Enzo, el gallego con siete bisabuelos

YES

OSCAR CELA

Hay niños que nacen con un pan bajo el brazo pero Enzo, de Vilalba, nació con siete bisabuelos y con los cuatro abuelos. Todo un regalo de la vida, dicen sus padres. ¡Y es el primer bisnieto, merecedor de todos los mimos!

24 may 2021 . Actualizado a las 16:28 h.

Acostumbro a comenzar algunos de mis reportajes en YES evocando una canción y ahora me resuena el estribillo «la vida te da sorpresas» que entonaba Rubén Blades. Porque a veces las da y son agradables. A través del árbol genealógico puedes conservar, según a qué edades, al menos a los cuatro abuelos. Ya es todo un lujo de la vida, la mejor base de aprendizaje y cariño intergeneracional. Pero tener, al nacer, casi a los ocho bisabuelos para mimarte, achucharte y hacerte partícipe de sus «contos» (lo que podríamos traducir en sabiduría existencial) es un tesoro de los grandes que hasta dejaría a Alí Babá con la boca abierta de par en par. Por su nombre, Enzo podría ser italiano. Pero no lo es. Es gallego cien por cien y tiene siete bisabuelos, ni más ni menos. Es un pequeñín vilalbés cuyos progenitores son Rubén Castiñeira (31 años) y Tania Carral Castosa (29). Para los más longevos de su familia es sin duda alguna su ojito derecho. «Deunos que xuntar», confiesa el padre que gestionó la foto familiar, puntualizando que los mayores están vacunados todos. Viven en un radio de ocho kilómetros repartidos entre Roás, San Xurxo y Pino, de donde son oriundos los padres, ahora independizados en Vilalba. «Para aprenderlle o nome ao neno, algún bisavó tivo que escribilo», dice sin tapujos.

Enzo Castiñeira Carral vino a este mundo y en plena pandemia el 11 de noviembre de 2020, justo en San Martiño, patrón de Pino y que para el padre sería un buen nombre para el peque (el de Martín)... pero la opción de la madre fue la ganadora. Ya tiene «seis mesiños» recién cumplidos. Sus bisabuelos son Marina Rifón Núñez (95 años -hará 96 en julio-, viuda), Antonio Castiñeira Aguiar (83) casado con Hermelina Paredes Pico (81), Martín Carral Blanco (76) con Dolores Sánchez Vázquez «Lola» (75) y Abel Castosa Rozas (75) con Teresa Engroba Paredes (73). Los abuelos son, por parte paterna, Fe López Rifón (58) y Jesús Castiñeira Paredes (57) y, por parte materna, Jesús Carral Sánchez (50) y Mónica Castosa Engroba (46). Rescatamos para que no pase desapercibido, otro dato interesante que tampoco se estila tanto hoy en día: ¡Una abuela de 46 años! Quiero confesar, como cantaba la Pantoja, que me da un patatús instantáneo al ser los mismos que tiene la arriba firmante. «Miña sogra tivo a Tania con 16 anos», explica Rubén, reconociendo que ya los tiempos han cambiado: «Eu teño 31 e Tania 29 e non te creas que da nosa idade hai moitos con fillos xa». Volvemos a Enzo. Con respecto a los tatarabuelos, «por tres anos non houbo unha», dice. Y es el primer bisnieto: «Non hai moitos bisavós que poidan ter un bisneto así e tan cerca. Ademais, uns dos bisavós, Abel e Teresa, acaban de ser avós outra vez». Rubén reconoce que es el ‘juguete’ de la familia: «Xa non miran para nós. Témolo que andar ‘repartindo’ de casa en casa».

«VE MOITAS CARAS»

«Cando se xunta con tanta xente, pobriño... sae do seu hábito, ve moitas caras. Vén aquí, onde ten tamén a seus avós por parte do pai e da nai. É pequeniño e ponse un pouco máis intranquilo», reconoce la «bis» Lola, confirmando la inmensa alegría que experimentan con la criatura los más veteranos de la familia: «Estamos moi contentos. Temos sorte con el. Madía leva! O que nos rexuvenece! Aos maiores un neno failles moi ben». Ansía la hora de poder contarle historias: «Cando xa nos coñeza máis e sexa máis grandiño. A ver se chegamos a contarlle cando teña máis sentidiño». Ahora con la vacuna están más «tranquilos» en los reencuentros, pero «hai que ter máis ou menos a mesma precaución», anota la bisabuela.

«Temos tan preto os avós e bisavós que os vemos cando queremos. Vivimos cada un na súa casa, pero estamos xuntos», valora Rubén, aunque el covid haya limitado esas reuniones familiares. La suya es una familia numerosa en generaciones, ya que Rubén solo tiene un hermano y Tania es hija única. «A verdade é que nos comprendemos moi ben e axudámonos entre nós», destaca el padre, pese a las diferencias de edades y de ver y vivir la vida. Cree que eses fortísimos lazos de parentesco ayudarán a Enzo a crecer aprendiendo de los mayores y sus vivencias: «Non se vai criar cos avós, pero case porque nos vai ver cando queira. Poder falar con xente máis maior e de mediana idade e nova dáche outra perspectiva de todo. Tamén escoitas moito tipo de historias porque hai moita marxe de idades na familia. Algún criouse con tractores e outros co arado e as vacas». «Enzo é un privilexiado, naceu con sorte», finaliza Rubén. Con mucho acierto.