes desde diversos puntos de España.

«Les reparo las zapatillas sobre todo a coleccionistas. No es algo barato, no es como ir al zapatero y que te arregle unos zapatos. Tiene más complejidad. Por eso la gente que restaura o paga para que se lo hagan es porque colecciona zapatillas limitadas y caras que sí vale la pena desembolsar dinero por restaurarlas». De esta forma, los interesados contactan con él a través de su perfil de Instagram, envían unas fotos de cómo se encuentran las deportivas «para poder ver el trabajo que hay que hacer» y se acuerda tanto esto, como el precio. Posteriormente, Gerardo recibe el par de zapatillas, hace magia con sus manos —confiesa que le suele llevar unos días porque lo compagina con su trabajo— y, una vez pulidas, las devuelve a su dueño.

No solo eso, también lleva a cabo personalizaciones: «Desde un ‘custom’ de pinturas a adaptar suelos de zapatillas de un modelo a otro. Diferentes cambios que hacemos para hacerla un poco más al gusto del cliente. Ahora mismo estoy con una Adidas cuya suela ya empieza a estar vieja. Le estoy poniendo una suela 4D que es mucho más cómoda. Suelas modernas a una zapatilla antigua. Es hacer un híbrido muy chulo». Además, asegura ser la única persona especializada de toda España en la restauración de zapatillas vintage, de más de veinte o treinta años.

Gerardo reconoce que en algún momento sí llegó a plantearse trabajar solo de esto. Pero es realista: «En la pandemia sí que me lo planteé porque me dedicaba el día entero a ello, cogía un montón de trabajos y tenía demanda, pero creo que aquí no se podría vivir de esto. En otros países como EE.UU., sí, pero aquí no».

El joven ha tocado deportivas de todo tipo, pero recuerda con emoción algunas muy especiales para él. «Estuve reparando deportivas de 2.000 o 3.000 euros. Por ejemplo, las Jordan. Las más conocidas son el modelo 1 y las usó Michael Jordan. Datan del año 1985 y están muy cotizadas por coleccionistas. En muchos casos están en muy mal estado porque son 35 años de zapatilla, pero si no es el caso, pueden llegar a 15.000 euros. Y la gente las quiere tener perfectas aunque no las vaya a usar».

Lo sabe porque forman parte de su propia colección, ya que posee —y posa con ellas en la fotografía— unas Jordan 1 modelo Chicago y otras Bred del 1985. No son las únicas. Su zapatero cuenta con cerca de 80 pares. Sin embargo, le resta importancia: «Sé de gente que tiene muchas más».