Edurne: «El secreto de mi relación con David de Gea es echarse de menos»

Es muy casera y le pierde comer rico, pero sobre todo se confiesa muy jugona. «Me encanta planear una tarde de juegos de mesa en familia». Está radiante ante la llegada de su primer hijo: «Estoy deseando tener ya a mi bebé en los brazos»


Son las once de la mañana de un desapacible día en Madrid. La pillamos en Mánchester, (donde vive su pareja, David de Gea). Una vez superados los desajustes de la videollamada, Edurne (Madrid, 1985) nos saluda con entusiasmo y cercanía: «Hola. Buenos días, ya estoy por aquí. ¿Empezamos?».

No paras, Edurne. La serie «Servir y proteger», «Idol Kids» y ahora con una nueva temporada de «Got Talent». ¿Estás en tu mejor momento?

—Sí, sin duda, estoy en una de mis mejores etapas profesionales y personales. Me da apuro decirlo, porque estamos viviendo una situación muy difícil y dramática con la pandemia, pero la verdad es que me siento muy agradecida y me siento una privilegiada, por todas las oportunidades que me están surgiendo. Y aunque al principio, me costaba verme como jurado, porque era un rol que nunca había realizado, ahora estoy encantada, por haber aceptado ese reto. Estoy muy muy contenta. También, estoy planeando la gira para regresar a los escenarios y presentar Catarsis, mi último disco. Y por supuesto, está mi bebé. ¿Qué más puedo pedir?

—¿Estás disfrutando del embarazo?

—Sí. Mucho. Estoy feliz y tengo muchas ganas de tener a mi niña en brazos, como todas las futuras mamás. Siempre he sido bastante reservada con mi vida privada. Es verdad que he podido llevar el embarazo con cierta discreción hasta que ya se me empezó a notar más la barriguita y lo anuncié. Me gusta compartir alguna foto divertida de vez en cuando, pero el día a día es mío, es mi zona privada.

—Ya estás en la recta final.

— Sí. Ya queda poquito, menos mal. Al final, esta última etapa se está haciendo más pesada. Y eso que he tenido un buen embarazo y he podido trabajar. Lo importante es que las revisiones están yendo fenomenal. Deseando ver a mi niña y que salga todo bien.

—¿Siempre has deseado ser mamá?

—Sí, siempre he tenido muy claro que me apetecía vivir la experiencia de la maternidad y poder criar a mi hijo. Es un cambio grande para el que ya me estoy preparando, porque estoy leyendo mucho, pero bueno, hasta que no tenga a mi niña, nunca sabes cómo te las vas a apañar, porque también tiene sus momentos difíciles. Estoy superilusionada y tengo muchas ganas de aprender y enriquecerme de esta gran aventura.

—Llevas diez años con tu pareja, David de Gea, viviendo a caballo entre Madrid y Mánchester. ¿Cuál es el secreto para mantener una relación a distancia?

—Que haya mucho mucho amor, además de respeto y mucha confianza. Por muchos kilómetros que haya, si hay amor de verdad, la distancia da igual. Es verdad que es difícil y a veces se hace cuesta arriba, pero es importante aceptar las circunstancias que tiene cada uno por su trabajo. Nos vemos todos los meses y pasamos juntos el mayor tiempo posible. Por otro lado, creo que es necesario que cada uno tenga su espacio personal, que disfrute con su trabajo y que haya cosas que compartir. Otro secreto es echarse de menos, tener ganas de estar juntos, eso fortalece mucho la relación y hace que los reencuentros sean fantásticos y muy bonitos.

—Cuando iniciaste esta aventura de «Got Talent», reconociste que al principio te costaba ejercer de jurado y descartar a los artistas. ¿Prueba superada?

—Han pasado ya unos cuantos años desde que arrancamos y ya he aprendido a saber lo que me emociona y lo que me deja igual. Sigo pensando que lo más difícil es decir «no», porque yo, por mi carrera de artista, me he sentido juzgada en muchas ocasiones, en los cástings, y es tremendo. Se pasa mal, porque te lo juegas todo a una carta, pero este oficio es así. Si no sale este, ya saldrá el siguiente.

—¿Qué tiene que tener una actuación para ganarse el pase de Edurne?

—No busco la perfección, ni un diez en ejecución, busco emoción, busco sentimiento, que me pase algo por el cuerpo, que me ponga los pelos de punta o me haga saltar las lágrimas. La actuación que está bien sin más me deja indiferente. Quiero que me remueva.

—Durante las actuaciones te vemos disfrutar como una niña. ¿Verdad?

—Totalmente. A veces, cuando me veo desde casa, pienso: «Edurne, se te nota demasiado cuando te emocionan». Pero es que soy transparente. Me brillan los ojos, se me ilumina la cara, que si me levanto, me siento, se me nota inquieta… Cuando descubro emoción y entusiasmo en una actuación, me ganan.

—Nada que ver cuando tú dices «no» a cuando lo hace Risto Mejide.

—Desde luego. Él es superdirecto, para mí es muy brusco. Yo siempre busco un enfoque sincero. Aunque decir «no» es muy complicado y siempre duele, intento que mi mensaje sea constructivo. Procuro hacer un comentario del que se saque algo positivo, así el artista puede mejorar y aprender. No soy de criticar por criticar, no me gusta hacer daño.

—Y tú, ¿a qué le dices «no» en tu vida?

—A lo que no me aporta nada y a lo que me hace daño. A lo largo de mi carrera, he aprendido lo que me va y lo que no, y cuando algo no va en mi línea, con mi estilo, prefiero seguir por mi camino, porque aunque al principio cuesta y es difícil, al final, te das cuenta que era lo mejor. También digo no a la gente que me frena, a los negativos. Para mí, lo realmente importante es ser feliz, sentirme bien conmigo misma y poder disfrutar de los míos.

—¿Eres de riesgos o prefieres seguridad ante todo?

—¡Uy, qué va! Yo voy a por todas. Soy mujer de retos. Quizás a veces corro el riesgo de pegarme un tortazo tremendo, pero creo que en la vida o uno se arriesga o te quedas como estás y prefiero lanzarme a la piscina que quedarme con la duda. Las oportunidades hay que aprovecharlas, no dejarlas escapar. Es la única forma de aprender y verte en otros registros. Soy optimista, y pienso, ya tiraré adelante. Ya sé que mi vida es la música y me apasiona, pero ¿por qué quedarme ahí, si puedo probarme en otros ámbitos?

—Así has descubierto tu faceta como jurado o como actriz, incluso representando a España en Eurovisión.

—Eso es. Al principio, cuando me ofrecieron ser jurado, no me veía y me imponía mucho. Me imagino que por el exceso de responsabilidad por hacerlo bien y dar la talla. Pero dije: ‘voy a probar', y hoy estoy encantada y feliz. Creo que muchas veces, somos nosotros los que nos juzgamos duramente con nosotros mismos y debemos confiar más en nuestras aptitudes.

—¿Cómo gestionas tú las críticas?

—Con los años he aprendido mucho. No tiene nada que ver cómo afronto ahora una crítica a cómo lo hacía hace quince años. Cuando empecé, claro que me dolían los comentarios negativos. Fíjate, creo que a todos nos pican las críticas aunque sea un poquito. La clave está en darle la importancia que tienen. Quizá tras Eurovisión fue cuando aprendí que no puedes gustarle a todo el mundo. Y que lo importante es estar satisfecho con el trabajo realizado, porque has dado lo mejor de ti, aportando emoción y sinceridad.

—Sé sincera, ¿qué te pierde?

—Comer rico. Soy muy disfrutona de la comida. Me encanta disfrutar de los platos tan variados y deliciosos que tenemos. Eso sí, si un día me paso comiendo, al día siguiente como menos y más saludable. Procuro llevar un equilibrio.

—¿Cómo desconectas del trabajo?

—Me calma mucho estar en casa, con ropa calentita y cómoda, tumbarme en el sofá y cerrar los ojos. Es mi momento zen. Después, suelo ver una serie o seguir con esa novela que me tiene enganchada y no paro de leer. Soy muy casera.

—¿Y qué es eso que desconocemos de ti?

—Soy muy dormilona y también muy jugona. Me encanta planear una tarde de juegos de mesa en familia. Montamos un picoteo, sacamos un juego y a pasárnoslo bien. Nos llegamos a juntar doce y catorce personas, entre primos, tíos. Estos ratitos familiares me cargan las pilas.

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