¿Por qué todo el mundo en Galicia quiere comprarse ahora una bicicleta?

La fiebre por las dos ruedas ha roto el stock. Las listas de espera son a veces más largas que las de un coche, y lo mismo ocurre con los repuestos. Los expertos analizan el furor. En el año de la pandemia, el ciclismo generó más millones que ningún otro deporte


Un auténtico tsunami. Eso es lo que está viviendo el sector de la bicicleta en Galicia y en el resto del mundo. Comprarse una, dependiendo del modelo, requiere esperar más que por un coche. La demora es incluso mayor, de varios meses, en el caso de muchas piezas y repuestos. La rotura de stock por una demanda que supera a la oferta y la parálisis de las fábricas de componentes a nivel internacional como consecuencia de la pandemia, las han convertido en inesperados objetos de deseo.

Los datos hablan por sí solos. El sector genera más de 1.871 millones de euros en ventas minoristas. Durante el 2019 sus ventas totales aumentaron un 20,41 %, sobrepasando el millón doscientas sesenta mil bicicletas. La experiencia en el último año de pandemia dice que el ritmo no hará más que aumentar, y el volumen total del negocio continúa creciendo este año en más de un 9 %. Las de montaña y las infantiles suben a un volumen imparable, 16,3 % y 45,3 % respectivamente, mientras que las eléctricas mantienen su auge con un aumento del 28,3% tras el hito del 2018, cuando llegaron al 54,52 %. Tan solo decaen en un 15 % las ventas de las urbanas, menos versátiles.

Son las conclusiones del informe de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE), realizado por Sport Panel. El secretario general de la entidad, Jesús Freire, recuerda que el sector vio venir una época dorada tras el primer zarpazo del covid. «En un primer momento del 2020 recibimos un impacto. De repente, las tiendas se cierran y las bicis que tenías no se podían vender. Pero empezamos a ver cómo Asia se desconfinaba y la gente montaba mucho más. El auténtico bum nos vino en nuestro desconfinamiento, y Sanidad ayudó cuando recomendó a los niños ir al cole en bici o andando en lugar de en coche. También la Xunta está involucrada en el proyecto EuroVelo. El deseo de hacer deporte al aire libre y de convertirlo en un momento de ocio se tradujo en un gran aumento de la demanda», indica el experto, consciente de que ese fervor la multiplicó: «Sí, hay más demanda que stock. Tú antes ibas a la tienda a comprar una bici y salías de allí con ella. No ocurría como con los coches, que es una compra que tienes que planificar un poco más».

Esto está siendo una avalancha, una auténtica fiebre

La primera rotura de stock llegó durante el confinamiento total, con los rodillos para fijarlas al suelo y convertirlas en estáticas dentro de casa. «Fueron la revolución», apunta Freire, que añade que a ellos les siguieron las estáticas propiamente dichas. Decathlon confirma la tendencia. «Lo que más hemos vendido el último año, sin ninguna duda, fueron bicicletas. Yo he vendido más por WhatsApp que nunca, es una auténtica fiebre», asegura Alberto Martínez, director de Decathlon Oleiros. Lo mismo resulta aplicable al punto de venta de Marineda City en A Coruña, y al resto de Galicia. Resulta sorprendente que el ciclismo despunte tan indiscutiblemente en una gran superficie como esta, que comercializa material para todo tipo de deportes.

El directivo coincide con AMBE en que lo primero en desaparecer fue todo lo relacionado con el deporte en casa. «Aún es ahora cuando estamos consiguiendo tener una disponibilidad adecuada. Por desgracia para los gimnasios, que cumplen las medidas a rajatabla», incide Martínez. El hecho de disponer de tiendas en China también les dio la pista de lo que estaba por llegar. Pero la suma de haber paralizado pedidos en el momento inicial en el que se cerró el comercio, el frenazo en las fábricas de componentes y una avalancha de compras sin precedentes hizo que en muchos casos fuese imposible satisfacer la demanda.

«Fue un bum completo. En primer lugar, del servicio posventa. La gente sacó las bicicletas del trastero, modelos nuestros de hace diez años casi nuevos para reparar. Nosotros fabricamos muchos de los componentes que llevan las bicis, pero otros los compramos a proveedores, y son los mismos que utilizan todas las fábricas de ensamblados del mundo. Si falta uno, se paraliza la fabricación para todos», explica el vendedor, que dice que todavía no pueden ofrecer el 100 % de su catálogo y llama a los ciclistas a no descuidar el mantenimiento: «Vienen a comprar muchos clientes que quieren empezar, o que llevan años sin montar. Y donde más errores cometen cuando se inician es en que no son conscientes de que requieren de mantenimiento. Si compro una bici de montaña de cinco mil euros y no le cambio la cadena, no la engraso y dejo que el barro afecte a la transmisión, al año va a funcionar peor que una de trescientos bien cuidada».

Eva Castro, diez veces campeona de España, medalla de bronce europeo y con podio en la copa del mundo, sabe muy bien por qué medio país se ha enganchado al ciclismo. Hoy comercializa la marca GT en España y Portugal y está retirada de la competición, que realizaba en las disciplinas de four cross y en carreras de descenso. Pero ella sigue sin bajarse de la bici.

60 SEMANAS POR UNOS PEDALES

«Cuando estábamos encerrados y pusieron los horarios para salir a hacer deporte, fue una avalancha. Este es uno de los más seguros, si quieres puedes irte hasta un sitio sin nadie, y estás en contacto con la naturaleza», opina la ciclista, que recuerda el ansia de sus clientes: «Yo los veía estresados perdidos. Mucha gente sacó las bicis que tenía aparcadas en el trastero o en el alpendre y las llevó a reparar después de años sin usarse. Veías cubiertas cuarteadas, cambios que no funcionaban… Así fue que se agotaron repuestos, cubiertas, bicicletas… de todo. Al estar paradas las fábricas de componentes, todo se colapsó de tal manera que a día de hoy aún no hay bicicletas suficientes para todo lo que se está demandando. Me contaba un cliente que en repuestos Shimano, uno de los mayores fabricantes a nivel mundial, para unos pedales de una gama en concreto le dijeron que tenía 60 semanas de espera. Las marcas también están esperando con cuadros preparados, y no pueden montarlos porque no hay repuestos».

La bicicleta eléctrica es otra de las más solicitadas. Con tres modos de asistencia que van de menos a más, el tercero nos permite ir a 25 kilómetros por hora sin apenas esfuerzo. «El mercado está muy enfocado a la eléctrica, pero en un futuro, si todos vamos en ella, se perderá la esencia», advierte la deportista. Sus ventas siguen creciendo significativamente. Lo corrobora Olga Pariente Albo, propietaria de Dromosport. «La eléctrica está en auge, porque es válida tanto para el que ya está en forma como para quien se está iniciando. Al segundo le da la vida, dado que le permite  desplazarse sin esfuerzo e incluso ir al ritmo de los amigos, abriéndole un gran abanico de posibilidades», indica. Su empresa, que nació y creció de manera online a través de su página web, pronto tomará forma física como tienda en Narón y contará con taller especializado, otro de los servicios más demandados.

Aunque agradecida como el resto del sector al auge de la bicicleta, la firma cuenta con un extenso catálogo de ruedas y comercializa modelos de gama media-alta junto a productos y accesorios exclusivos y de competición. Precisamente eso hace que Pariente encarne las dos caras de la moneda: «La positiva es que han aumentado los nuevos clientes y que los antiguos han venido a por componentes nuevos. Pero la negativa es que nosotros vendemos productos de competición, y con la pandemia las competiciones se cancelaron». Ya sea con vistas a competir o simplemente para airearse un domingo, Galicia pedalea como nunca.

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