Carme Valls: «Muchas mujeres sufren estrés crónico por la doble jornada»

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CRISTINA CANDEL

«Hay que parar la polución para prevenir el cáncer de mama», advierte la experta en endocrinología, que llama a tratar la salud femenina de un modo diferencial. ¿Por qué resistimos mejor las infecciones o nos morimos más del corazón?

12 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Existen cada vez más datos científicos que muestran la diferencia de hombres y mujeres en la forma de enfermar, apunta la médica Carme Valls, autora de Mujeres invisibles para la medicina, un recorrido reeditado por Capitán Swing por los recovecos de la salud que reivindica una medicina adaptada a las necesidades de la mujer. «¿Por qué cuando un hombre acude con dolor torácico a urgencias se le somete a un electrocardiograma y cuando es una mujer quien presenta esos síntomas se le da un ansiolítico?» es una de las muchas preguntas que arroja.

-¿Somos todavía hoy las mujeres invisibles para la medicina?

-Sí, con matices. En general todo lo que pasa alrededor de la salud de la mujer, como es complejo, tiene una interrelación que es invisible. En enfermedades cardiovasculares, no hubo ningún trabajo de investigación hasta el año 91 que incluyese mujeres en la muestra. Actualmente, hay un 38 % de trabajos en cardiovascular que incluyen mujeres. Hemos ganado un tercio. Y en cáncer de mama hay mucha ciencia que se ha ido ganando en los últimos diez años sobre el papel de los disruptores endocrinos ambientales: los insecticidas, las dioxinas o los productos derivados de los plásticos imitan en el cuerpo el efecto de los estrógenos.

-¿Y esto en qué influye?

-Motiva que haya cada vez más cáncer de mama en mujeres más jóvenes. Hemos de parar la polución ambiental para prevenir la mortalidad por cáncer. La Sociedad de Cardiología ha sido pionera en hacer cambios, pero aún se desatiende la morbilidad, que sería el conjunto de enfermedades que tenemos predominantemente las mujeres.

 «Las enfermedades autoinmunes son de predominio femenino»

-¿De qué enfermamos nosotras?

-Las enfermedades autoinmunes son de predominio femenino. Hay una parte genética, y también una parte ambiental que las desencadena. En la tiroiditis autoinmune, que afecta mucho en Galicia, hay 50 mujeres por cada hombre que la padece. Ocurre también con la anemia: por cada hombre hay 60 mujeres que la sufren. Estas diferencias se convierten en desigualdades cuando la medicina no las ve.

-¿No somos iguales hombres y mujeres en cómo nos afectan las enfermedades y sus tratamientos?

-No somos iguales, y tenemos el derecho a ser vistas en nuestras diferencias. La primera causa de muerte en los hombres es el cáncer. La primera causa de muerte en la mujer, la cardiovascular. A igualdad de infartos de miocardio, la mujer muere más que el hombre.

-¿Por qué?

-Porque llega más tarde al hospital y porque falta un estudio específico. Hay medicamentos que a la mujer le producen una arritmia y al hombre no. La doble jornada que pesa sobre muchas mujeres es un riesgo de accidente cardiovascular, como lo son las relaciones personales en el ámbito más cercano.

-¿En medicina hacen falta no más mujeres médicas, o no solo, sino personas con perspectiva de género?

-Exacto. Esa mirada no la determina el sexo. Hay que tener una actitud de cambio, seas hombre o mujer.

«En salud mental, a las mujeres nos atribuyen problemas que no tenemos. A las mujeres se administran cinco veces más antidepresivos que a los hombres, y el doble de ansiolíticos. Si una mujer está cansada y dolorida no siempre necesita un sedante»

-¿Por qué se medicalizan procesos naturales como el embarazo, el parto o la menopausia?, se pregunta. Díganos por qué.