Bodas íntimas en lugares idílicos de Galicia: así te puedes casar en pandemia

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Lara Onac

Íntimos y sostenibles. Un enlace diferente y único, en un entorno donde se respete el medio ambiente y los novios no tengan que estresarse pendientes de los invitados. Así son estas ceremonias para los que no renuncian al «sí, quiero» este año

21 feb 2021 . Actualizado a las 12:38 h.

La imagen que María tiene en mente es así: «¿Te imaginas a la novia llegando en una barca por la ribeira do Miño y que allí la espere el novio en el embarcadero para casarse?». Diseñadora de moda en el pasado, y creadora de enlaces personalizados, María Fente se ha especializado con Dous Camiños en las bodas sostenibles en espacios naturales. Viguesa, pero con raíces familiares en la Ribeira Sacra, la naturaleza de Galicia es su fuente de inspiración. «Quiero que la gente venga aquí a casarse, como muchos van a Barcelona o las Baleares. Que escojan un sitio de la comunidad que les guste o que me dejen proponer uno. Nosotros nos encargamos de organizarlo todo desde cero. Me parece increíble que muchos gallegos hayan estado en Londres pero no conozcan a praia das Catedrais», se asombra. Con la pandemia revolucionando todo el sector nupcial, su apuesta por los sí quiero más íntimos «está al orden del día», asegura.

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UNA PROPUESTA

En la boda que María ideó y la fotógrafa Lara Onac inmortalizó para la sesión de fotos protagonizada por los coruñeses Clara y Mauro, de Sada y Oleiros, esta comienza en la bodega a pie de río que regenta Luisa Rubines, de Quinta Sacra, A Taranxela, con embarcadero y barca propias en los cañones del Miño (Chantada), y continúa con una ruta por el Camiño de Inverno  -la alternativa menos conocida, y explotada hoy, que escogían los peregrinos hace siglos para esquivar en invierno las cumbres nevadas de la ruta francesa por O Cebreiro y que sorprende con hitos como el monte do Faro, donde se divisan las cuatro provincias gallegas- y termina en lo alto de los cañones del Sil, en el Miradoiro da Moura, en Nogueira de Ramuín. Aquí es el enlace y el banquete en su cenador, como se puede ver en este vídeo de Alejo Rodríguez

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«Es una boda en la que se respeta el entorno. Nosotros somos unos invitados y debemos dejarlo tal cual, sin interferir. En estos eventos se desperdicia muchísimo. Nosotros utilizamos materiales compostables y biodegradables, nada de plásticos. El cátering es de granjas de aquí, creo en la economía circular, no en pedir todo por Amazon. En las bodas, hasta la pandemia, todo eran excesos: quiero más, más y más. ¿Una food truck, que está de moda? No, cuatro distintas, y también cinco corners de diferentes tipos de comida. En Dous Camiños lo que digo es: ‘Vamos a ser conscientes y hacer una buena inversión del dinero. Que sea lo que de verdad necesitas'. Menos es más, desde mi punto de vista. Empecé en este sector en el 2018 y soy testigo de cómo se había masificado todo. El mundo Instagram y de influencers caló, hicieron de las bodas una fiesta donde tenías que ser el que más daba. Sí, hay clientes con un nivel adquisitivo alto que se pueden permitir bodas en un parque de atracciones, como la de Pilar Rubio, pero, ¿es eso lo que quieres, lo que te hace feliz?», se pregunta María Fente.

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EL COVID TODO LO CAMBIA

Las restricciones por el covid aplazaron muchos de sus enlaces del 2020 al 2021. Este año, algunos también se moverán al 2022. «Me da pena que por el covid algunos se casen este año en un juzgado frío y no piensen en la celebración hasta dentro de un año o dos, cuando sí se puede hacer ahora, respetando las normas, y si te lo planteas de otra forma», cuenta María, que también oficia ceremonias.

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Esta diseñadora, que se cambió de gremio para ver cómo sus creaciones hacen feliz a la gente, «quería un trabajo donde pudiese ver que estaba marcando la diferencia. El sector textil me quitaba mucho tiempo y no veía el efecto que causaba en las personas los productos», aspira a que los novios cambien el chip. «Me gustaría inculcar que las bodas no tienen que ser algo masivo, donde invites a todo el pueblo. Que se valoren más los pequeños detalles. Hay algo en la pandemia que podemos ver como una oportunidad: centrarnos en lo importante y menos en lo superficial. Pero es difícil muchas veces que abran la mente. Las personas se han quedado ancladas, quieren a 300 invitados. ¿Y sabes? He hecho mis cálculos», adelanta.

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«Con 300 personas, si quieren dedicarle un minuto a cada una, ¡echas cinco horas! Para dedicarle un tiempo de calidad, tal vez 300 personas son excesivas. Se te pasa la boda entera y no has disfrutado ni de tu pareja, corriendo como un pollo descabezado para todas las partes. Una boda íntima, con 60 o incluso 100 personas, te la van a permitir por las normas sanitarias, al aire libre en la medida de lo posible por nuestra meteorología, y vas a disfrutar más», propone Fente.

UN ENLACE «ELOPEMENT»

Pueden estar solo los novios y familiares. O también los amigos, o únicamente la pareja y los testigos, al estilo elopement, un concepto que se extendió en países como Estados Unidos (elopement significa ‘fuga' en inglés). Aunque no lo parezca, «es una tradición muy antigua para denominar a las parejas que se casaban en secreto porque, a lo mejor, no se lo permitían en sus casas y escapaban a otro lugar, normalmente, fuera de su entorno. Es lo que se ha trasladado hoy en día a hacer una boda íntima», cuenta María.

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Con las limitaciones de número de personas y la preferencia por los espacios abiertos para dificultar la transmisión del covid, su propuesta está ganando interés. A partir de primavera, espera que las restricciones de movilidad vayan relajándose. «Normalmente, las parejas vienen con el sitio y la fecha escogidos. Intento fomentar que vengan sin esa idea, conocerlos, hablar con ellos. En Galicia hay donde escoger, en las cuatro provincias, y para todos los gustos: tanto para alguien más urbanita como más de montaña. «Para la comida, los cáterin que no te ponen mínimo de personas. Es algo que se puede adaptar, buscar uno flexible. Se escogería el menú y pueden hacerse bodas de cóctel», sugiere.