Nueve trucos para tener limpios los electrodomésticos: «El mal olor de la nevera se quita con agua oxigenada»

YES

MABEL RODRÍGUEZ

Bego, la Ordenatriz, que acaba de publicar su primer libro «Limpieza, orden y felicidad», en el que recoge sus secretos de limpieza que triunfan en Instagram, nos da las claves para mantener la cocina en perfecto estado

12 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Toca limpieza a fondo, pero en el caso de la cocina, Bego, la Ordenatriz, recomienda ir de uno en uno. Limón, agua oxigenada, lejía, lavavajillas, laca, vinagre y bicarbonato serán tus aliados, especialmente los dos últimos si no te gusta frotar. Si quieres empezar suave, empieza por el microondas

1. Frigorífico: agua oxigenada para los malos olores

A la hora de limpiar hay que diferenciar entre nevera y congelador aunque, a veces, vengan en una única pieza. La primera debemos limpiarla, señala Bego, la Ordenatriz, «una vez a la semana», mientras que el segundo con hacerlo «dos o tres veces al año» es suficiente. Para limpiarlos, primero hay que desmontar las estanterías y los cajones, y después darle al interior con un estropajo suave y un lavavajillas neutro, aclarar con una bayeta húmeda y dejar secar bien. Pero si aun así sigues percibiendo que desprende mal olor, toma nota. «Después de limpiar, pasamos una bayeta empapada en agua oxigenada, y si persiste, dejamos en un plato una en cada balda durante 12 horas, y si continúa, repetimos», señala Bego, que apunta que esto mismo sirve para el congelador. Y un truco, para evitar los malos olores podemos colocar un chupito de bicarbonato en una esquinita que no moleste, ya que funciona de «absorbeolores».

2. Horno: mezcla vinagre y bicarbonato, y deja reposar

Nos suele dar mucha pereza, y abordamos esta tarea cuando las bandejas ya piden a gritos limpieza. Sin embargo, nuestra gurú del orden y la limpieza señala que es fundamental no llegar a este punto, y hacer un «cierto mantenimiento», entre otras cosas, «para que no nos lleve toda la tarde». En principio, con un estropajo y lavavajillas es suficiente, pero si hay grasa incrustada «debemos echar vinagre de cocina y espolvorear un poco de bicarbonato, creando una pasta que cubra bien toda la superficie. Después, calentamos el horno a 90 ° durante diez minutos, apagamos y dejamos reposar al menos durante dos horas. A continuación, retiramos con una bayeta húmeda y frotamos con lavavajillas», explica. Importante: no debemos tocar ni el techo ni la parte de atrás.

3. Fregadero: vierte bicarbonato, vinagre, agua, y espera dos horas 

A veces creemos que con que corra el agua es suficiente, pero no es así. La Ordenatriz, el «alter ego» de Bego en Instagram, recomienda que deberíamos limpiarlo a fondo entre dos y cuatro veces al año. ¿Cómo? «Vertiendo medio vaso de bicarbonato por el desagüe, y a continuación, un vaso de vinagre. Lo dejamos actuar durante dos horas, llenamos el cubo de la fregona con agua muy caliente, lo vaciamos y dejamos reposar ocho horas sin echar nada durante ese tiempo», señala Bego, que apunta que esta fórmula acaba con los atascos y los malos olores.

4. Lavadora: paños con lejía para el moho de la goma

Si hay algo que tenemos que tener presente es que la puerta tiene que quedar siempre abierta para evitar que la humedad de la goma se convierta en moho, porque en ese caso tendremos un problema, como apunta Bego en su libro «Limpieza, orden y felicidad». «Si eso ocurre, hay que poner paños empapados en lejía durante 12 horas, y si continúan hay que repetir el mismo proceso pero cada 24 horas. Una vez hayamos terminado, ponemos un lavado al vacío con un programa corto a 40 grados», indica Bego, que insiste en que esos trapos deben ir directos a la basura para evitar diseminar las esporas. En caso de mal olor, hay que verter un vaso de lejía en el tambor, medio en el cajetín, y lavar en vacío durante al menos hora y media a 40 °.

5. Campana: agua a hervir para ablandar la grasa

Puede que sea el electrodoméstico que más se ensucie, pero en el que menos veamos esa suciedad porque se queda por dentro. «Muchas veces lo que tenemos que hacer es ablandar esa grasa que hay en el interior. Para ello hervimos agua con unas rodajas de limón y encendemos la campana durante 15 minutos, luego bastará con darle un poco de lavavajillas y aclarar», señala. Por otra parte, tenemos los filtros, que suelen tener grasa incrustada, que debemos sumergir en el fregadero en agua y vinagre de cocina (mitad y mitad) con un puñado de bicarbonato durante dos horas. A continuación, le damos con el lavavajillas y el estropajo, y secamos bien con una bayeta. 

6. Freidora: un poco de laca para el exterior

Puedes pensar que es inútil limpiarla, quizás solo la hayamos visto reluciente el día que la compramos, pero de vez en cuando hay que hacerlo, eso sí, «con mucha paciencia». Antes de nada, retiramos el aceite. La cubeta la metemos en el fregadero durante dos horas en una mezcla de agua caliente y vinagre (mitad y mitad), y una vez que se ablande la grasa, limpiamos con un estropajo y lavavajillas. La resistencia no se puede ni se debe limpiar, pero sácala y déjala aparte mientras limpias la carcasa. «A la parte exterior le damos con la pasta de vinagre y bicarbonato, dejamos un par de horas, y aclaramos», dice Bego, que nos da un truco en caso de que la carcasa sea de plástico gomoso. «Aplicamos laca, no directamente, mejor en un trapo, y le damos con mucha paciencia hasta que veamos que queda limpia, porque puede tener una capa gorda incrustada de grasa, y cuando terminemos, limpiamos con lavavajillas».

7. Microondas: una taza con agua y rodajas de limón

Es de los electrodomésticos más fáciles de limpiar, de hecho, lo solemos tener bastante decente. Una bayeta húmeda es más que suficiente para que esté perfecto, pero si quieres ir un paso más, toma nota. «Metemos una taza con agua y unas rodajas de limón durante dos minutos —señala Bego— porque ese vapor hace que se desincruste la grasa y la suciedad que haya, aunque normalmente es muy fresca, y la dejamos dentro durante otros diez minutos sin abrir la puerta». Pasado este tiempo, bastará con que pases de nuevo la bayeta. Estará reluciente, y la mezcla habrá dejado, además, un olor superagradable.

8. Placa: estropajo suave y lavavajillas

«Si es de gas, podemos sumergir los fogones en agua, vinagre y bicarbonato toda la noche, y luego con un cepillito, se supone que la grasa está desincrustada, y sale fácil. Aun así, a veces es difícil diferenciar lo quemado de la grasa», señala Bego, que indica que, en caso de que sea vitrocerámica o inducción, bastaría con un estropajo suave y un lavavajillas neutro. «Puede que lo tengamos que dejar 10 o 20 minutos actuando, pero no suele costar», apunta. Otra opción sería la mezcla de vinagre y bicarbonato, aunque considera que puede resultar demasiado engorrosa. Respecto a los productos de limpieza específicos señala que «son accesorios».

9. Lavavajillas: un vaso de vinagre y bicarbonato en en el fondo

Pensamos que como limpia cuanto artilugio metamos en él, tiene que estar reluciente, pero no. Error. De vez en cuando, «al menos una vez al mes», tenemos que limpiarlo a él. Sacamos todo cuanto se pueda, es decir, cestas, aspas, filtros, raíles, ruedas, «que acumulan mucha suciedad», los metemos debajo del grifo, y los limpiamos con un estropajo suave y lavavajillas neutro. Una vez que acabemos, colocamos todo de nuevo en su sitio, «y echamos un vaso de vinagre y medio de bicarbonato en el fondo del lavavajillas, elegimos un programa largo, máxima temperatura y lavamos en vacío», señala Bego. También podemos «dejar un trocito de limón en la cesta de los cubiertos para que huela bien siempre», y cuando se gaste lo reponemos.