Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, «Dos pediatras en casa»: «La fiebre no da convulsiones en niños»

«Cuando un niño se contagia de covid, se contagia en casa», afirman Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, una pareja de médicos con 20 años de experiencia. En su blog y ahora guía «Dos pediatras en casa» resuelven viejas y nuevas dudas que nos desesperan como padres


¿Lloran todos los niños al nacer?, ¿hay método para que los niños se duerman solos del tirón?, ¿cuándo debemos preocuparnos por un dolor de tripa o de cabeza?, ¿por qué suelen marearse los niños en el coche? o ¿cómo elegir un juguete? son algunas de las preguntas que resuelven la pareja de padres y médicos Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, autores del blog Dos pediatras en casa, que ha dado el salto a una «guía sobre salud infantil para no desesperar». Ellos se conocieron haciendo la residencia en el Hospital Niño Jesús de Madrid, tienen la misma manera de entender la medicina, la vida y la paternidad y aseguran que lo que recomiendan a sus pacientes es lo que aplican ellos mismos en casa. «Por ejemplo, en casa nosotros no tenemos ningún jarabe para la tos, porque no hay evidencia de que haga falta», cuenta Elena.

-¿Nos desesperamos mucho los padres de hoy?

Elena. Hay gente que no tiene padres cerca en los que apoyarse o que se siente sola y no entiende por qué su hijo no quiere probar las verduras, o quitarse el chupete, o dormir solo... Esas dudas lo importante es afrontarlas con una buena información y tranquilidad.

«De lactancia materna, nuestras abuelas saben más que nuestras madres»

-A veces parece que coincidimos más con nuestros abuelos que con nuestros padres a la hora de criar. ¿Es más complicada hoy la crianza o enredamos nosotros con nuestros miedos?

Gonzalo. Hoy parece que todo tiene que ser aquí y ahora. Estamos expuestos a una cantidad de información que nos sobrepasa. Hay padres y madres que se autoexigen más de lo conveniente. Yo les digo a mis pacientes: «No tengáis expectativas, es mejor vivir sobre la marcha lo que va ocurriendo con el niño, sorprenderse». Si tienes unas expectativas y la realidad no te cuadra, se te viene el mundo abajo. Hay que estar en lo importante, disfrutar de los niños, acompañarlos. Lo bonito de los niños se ve a posteriori, no cuando peleas por las verduras. Es así.

Elena. Respecto a eso de que conectamos más con nuestros abuelos que con nuestros padres, creo que en los últimos 40 años se han medicalizado mucho la infancia y la crianza. Nuestros padres recibían una información rígida, y ahora intentamos volver porque no todo en la crianza es medicina. De lactancia materna, nuestras abuelas saben, por ejemplo, más que nuestras madres.

-¿Cuál es la clave para saber que lo estamos haciendo bien?

Elena. La tranquilidad es importante. Si el niño se va desarrollando de forma normal no necesitamos mucho más. La inmensa mayoría de los niños son niños sanos. La mayoría de las cosas que tienen (fiebres, mocos...) son procesos banales que se curan solos. Lo que hay que entender es la variabilidad de los niños. Una madre me decía hace unas semanas, con su segundo hijo: «Esto yo no le visto con mi primer hijo en la vida». Pero lo que a ti no te parece normal muchas veces lo es.

 «Los padres pierden al menos unas 700 horas de sueño al año»

-La melatonina parece hoy el gran remedio para el sueño. ¿Lo es?

Gonzalo. No, no hay algo mágico para ayudar a que los niños duerman bien, porque los niños suelen dormir bien... pero los padres a veces queremos que duerman como nosotros. La melatonina es efectiva: niño al que se le da, niño que se duerme rápido. Pero la inmensa mayoría de los problemas que tienen nuestros hijos son problemas conductuales, que no se solucionan con melatonina. Quitas la melatonina y el problema sigue. El sueño de los niños es muy diferente al de los adultos. Tienen que madurar los primeros 4 o 5 años de vida.

Elena. Además, los padres debemos asumir que con hijos vamos a perder calidad de sueño...

Gonzalo. Con los hijos los padres pierden al menos unas 700 horas de sueño al año. Dos horas de sueño al día. Ahora estamos en un centro de salud y no hacemos guardias, pero cuando hacíamos cinco o seis guardias al mes estábamos acostumbrados a dormir de una forma muy diferente, era acostarte a las 4 y levantarte a las 7... ¡Eso te entrena para cuando llegan los hijos!

Elena. Cuando nació mi primer hijo me dije: «Esto es como estar saliente de guardia todo el rato, pero sin poder meterte en la cama por la mañana».

-¿Es normal que a los 5 o 6 años sigan pidiéndote que les des la mano para quedarse dormidos?

Elena. Con esa edad se supone que el niño o la niña debe tener independencia para dormir solo. Si no lo hace es porque prefiere dormirse con mamá y a su mamá no le importa... Es una conducta aprendida. Si quieres cambiarla, ve poco a poco. Esto para el sueño, para comer verduras y lo que quieras: funciona el método de recompensas.

Gonzalo. Una manera de ir poco a poco es quedarte sentada en su habitación pero sin darle la mano.

-¿Cuántos catarros pilla un niño al año? Es una de las preguntas del libro.

Gonzalo. Este año, 2020-21, no podríamos contestar a esta pregunta. Con las mascarillas, prácticamente no hay infecciones respiratorias en los niños. Nosotros entregamos el manuscrito de Dos pediatras en casa el 3 de marzo, justo antes de que empezara el confinamiento. En un año normal, en un primer año de escolarización un niño viene a pillar diez o doce episodios respiratorios al año. Un catarro un niño lo lleva mejor con un año que con 6 meses, pero el número de infecciones respiratorias con que se encuentra el niño el primer año de escolarización es más o menos el mismo.

«La fiebre no es mala, a menos que llegue a 41»

-La fiebre no es mala, decís.

Elena. Es que no es mala, es un signo de que existe infección. La mayor parte de las infecciones en los niños son víricas, banales, y no van a precisar intervención ni tratamiento. Si la fiebre se acompaña de decaimiento, malestar general u otro síntoma concreto puede indicar una enfermedad de mayor o menor gravedad, pero en sí la fiebre no es mala a menos que llegue a 41. Otro mito es que la fiebre da convulsiones, y no es cierto. Solo le da convulsiones al que tiene esa susceptibilidad (entre el 3 y 6 % de los niños de 2 a 5 años).

Gonzalo. Y las convulsiones tienen buen pronóstico, sin consecuencias en el desarrollo neurológico. Una convulsión febril no es un criterio de ingreso.

-Consejos de antes: «Cuando tiene fiebre mete al niño en una bañera de agua fría», o bien «tápale, que sude».

Elena. No, eso da malestar. Eso te hará que estés peor. Si cuando el cuerpo tiene calor lo metemos, ponte, a 20 grados, el cuerpo va a hacer más por aumentar la temperatura. Lo que hay que hacer es tratar el malestar que se produce. La fiebre, en una evolución normal, sube y baja, es cíclica. El antitérmico es una ayuda, y recomendamos siempre quitar algo de ropa. No hay que abrigar al niño para que sude. Los antitérmicos son capaces de bajar la fiebre de un grado a un grado y medio. Cuando dicen «¡Le ha bajado de 39 a 36!» es parte por el antitérmico y parte porque iba a bajar igual.

«Por debajo de los 5 años el dolor de cabeza es poco frecuente y es preocupante»

-¿Por qué les duele la cabeza?

Gonzalo. La tripa de los niños es un poco como la cabeza de los adultos, pero el dolor de cabeza no es un síntoma frecuente en niños pequeños. Por debajo de los 5 años el dolor de cabeza es poco frecuente y es preocupante. A partir de los 5-6 años puede darse... Sí quizá vemos cada vez más dolores de cabeza tensionales en niños mayores sometidos a estrés. Tienen mucho uso de pantallas, mayor presencia de deberes y una autoexigencia para cumplir plazos.

Elena. En consulta la clave es llegar a la conclusión de que son cefaleas benignas, aunque afecten a la calidad de vida.

Gonzalo. Ahora que estamos en consulta telefónica, si un padre me dice que su hijo de 5 años lleva 15 días quejándose de dolor de cabeza, yo le cito presencial. Hay que explorarle.

-Pese a los estudios más recientes, hay quienes aún dicen que los niños son «supercontagiadores» de covid.

Elena. Ahora sabemos que los niños menores de 10 años se contagian menos y, si lo hacen, la mayoría se contagian de forma asintomática y contagian menos a los demás.

Gonzalo. Los colegios son sitios muy seguros donde se aplica un protocolo estricto y a la mínima al niño lo mandan a casa. Normalmente cuando un niño se contagia, se contagia en casa.

Elena. La cadena de transmisión en el colegio se corta enseguida. Hay que mantener la normalidad lo máximo posible, con responsabilidad. Deben ir al colegio, ellos lo necesitan. Pero es muy importante la responsabilidad de los padres. De nada nos vale que respetemos la burbuja de clase y luego nos vayamos a casa del vecino. El colegio para los niños es un regalo, hay que intentar mantenerlo. Pero el resto de los contactos hay que dejarlos para otro momento.

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