David Martínez Ares, especialista de digestivo: «El cáncer de colon en el lado derecho se puede tardar más en diagnosticar»

A diferencia de la edad, que no es modificable, hay otros factores de riesgo que sí podemos cambiar para prevenir la aparición de la enfermedad. El experto asegura que, gracias a los cribados, en unos años la incidencia caerá notablemente


La mayoría de los tumores de colon tienen una progresión lenta que facilita cogerlos a tiempo. Sin embargo, hay algunos que no siguen el esquema general. David Martínez Ares, especialista de digestivo del hospital Quironsalud A Coruña, anima a someterse al cribado a partir de los 50, aunque describe tres síntomas que deben alertarnos a cualquier edad. 

-Con el documental de Pau Donés muy reciente, Javier Lambán y Julia Otero anunciaron que sufrían cáncer de colon.

-Llama la atención cuando es gente conocida, pero el cáncer de colon lo tienen 44.000 personas al año en España. 

-¿Cada vez se ven más casos?

-Sí que es verdad que hubo un incremento brusco a raíz de que se empezó a implementar el cribado, porque afloran de golpe un montón de pacientes que si los fueras diagnosticando cuando dan síntomas, irían a goteo constante y no sería tan significativo. Cuando haces cribados, haces diagnósticos mucho más precoces, porque estás rastreando a personas todavía asintomáticas y estás diagnosticando tumores que, por sus síntomas, se diagnosticarían uno, dos o tres años más tarde. Cuando llevemos más de 10 años con los programas de cribado abiertos, lo que veremos será lo contrario, una disminución muy marcada de la incidencia, porque en el cribado lo que detectamos mayoritariamente son pólipos, y al extirparlos, estamos previniendo la aparición de cáncer. La clave es concienciar, decirle a la gente que tiene que hacerse el cribado. 

-¿Es cierto que pueden pasar 10 años desde que aparece un pólipo hasta que se convierte en cáncer?

-Sí. La gran mayoría de los tumores de colon, por encima del 95 %, es lo que se llama cáncer de colon esporádico, es decir, aparece un pólipo pequeño, crece, degenera y se convierte en un cáncer invasivo como el que diagnosticamos en una fase avanzada. En promedio, la transición de un extremo al otro está entre 5-7 años. Tenemos una ventana muy grande de tiempo para interrumpir la progresión. Luego hay tumores que siguen un curso mucho más rápido, son casos particulares. A la población de riesgo medio, se le recomienda el test de sangre oculta en heces cada dos años, y colonoscopia en caso de positividad. Hay poblaciones en los que los cánceres son más frecuentes, porque tienen una enfermedad inflamatoria del intestino, un cáncer familiar... Esto tiene dos consecuencias, una que tienen muchos más cánceres, y dos, que casi nunca siguen la secuencia de pólipos. No es imposible que hagamos una colonoscopia ahora y en tres años tenga un cáncer, porque hay un porcentaje pequeño que se escapan al esquema general. 

-¿Cuál es la tasa de supervivencia?

-La tasa global, a día de hoy, está en torno a un 35-40 %. Ahora bien, si miramos la tasa de los pacientes en los que el diagnóstico se hace en un programa de cribado, una persona totalmente asintomática, se va por encima del 90 %. Porque cuando diagnosticamos un tumor por los síntomas, tenemos muchos pacientes en estadios tres y cuatro, que lógicamente van a necesitar cirugía, quimioterapia, o incluso no son operables. Mientras que cuando se detecta en el cribado, la mayor parte de los pacientes van a tener tumores en estadios uno y dos, que solo necesitarán cirugía. 

-¿Cómo se lucha contra este cáncer?

-Uno de los factores de riesgo más importante es la obesidad. Todo lo que hagamos para no estar gordos, hacer ejercicio físico, tomar mucha fruta y verdura fresca, no abusar de las carnes rojas ni de los procesados... Son medidas que favorecen la prevención primaria. Un factor de riesgo es la edad, pero no es modificable. Sin embargo, los hábitos de vida, la alimentación... sí los podemos cambiar. Hay estudios que dicen que los alimentos ricos en vitamina D son beneficiosos, pero hay resultados contradictorios, por eso no se recomienda la suplementación de forma sistemática. En esencia, vida sana. 

-Hay otros estudios que dicen que la práctica continuada de deporte previene entre el 30-50 % la aparición de tumores cancerígenos.

-No me atrevo a dar una cifra, pero sí que en la medida en que la práctica de deporte regular nos ayude a no estar gordos, claro que previene el cáncer. No solo el de colon, el de páncreas seguro, y el de mama quizás también esté asociado a eso... El sobrepeso no solamente incrementa la morbimortalidad cardiovascular, sino que incrementa la mortalidad por cáncer claramente. Pero no el ejercicio físico en sí, si haces mucho pero al mismo tiempo te atiborras de patatas fritas, y aun haciendo ejercicio estás gordo, el beneficio se diluye. Yo el ejercicio lo contemplaría como una de las medidas, junto con una dieta correcta y con unos hábitos saludables que nos permiten evitar la obesidad. 

-¿Qué síntomas nos deben hacer sospechar?

-Los más habituales son: cambios bruscos en el hábito intestinal, dolor abdominal y el sangrado, presencia de sangre en las heces. Eso no quiere decir que todo el mundo que tenga sangrado vaya a tener un cáncer, de hecho, la causa más habitual de un sangrado no son las enfermedades malignas. Lo que sería muy sospechoso es que tuviésemos varias de estas cosas asociadas. Ahora, hay pacientes que el motivo de sospecha es que tengan una anemia y no haya otra explicación. Sobre todo, los del lado derecho del colon, el cambio en el hábito intestinal o el sangrado pueden no ser tan visible, y a veces, los detectamos en fases mucho más avanzadas por las repercusiones que tienen sobre los análisis. No siempre son tan claros los síntomas, y a veces estos síntomas corresponden a una patología benigna. Los síntomas nos tienen que poner en alerta para consultar. 

-¿Qué probabilidad hay de que una persona con un padre o madre con cáncer de colon lo padezca?

-Hay un momento muy significativo de riesgo de cáncer cuando tenemos antecedentes familiares en primer grado (padres, hermanos o hijos), y sobre todo, cuando nuestro familiar ha desarrollado el cáncer a una edad temprana, por debajo de 60, aunque ahora incluso se dice de 50. Tanto es así que se recomendaría un programa de cribado específico. 

-¿Cómo es el cribado de la población general?

-A partir de los 50 años, el test de sangre oculta en heces. Cuando tenemos antecedentes familiares, lo que se aconseja es la colonoscopia cada cinco años empezando 10 años antes del caso más joven que se haya diagnosticado en la familia. 

-¿Por qué el test?

-Por una cuestión de coste-efectividad. Teóricamente sería inviable basado en colonoscopias a todo el mundo. No habría endoscopistas suficientes, y además, el sistema no podría pagarlo seguramente. El test cuesta poco más de un euro, y tiene una fiabilidad para el diagnóstico por encima del 90 %. 

-¿Te puedes quedar tranquilo?

-Sí, a ver, no hay ninguna prueba que sea infalible, ni siquiera la colonoscopia. Puede ser que haya personas que tengan un test de sangre en heces negativo, y luego le diagnostiquemos un cáncer, pero son las excepciones. 

-¿Cuál es la principal innovación de los últimos años?

-Hemos avanzado en prevención, con los programas de cribado; en diagnóstico, con la imagen que tenemos a día de hoy, vemos una lesión y casi sin biopsiarla somos capaces de decir si es benigna o maligna; en tratamiento, cada vez son más dirigidos, menos tóxicos y con mayor eficacia, pero también en técnicas quirúrgicas, ya no se trata de curar al paciente, sino de hacerlo con la mínima invasión. Ahora mismo somos capaces de resecar por vía endoscópica lesiones, que hace 10 años eran indicación clara de cirugía. Pero mientras sigan muriendo pacientes, tenemos margen de mejora. 

-¿Ser hombre o mujer es determinante como factor de riesgo?

-En principio no, sí parece, pero quizás sea un factor de confusión, que sea un poquito más frecuente en hombres que en mujeres, pero probablemente sea porque las mujeres se cuidan más desde un punto de vista cardiovascular. Fuman menos, no están tan gordas... pero la diferencia es muy pequeña. Es un tumor que afecta por igual a ambos sexos. 

-¿La intolerancia a la lactosa aumenta el riesgo de padecerlo?

-No, genera mucha sintomatología, estropea calidad de vida a mucha gente, pero no tiene nada que ver. 

-¿La fibra protege?

-Hay resultados contradictorios en los estudios. Lo que se recomienda es una dieta rica en fibra y verduras frescas, con pocos alimentos procesados y no abusar de la carnes rojas. Probablemente la fibra por sí sola no. Si te atiborras a carne roja, te comes dos kilos al día, aunque la tomes con ensalada, el factor protector de la fibra no será gran cosa. El que toma muy poca verdura y fruta fresca suele ser el que come mucha carne, procesados o comida rápida, y al revés, el que hace una dieta saludable, suele ser el que hace ejercicio. El que hace lo hace todo. 

-¿El ácido acetilsalicílico previene?

-Sí, ha habido estudios en los que se ha demostrado, de manera indirecta, que los pacientes con enfermedades cardiovasculares que tomaban aspirina tenían menos pólipos y cáncer que los pacientes que no la tomaban. De hecho, ahora han desaparecido del mercado, pero hemos utilizado fármacos de la familia de la aspirina como tratamiento en pacientes con poliposis para prevenir la aparición de pólipos y, por tanto, de cáncer. Si hacemos un estudio coste-eficacia, coste-beneficio, el riesgo de tener otras enfermedades gastrointestinales asociadas al consumo crónico de aspirina, probablemente no justifique que a una persona sana le des una aspirina solo por esto.

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