¿Cómo puedo conseguir que me guste el agua?

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Santi M. Amil

A mí no me gusta, lo confieso. Pero eso no quita que me beba cuatro litros al día. Y, lo más importante, sin sacrificio. ¿Cómo? Pues combinándola con otras sustancias sabrosas y, además, muy sanas

02 jun 2021 . Actualizado a las 22:50 h.

A estas alturas, nadie duda de la importancia que tiene el agua para nuestro organismo. Dicen los expertos que se deben ingerir, al menos, dos litros al día. El problema está cuando te pasa como a mí. Que no te gusta y, por eso, te cuesta. Bueno, mejor dicho, me pasaba. Ahora bebo cuatro litros al día y sin darme cuenta. ¿Cómo? Pues gracias a los consejos de un experto: Saúl Sánchez, nutricionista de la clínica Impulso. Hay muchas formas de beber agua, sin que suponga una pesadez.

A la hora de echarle cosas —y cuando digo cosas no me refiero, precisamente a vino, ojito—, las infusiones son la mejor opción, porque además de darle sabor, tienen importantes beneficios.

«Hay decenas de tipos de infusiones. En primer lugar, vamos a hablar de las tradicionales: , manzanilla y tila. Aunque algunos tipos de tés sí, en general no tienen un sabor muy fuerte, por lo que se pueden tomar sin azúcar ni edulcorantes. Ese es uno de los aspectos importantes que hay que tener en cuenta a la hora apostar por una infusión en lugar de otras sustancias para acompañar el agua. Que no tenga ni azúcar ni edulcorantes», reflexiona Saúl Sánchez, antes de profundizar sobre cada una de las infusiones citadas: «Son todos beneficios conocidos. El té tiene cafeína y por tanto estimula la quema de grasas, la manzanilla mejora la digestión y la tila favorece el descanso. La que más interés tiene es el té. En todas sus variantes, porque contiene mucha cantidad de antioxidantes; incrementa el rendimiento cognitivo a corto plazo, es decir, te despierta; a nivel deportivo aumenta el rendimiento; ayuda a perder peso; y también a prevenir enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, especialmente, el de próstata. Luego, dependiendo de la variedad que nos encontremos (rojo, negro, blanco, verde...) puede beneficiar más en un aspecto que en otro, pero la diferencia es mínima. Todos son buenos», argumenta.

Pero si el té solo, aunque no suele ser fuerte, tampoco nos satisface, hoy en día también los hay que vienen mezclados con especias o frutas. Y aún son más beneficiosos. Saúl Sánchez pone 3 ejemplos como los que él considera más óptimos y comunes.

«Con jengibre estimula más la oxidación de las grasas, previene la inflamación y también las patologías crónicas. Con cúrcuma, también es antiinflamatorio, antioxidante y previene patologías cardiovasculares. Con canela, que se puede hacer la mezcla en casa, al efecto oxidación de las grasas añade el antidiabético de la canela; es decir, quema grasa y mejora el metabolismo», explica.

Con esta pauta y sabiendo que una de las bases de la dieta saludable está en la variedad, pues puedes hacer como yo, que mezclo varias infusiones distintas al mismo tiempo. La cantidad de agua que le quieras añadir es cosa tuya, no va a influir en los beneficios. Yo, habitualmente, para tres sobres, utilizo dos litros de agua.

El único cuidado que hay que tener con todas estas sustancias es que no haya ninguna patología previa que nos impida consumirlas. Así que, como siempre, primero consulta con un profesional, que para eso están y han estudiado lo que tú y yo no.

Más allá de estos productos, que nuestro nutricionista recomienda encarecidamente, hay otros que no son tan buenos, pero ante los que en determinados contextos podría hacer la vista gorda.

«Están los saborizantes, que en nutrición deportiva se conocen como boleros. Son unos polvos con diferentes sabores (piña, fresa, mango...). Su único fin es cambiar el sabor del agua, porque no aportan ningún otro beneficio. En cambio, tienen una parte negativa: o son calóricos o tienen edulcorantes. En este sentido, entra un poco en juego la balanza del riesgo-beneficio. Si gracias al uso de estos saborizantes, siempre que no abuses, pasas de no beber nada a ingerir 2 litros al día, bueno, pues puede tolerarse. Pero cuidado con los edulcorantes que llevan, aunque esa es otra historia», reflexiona el nutricionista.

Tampoco nos recomienda Saúl la fruta dentro del agua, que en algún momento se puso de moda, bien en jarras, bien en botellas con infusor. El motivo está en el azúcar que desprende la fruta: «Es cierto que algún oxidante soluble puede soltarse, pero lo que más abundará será fructosa. Así que nos quedamos sin los beneficios de la fruta y sí con sus perjuicios».

Y puestos a buscar truquillos para consumir el agua, que tan sana es, Saúl utiliza uno con sus pacientes que le suele resultar: «Me viene gente a la consulta que consume muchos refrescos. Para lograr que pase de ahí al agua, lo que hago es una etapa previa consumiendo agua con gas. Agua con gas, no gaseosa, que tiene azúcar. Así pues, suele resultar que se van habituando y muchos acaban bebiéndola sin gas. La única desventaja, o de las pocas, es que puede producir gas intestinal o generar molestias. Pero el beneficio es importante».

Pues eso, con gas, té, manzanilla, jengibre, canela... Bébela como quieras, pero bebe agua. A mí, me va genial. Palabra de gran bebedor... de agua, por supuesto.

4 Formas de tomar agua con sabor

  1. . Lo mejor para el cuerpo, porque tiene enormes beneficios tanto a nivel de quema de grasas como de prevención cardiovascular o de algunos cánceres.
  2. Especias. Hay infusiones que las mezclan con el té, pero también se consumen solas. Además de dar sabor, consigues todos los beneficios de estas sustancias.
  3. Hierbas. La manzanilla, que reduce los dolores de estómago; la menta, los gases; el cardo mariano, para problemas hepáticos, las tilas... Todas son también buenos acompañantes.
  4. Agua con gas. Para los que están habituados a los refrescos y el agua normal se les hace insulsa, pueden hacer la transición consumiéndola con gas.