Carme Valls: «Muchas mujeres sufren estrés crónico por la doble jornada»

«Hay que parar la polución para prevenir el cáncer de mama», advierte la experta en endocrinología, que llama a tratar la salud femenina de un modo diferencial. ¿Por qué resistimos mejor las infecciones o nos morimos más del corazón?


Existen cada vez más datos científicos que muestran la diferencia de hombres y mujeres en la forma de enfermar, apunta la médica Carme Valls, autora de Mujeres invisibles para la medicina, un recorrido reeditado por Capitán Swing por los recovecos de la salud que reivindica una medicina adaptada a las necesidades de la mujer. «¿Por qué cuando un hombre acude con dolor torácico a urgencias se le somete a un electrocardiograma y cuando es una mujer quien presenta esos síntomas se le da un ansiolítico?» es una de las muchas preguntas que arroja.

-¿Somos todavía hoy las mujeres invisibles para la medicina?

-Sí, con matices. En general todo lo que pasa alrededor de la salud de la mujer, como es complejo, tiene una interrelación que es invisible. En enfermedades cardiovasculares, no hubo ningún trabajo de investigación hasta el año 91 que incluyese mujeres en la muestra. Actualmente, hay un 38 % de trabajos en cardiovascular que incluyen mujeres. Hemos ganado un tercio. Y en cáncer de mama hay mucha ciencia que se ha ido ganando en los últimos diez años sobre el papel de los disruptores endocrinos ambientales: los insecticidas, las dioxinas o los productos derivados de los plásticos imitan en el cuerpo el efecto de los estrógenos.

-¿Y esto en qué influye?

-Motiva que haya cada vez más cáncer de mama en mujeres más jóvenes. Hemos de parar la polución ambiental para prevenir la mortalidad por cáncer. La Sociedad de Cardiología ha sido pionera en hacer cambios, pero aún se desatiende la morbilidad, que sería el conjunto de enfermedades que tenemos predominantemente las mujeres.

 «Las enfermedades autoinmunes son de predominio femenino»

-¿De qué enfermamos nosotras?

-Las enfermedades autoinmunes son de predominio femenino. Hay una parte genética, y también una parte ambiental que las desencadena. En la tiroiditis autoinmune, que afecta mucho en Galicia, hay 50 mujeres por cada hombre que la padece. Ocurre también con la anemia: por cada hombre hay 60 mujeres que la sufren. Estas diferencias se convierten en desigualdades cuando la medicina no las ve.

-¿No somos iguales hombres y mujeres en cómo nos afectan las enfermedades y sus tratamientos?

-No somos iguales, y tenemos el derecho a ser vistas en nuestras diferencias. La primera causa de muerte en los hombres es el cáncer. La primera causa de muerte en la mujer, la cardiovascular. A igualdad de infartos de miocardio, la mujer muere más que el hombre.

-¿Por qué?

-Porque llega más tarde al hospital y porque falta un estudio específico. Hay medicamentos que a la mujer le producen una arritmia y al hombre no. La doble jornada que pesa sobre muchas mujeres es un riesgo de accidente cardiovascular, como lo son las relaciones personales en el ámbito más cercano.

-¿En medicina hacen falta no más mujeres médicas, o no solo, sino personas con perspectiva de género?

-Exacto. Esa mirada no la determina el sexo. Hay que tener una actitud de cambio, seas hombre o mujer.

«En salud mental, a las mujeres nos atribuyen problemas que no tenemos. A las mujeres se administran cinco veces más antidepresivos que a los hombres, y el doble de ansiolíticos. Si una mujer está cansada y dolorida no siempre necesita un sedante»

-¿Por qué se medicalizan procesos naturales como el embarazo, el parto o la menopausia?, se pregunta. Díganos por qué.

-Desde la adolescencia a la menopausia a las mujeres nos medicalizan sin pararse a ver exactamente qué tenemos. En salud mental nos atribuyen hasta problemas que no tenemos. ¿Por qué? La atención al parto sí ha mejorado mucho en los últimos años, en que no te rasuren el vello por sistema, por ejemplo. Pero vemos que aún se medicaliza el parto y se abandona el posparto, cuando hay riesgo de depresión y una de cuatro mujeres tiene tiroiditis posparto. En España no se protege la maternidad; en Suecia sí se protege como un valor. Aquí la visión de la madre es «Si es madre, ¡que se arregle, que espabile!». Pero cómo, si no hay ayudas apenas ni nada. Los abuelos deben disfrutar de sus nietos, no ser canguros. En Suecia ha habido un aumento de la maternidad desde que el Estado da ayudas a madres solteras. Unos epidemiólogos cercanos me han dicho: «No sabemos por qué te preocupas de la salud de la mujer, si va a vivir más años».

-¿Es así, las mujeres vivimos más?

-Sí, si miras estadísticas globales, muere antes el hombre que la mujer. Hay una diferencia de cinco años. Las mujeres viven más, pero con menor calidad de vida. Y hay una razón biológica de que viva más la mujer: se defiende mejor de las infecciones. Cada día, la principal causa de muerte en el mundo son las infecciones. Ellas viven más años porque tienen mejores defensas. En las áreas de respiratorio de los hospitales verás que hay el doble de hombres que de mujeres. Y la infección por covid es superior en mujeres (56 % en la primera ola y 52 % en la segunda), pero la evolución de neumonía doble con ingreso en la uci es de predominio masculino. Hay que ir viendo la evolución de las estadísticas por edad y sexo. Aquí, por ejemplo, en Barcelona, se ha visto un aumento de mortalidad importante de mujeres entre 40 y 60 años, a causa de tumores.

-Tras la incorporación en los 70 de la mujer al mundo laboral, vivimos unos años en que la maternidad y la carga doméstica eran invisibles. Ahora eso empieza a cambiar...

-En lo doméstico y lo emocional, las mujeres, en general, asumimos todos los trabajos. Pero no siempre son trabajos visibles y efectivos. La parte emocional desgasta muchísimo.

-¿Hay muchas mujeres que sufren estrés crónico?

-Sí, claro, muchas veces por la doble jornada, y ese estrés altera las hormonas, provoca un exceso de cortisol en el cuerpo, y esto hace de disruptor endocrino en el tiroides y los ovarios. Y luego hay que tener en cuenta un exceso de estrógenos ambientales por hidrocarburos de los coches, dioxinas e insecticidas en los alimentos, que provocan un aumento del cáncer de mama y de endometrio. Este estrés crónico se desatiende. Muchas veces a la mujer a la que se ve cansada o nerviosa se le dan, sin valorar su problema, ansiolíticos y antidepresivos. Galicia y Asturias están a la cabeza en el ránking de administración de este tipo de fármacos a las mujeres. Cinco veces más se administran antidepresivos a las mujeres que a los hombres, y a ellas se receta el doble de ansiolíticos. Si una mujer está cansada y dolorida no siempre necesita un sedante, porque hemos encontrado que a la mujer le falta, en muchas ocasiones, hierro o vitamina D, y este es el problema. No vale eso de a la mujer que vemos cansada la sedamos y listo.

-Llama la atención la relación del nivel de vitamina D con la ansiedad.

-Sí, su déficit influye sobre todo en el dolor muscular generalizado, y eso provoca depresión. Con dolor en el cuerpo, el día se ve negro.

 «Los anticonceptivos hormonales pueden tener un efecto multiplicador del cáncer de mama»

-¿Aún están infradiagnosticados muchos problemas?

-El diagnóstico diferencial del dolor de la mujer está muy verde. Lo vemos con la fibromialgia, a la que le hemos dado un nombre sin buscarle bien las causas. A la fibromialgia se le ha dado un nombre para poder tranquilizar a la mujer, a la que se le da tramadol, o sea morfina, provocando dependencia.

-¿Los anticonceptivos hormonales tienen graves efectos secundarios?

-Si se toman más de cinco años antes de tener un hijo, tienen un efecto multiplicador del cáncer de mama.

-Le lanzo una de sus preguntas: «¿A quién le interesa que la mitad de la población viva cansada y con dolor de cabeza?»

-En general, no interesa resolver este problema. Yo creo que hay un sesgo inconsciente, no voluntario: considerar que es poco importante lo que le pasa a la mujer. Es como te decía: «Como de esto no se va a morir, no importa». Es un sesgo que tienen tanto mujeres como hombres, que persiste en la medicina como en todas las ciencias.

«A partir de los 50 hay que cuidarse y pensar en el placer»

-¿La salud de las mujeres a partir de los 50 merece un cuidado singular?

-Sí, sobre todo teniendo en cuenta que van a tener más hipertensión o más diabetes que los hombres. Después, están los huesos. Pero te digo que no es tan tétrico como nos lo han pintado, hay un 30 % de mujeres que la tienen, pero el 70 % de las mujeres no tienen osteoporosis. La mujer a partir de los 50 debe pensar que tiene por delante una vida dilatada. Debe cuidar su cuerpo en movimiento, con ejercicio físico y una alimentación equilibrada con mucha fruta y verdura. Y también con placer. Hay que recuperar el deseo, la voluntad y la sororidad de las mujeres frente a las adversidades; en todo, también en la medicina. Además de en el dolor que suele haber a partir de los 50, las mujeres debemos pensar en el placer. Es necesario. Si no, te conviertes en víctima. Hay que aspirar a que la vida de las mujeres a partir de los 50 sea tan satisfactoria como hasta entonces.

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