Jorge Mira, físico: «No verán, en Galicia o sol dá máis forte que no centro de Kenia»

Analizamos el cambio de hora. El domingo a las dos serán las tres. Varios expertos valoran cómo nos influye. «Durante os catro meses de inverno nós temos menos luz que na Antártida», dice el físico Jorge Mira


La madrugada de este domingo, cuando el reloj marque las dos tenemos que poner las tres. Así ha sido desde que muchos tenemos uso de razón. Y aunque ahora ya los relojes digitales y los smartphones hacen el cambio automático, la medida no está nunca exenta de controversia. Los hay que se oponen a ella, pidiendo que se mantenga el horario de invierno, mientras que otros apoyan que prevalezca el del verano. Pero también hay quienes defienden a capa y espada este cambio estacional de hora por muchos motivos. Uno de ellos es Jorge Mira, doctor en Física de la Universidade de Santiago, que en el 2018 fue nombrado por el Gobierno miembro de la comisión de expertos para la reforma de la hora oficial española. 

Él se muestra totalmente a favor de mantener este cambio, sin titubeos: «Os efectos, se os hai, son pequenos, comparados co beneficio que temos despois. É como se me dis que non te queres vacinar porque o pinchazo vai molestar e non te decatas de que ao vacinarte pasas o mal trago dun pinchazo, pero despois quedas protexido durante moitísimos meses». Pero, sin lugar a dudas, una de las explicaciones más gráficas de por qué hai que mantener este cambio horario la da teniendo en cuenta la singularidad de Galicia: «O sol durante dous meses do verán aquí dá máis forte que no centro de Kenia, que está no medio do ecuador. E durante os catro meses de inverno en Galicia cae menos sol que nos bordos da Antártida. Isto hai que dicilo así porque a xente non se decata, pero é así. O cambio que temos de luz é tan brutal coma iso, pasar da Antártida a Kenia cada seis meses. A situación do sol cambia moitísimo, entón necesitas facer esa adaptación pequena para intentar colocarte mellor respecto ao sol que tes».

De no realizarse te encontrarías con que «no verán en Galicia estaría amencendo antes das seis da mañá» y que «se mides a altura máxima do sol de decembro e xaneiro, esta altura é menor que a que tería o sol ás oito e media da mañá en xuño ou xullo». Además, «a xente maioritariamente quere quedar co horario de verán, que vai na liña oposta do que queren os abolicionistas do cambio horario, que pretenden quedar co de inverno».

Es evidente, porque la gente asocia el verano a la luz, la vitalidad, la energía y la alegría, frente al invierno en el que los días son mucho más cortos: «Na latitude de Galicia, o día no verán pode chegar a durar 15 horas e media, incluso máis. E no inverno, nove horas. Cambia moitísimo. Máis de seis horas a duración do día». Y no le vale a Mira la excusa de que en Galicia anochece muy tarde para eliminar este cambio de hora: «Pero que están dicindo? En Galicia anoitece cando ten que anoitecer. Non hai nada anómalo niso. O sol sae e ponse cando ten que saír e poñerse, sen facerlle caso ao Boletín Oficial do Estado». 

DESDE SIEMPRE

El físico y divulgador científico también apunta que incluso antes de que se instaurara el cambio de horario, la población ya establecía esta distinción: «O cambio estacional aplícase en España dende hai case 50 anos. Pero a xente sempre fixo cambio estacional. Os comercios da Coruña nos anos 50 e 60 poñían un horario de verán e un horario de inverno. A sociedade reaccionaba facendo ela mesma o cambio». Pero hay registros de mucho antes: «Ata nas Cortes de Cádiz, de 1810, se miras o diario de sesións dos deputados constituíntes establecían perfectamente o horario de inicio, que era un de marzo a setembro, e outro, cunha hora de diferenza, de outubro a marzo».

Sobre el hecho de que la UE haya abierto la puerta a estudiar la anulación del cambio de horario, Mira cree que no tendrá recorrido: «Afortunadamente a presidencia da UE está agora mesmo nas mans de Portugal. E a hora portuguesa está marcada polo Observatorio Astronómico de Lisboa, e o seu director defende que hai que manter o cambio estacional de hora. E iso foi o que lle transmitiu ao primeiro ministro António Costa, quen xa dixo que vai defender que se siga facendo o cambio estacional de hora». Además, «Portugal fixo todo tipo de operacións raras: eliminación do cambio estacional de hora, cambios de fuso horario e viron que foi todo un desastre. Un país non pode andar tocando a súa regulamentación horaria, a que leva feito durante décadas, porque iso leva a un caos». Mira explica que incluso la UE criticó duramente la iniciativa de la Comisión Europea de anular este cambio al considerar que «ni los gobiernos nacionales ni la sociedad civil han sido adecuadamente consultados antes de publicar la propuesta de anulación de este cambio horario con carácter urgente». 

¿Y LA SALUD MENTAL?

Además de estos factores a favor que defiende a ultranza Mira para mantener el actual cambio horario, también nos hemos preguntado hasta qué punto puede afectarnos psicológicamente cambiar cada seis meses. Podemos estar tranquilos porque según confirma Fernando Vázquez, catedrático de Psicología Clínica de la Universidade de Santiago, no existe ninguna patología ni enfermedad mental en la que el factor determinante sea este cambio de hora: «Evidentemente va a provocar una alteración de nuestro ritmo circadiano. Tenemos una serie de hábitos y el ritmo de vigilia y sueño lo tenemos sincronizado de una determinada manera y cuando hay este tipo de cambios pues se necesitan unos días para que los biorritmos del organismo vuelvan a sincronizarse. Va a afectar ligeramente, pero es una cuestión transitoria». Vázquez comenta que en algunas personas se puede dar «irritabilidad, apatía, somnolencia, cansancio, falta de deseo sexual... cuestiones relacionadas con el estado anímico» y que ese cansancio puede provocar un «peor rendimiento del trabajo», pero insiste en que todos estos problemas son transitorios. «Quizás, a los que más efecto les puede hacer es a las personas que tienen algún problema de salud mental como una depresión o algún trastorno de ansiedad, porque son más sensibles a este tipo de cambios y les afecten un poquito más. También, por ejemplo, a los bebés. Pero son cosas que pueden tardar unos días o una semana, pero luego el organismo se adapta», señala.

Y este cambio de hora, ¿afecta a la meteorología? La respuesta es no: «No tiene ninguna repercusión. La radiación solar es la misma, independientemente de que amanezca una hora antes o después. Lo que sí afecta es el cambio climático, que trae cierto desorden en las situaciones meteorológicas y sinópticas y puede hacer que la primavera y el otoño tiendan a desaparecer», explica el meteorólogo Juan Taboada, de MeteoGalicia.

«No sabemos lo que va a pasar este año, pero ya hemos visto en otros años cortes muy bruscos entre el final del invierno con algún coletazo en abril o a principios de mayo, y luego ya un tiempo que es casi de verano. Y en otoño últimamente está pasando lo mismo, que los veranos suelen alargarse y en octubre todavía tenemos tiempo propio del verano y de golpe empiezan a llegar las borrascas. No es algo que pase cada año, pero sí es una tendencia», dice Taboada. En cuanto a cómo será esta primavera, los pronósticos de estaciones del sistema Copernicus (Europa) y CFS (EE. UU.) coinciden en señalar que será más cálida de lo normal. Y sobre si será lluviosa, Copernicus da cierta tendencia a que no, a que será un poco más seca, mientras el CFS no se pronuncia al concluir que no han podido dar un pronóstico acertado en años anteriores.

En la madrugada de este domingo 28 de marzo a las 2.00 serán las 3.00

La Voz

Empieza así el horario de verano, mientras la Unión Europea aplaza su decisión respecto al cambio de hora

La madrugada del domingo, 28 de marzo, a las 02.00 horas serán las 03.00 horas y tras adelantar una hora los relojes, dará comienzo el horario de verano, que se extenderá hasta el último fin de semana de octubre, cuando el reloj volverá al horario de invierno.

Con el cambio de hora se cumple con la Directiva Europea 2000/84/CE que sigue afectando, sin excepción, a todos los estados miembros de la Unión Europea. Las primeras disposiciones del horario de verano se adoptaron en Europa en 1980 y con la aprobación en el año 2000 de esta directiva comunitaria se fijó el inicio del horario de verano el último domingo de marzo y su finalización en la madrugada del último domingo de octubre.

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