¿Cómo hablar de sexo con adolescentes?

Sigue siendo tabú. Sí, en el siglo XXI, todavía hay padres que no hablan de sexo con sus hijos. Si te da reparo tratar este tema, los expertos te apuntan algunas claves sobre cómo afrontar este tipo de situaciones para salir airoso


Tu pequeño ya no es tan pequeño. Igual de mente todavía sí, pero en su cuerpo ya asoman signos inequívocos de madurez sexual que no podrás obviar. En lugar de dar la espalda a esos cambios es mucho mejor que le des la mano y que ayudes a tu hijo a caminar por este sendero misterioso todavía para él. Para ello, hablamos con expertos que nos explican cómo afrontar este tipo de situaciones y salir airosos de ellas.

Lo primero que tienes que saber es que si tienes a un adolescente en casa, ya llegas tarde para abordar este tema. Deberías haber empezado mucho antes, cuando era un niño: «Hay que hablar desde el principio. Desde la infancia. Cada uno a su edad y a su ritmo. Cuanto más tardes en abordarlo, peor. Ahora mismo el sexo está en cualquier anuncio de televisión, o por lo menos las connotaciones implícitas. Ellos lo perciben, lo ven, pero no lo entienden. Con lo cual, desde muy pequeñitos se debería hablar de sexo, no le vas a hablar como si tuviera 14 años, pero hay cosas muy naturales», explica Graciela Cañás, trabajadora social del Centro de Orientación Familiar (COF) del Ayuntamiento de A Coruña.

¿Y por dónde empezamos? Pues que conozcan sus genitales: «Lo primero es el conocimiento de su propio cuerpo. Cuando vemos a un niño tocándose el pene, normalmente no se lo reprochamos. En cambio, en una niña pequeña si vemos que se está tocando la vulva, que se está mirando, que quiere conocer su cuerpo, le decimos: ‘Uy eso no se toca. Deja eso‘». Un error que es mucho más común de lo que parece y que no debemos cometer, sino hacer todo lo contrario, dejar que conozca su cuerpo.

«Cuanto más tabú sea, más se va a reprimir y más vergüenza le va a dar»

Además, Cañás también explica que, por su experiencia, hay más adolescentes que no hablan de sexo con sus padres de lo que parece: «Al despacho me llegan muchas chicas que, si se quedan embarazadas a los 17 o 18 años, te dicen que su madre se va a enfadar porque ya se lo había explicado todo y que no le ha hecho caso. Ves ese discurso, pero también el otro, el de ‘¡cómo se lo digo a mis padres!'. Y si le preguntas si no ha hablado de sexo con ellos, te responde: ‘No, nunca. En la vida'. Hay las dos vertientes. A mí me gustaría creer que la primera es cada vez mayor».

¿Y cuál es la mejor manera de afrontar el tema? La naturalidad. «Igual que explicas la regla. Al mismo tiempo que le vas explicando unas cosas, tienes que ir hablándole de otras. Con normalidad. Si sale el tema, que se trate. Que lo vean como algo normal. De la misma manera que le estás hablando de un futuro, de lo que tienen que estudiar, ese es un tema más. Cuanto más tabú lo conviertas, más reprimido va a estar el niño, peor va a pensar que es, más vergüenza va a tener de hablarlo con los padres y más complicado se vuelve todo», dice esta experta, que también hace hincapié en que es muy importante que «ellos no noten que tú no quieres hablar de eso».

LOS 12, ETAPA CLAVE

Además, hay una etapa preadolescente, entre los 11 y los 12 años, que ellos te demandarán ese tipo de información: «A esa edad, quieren hablar de todo eso contigo. Y te abordan. Tienen esa curiosidad. Y tienes que hablarles en esa etapa, porque luego en la adolescencia se cierran, no te escuchan. Eso es así. Todos lo sabemos y todos lo hemos hecho».

¿Y a qué edad se inician en las relaciones sexuales? «A partir de los 15 es bastante habitual. Sobre todo, las chicas. Por mi experiencia, se inician antes. Es muy raro que se acuesten con un chico más joven, normalmente son dos o tres años mayores, aunque también puede ser con alguien de su edad. Ellas maduran antes, se desarrollan antes, todo va antes», dice mientras explica que la edad recomendada para ir al ginecólogo, si no hay patologías, es a los 21 años, «que es cuando se hace la primera citología». Otro tema son los anticonceptivos. En ese caso, se puede acudir a la matrona del centro de salud o al COF para recibir información.

Un tema preocupante, el porno en Internet: «Es brutal. Puedes tener capado el móvil del niño o con el pin parental, pero no lo tiene en los móviles de otros compañeros o en redes abiertas. Entre ellos se apañan para acceder al porno. Hay que decirles que la vida real no es así. Que una cosa es lo que ellos ven y otra es la vida real y que tienen que saber distinguirlo. Igual que si ven una peli de acción saben bien que eso no es real, pues con el porno tampoco».

EL PRESERVATIVO

¿Y qué hay de los riesgos de mantener sexo sin preservativo? Es uno de los aspectos más importantes que hay que tratar con un adolescente. Por eso Cañás recomienda hacerles ver que «todo lo que hacen tiene una responsabilidad»: «Si tú quieres tener sexo con quien quieres, como quieres y cuando quieras, fenomenal. Es tu elección. Pero puede conllevar una responsabilidad en un determinado momento, un riesgo para tu salud y a la hora de traer hijos al mundo. Y eso ellos no lo ven», de ahí la necesidad de insistir en este aspecto. «Ahora mismo les parece que acostarse con una chica o un chico es un disfrute y ya está. Como ir a tomarse algo».

ORIENTACIÓN SEXUAL

En cuanto al tema de la orientación sexual y la identidad, Cañás opina que «no hay que darle importancia como padres», del mismo modo que «cuando tenemos un hijo heterosexual tampoco hacemos hincapié en ello» y que hay que ir viendo su evolución: «Irá encontrando su lugar en la sociedad. Cuanto más tolerante sea la sociedad en ese sentido, cuanto más aceptemos la diversidad, menos problemas habrá. Y cuanto más apoyo tenga del entorno familiar, siempre es mejor. Hay que apoyarlo y que poco a poco se vaya soltando». Además, nuestros hijos son un reflejo de nosotros mismos: «Los niños pequeños aceptan como algo normal lo que tú ves normal. Por eso es importante la tolerancia y el respecto y tener abiertas todas las opciones desde el principio. Debería ser algo natural y si no lo es, hay que hablarlo».

En ese sentido, Pablo Zas, de la asociación LGTBI Alas Coruña, explica que «no se trata de que unos padres puedan identificar si su hijo es gay, lesbiana, hetero o trans. Se trata de normalizar una situación. Porque la verdad es esa, que es una realidad». E insiste también en abordar el tema desde la infancia: «Es importante hablarlo desde pequeño para que cuando esa persona crezca y empiece a darse cuenta, tenga la confianza suficiente para contárselo a sus padres». Y tratarlo siempre desde el respeto: «Si un adolescente te dice que es gay, seguir con esa normalidad. Si al final desde siempre le diste normalidad no tienes por qué no dársela cuando afecta a una persona de tu familia».

También puede darse el caso de que el adolescente necesite hablar con personas que estén pasando por la misma situación. «Es importante tener un grupo de apoyo, que estén viviendo la misma realidad, para sentirse identificados y al final esa es la finalidad del proyecto Punto Cero que se ha puesto en marcha en la asociación. Acompañar a las personas en estos inicios que no siempre tienen que ser fáciles y no siempre lo son».

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