Belén Cuesta: «Mi golpe de suerte han sido los Javis, se lo debo todo»

«Siempre que voy a Galicia acabo con dolor de barriga», confiesa la ganadora del Goya a la Mejor Actriz por «La trinchera infinita», que estrena este viernes «Sentimental», pero no ha podido participar en la promoción de la película por estar en cuarentena

La actriz Belén Cuesta
La actriz Belén Cuesta

Es una malagueña con morriña, sensible y llorona, cuenta, y que siempre que viene por Galicia acaba «con dolor de barriga» de tanto comer. Belén Cuesta (Sevilla, 1984),  Goya a la Mejor Actriz por La trinchera infinita, rueda La casa de papel y estrena este viernes Sentimental, la nueva comedia de Cesc Gay. Belén no ha podido participar presencialmente en la promoción de la película, pero entró este miércoles por videollamada en «El Hormiguero». «Estuve en una cena y una amiga ha dado positivo por coronavirus. Yo estoy confinada, pero he dado negativo en las pruebas», contó. El verde es su color. El 7 un número que le gusta y le trae suerte.

 -¿Qué tal ante el estreno de «Sentimental»? ¿Funciona la pareja Belén Cuesta-Alberto San Juan?

-¡Funciona muy bien! Tenía muchísimas ganas de trabajar con Cesc Gay y por fin se ha podido. La película viene una obra de teatro, y yo amo el teatro. Hacer algo tan teatral es una suerte y también una suerte el elenco. No había trabajado antes con Javi Cámara ni con Griselda Sicilliani, que es una actriz argentina maravillosa, y por supuesto con Alberto San Juan, al que admiro mucho. Hacer de su pareja en la peli ha sido un sueño.

-¿Ha sido cómodo, sencillo y estimulante trabajar este papel, interpretar una pareja abierta en «Sentimental»?

-Sí, ha sido fácil, se ha rodado en muy poco tiempo. Han sido solo cuatro semanas y se ha rodado cronológicamente, que ayuda mucho. En una pieza teatral en la que hay una continuidad tan directa ayuda a hacer el recorrido real de esa hora y pico que dura el encuentro de los personajes... La duración de la película es la misma que la de la velada de esas parejas de vecinos.

-Una velada intensa y sarcástica que nos pone ante varios tipos de pareja y diferentes perfiles sentimentales. ¿Con quién coincides tú más, con la pareja abierta que hace con naturalidad camas redondas o con la relación madura de corte convencional?

-Ni con unos ni con otros, jajaja. Honestamente, me veo más en los personajes de Javi y de Griselda [el matrimonio más convencional]. Lo que pasa es que su matrimonio está en un momento difícil, de crisis, en el que yo afortunadamente no estoy.

-Pero es común ese momento en un matrimonio de años...

-Sí, yo creo que la gente se va a sentir identificada. La peli, con todo lo irónica que es y la parte de comedia que tiene, tiene un trasfondo interesante. Habla de una cosa importante y universal. Quizá ayude a algunas parejas.

-Verse en otros tiene un punto terapéutico. ¿Todas las parejas, en el fondo, se parecen?

-Sí, creo que sí, que siempre hay algo en común. La convivencia siempre crea patrones de comportamiento y todos pasamos por etapas similares de una u otra forma.

«El humor y la complicidad son necesarios para que una pareja funcione»

-¿Qué es para ti, qué debe tener, una buena relación?

-En una buena relación debe haber confianza y hay que pasárselo bien, ¿no? ¡Reírse! Reírse un poco juntos. Creo que el humor y la complicidad son necesarios para que la pareja funcione, y ser transigente, intentar entender al otro. Me parece fundamental.

-Javier Cámara, pese a su vis cómica, impone... ¿no?

-¡Javier Cámara es la mejor persona del mundo! Javier Cámara hace familia y en una peli como esta es necesario. Javi acoge, te hace sentir como en casa. Y eso no todo el mundo lo hace. Para trabajar es necesario que haya siempre alguien así en el equipo. A mí más que imponer, Javier Cámara me impresiona. Me impresiona lo maravilla que es. 

«El sexo genera tensión... y destensiones también»

-«El sexo siempre genera tensión», dice Cesc Gay. 

-Sí, tiene razón... El sexo genera tensión y destensiones también, jajaja, pero es algo que priori genera una tensión en nuestro día a día, en las conversaciones, porque aún hay tapujos con algo tan íntimo. La intimidad, al final, siempre genera tensión.

-¿Podemos hablar de sexo sin miedo ni pudor?

-Hay una naturalidad en el sexo y en la sexualidad que va a más. Pero yo no suelo hablar con mis amigas de algo tan íntimo... bueno, no sé, depende.

-Dependerá del nivel de confianza. ¿Son un tabú las parejas abiertas, otras formas de vivir las relaciones fuera del modelo monógamo convencional?

-Sí, sigue habiendo tabúes, pera se va hablando y entendiendo cada vez más. Y esto es positivísimo, aunque uno no comparta según qué formas de ver el sexo, que se sepan, que no haya que esconderse, que se puedan hablar. Como dicen los Javis, «de lo que no se puede hablar no existe». Por eso me parece que hay que hablar las cosas, porque existen... Reprimir la sexualidad genera dolor.

-¿Vamos mejorando en lo sentimental?

-Sí, yo creo que sí...

-¿Eres una persona sentimental?

-Sí, sentimental y sensible.

-Con «La llamada», los Javis cumplieron su sueño y el tuyo de ser actriz cuando eras camarera.

-Mi golpe de suerte han sido los Javis, lo tengo clarísimo. Hicimos por hacer, no pensábamos llegar a ningún sitio haciendo La llamada. No había trabajo, ellos decidieron generar el trabajo y nos apuntamos nosotras. A partir de ahí pasaron un montón de cosas preciosas, y se lo debo todo, claro. Cuando haces sin esperar nada a cambio, cuando no esperas nada, es cuando la vida te sorprende más.

-¿Qué significa para ti «Paquita Salas»?

-Una forma de trabajar libre, rodeada de amigos, de poder probar y hacer... A nivel personal, ha sido un sueño porque he trabajado con mis mejores amigos y hemos ido creciendo juntos. A nivel laboral, nunca he sido en un sitio más libre para trabajar, para crear y proponer. Ha sido de las mayores suertes de mi vida. Libertad máxima.

-No todo tiene por qué seguir un guion...

-Bueno, cada director tiene su forma. Hay quien te pide que el texto sea exacto y luego ves que funciona y tiene un porqué. Los actores yo creo que debemos adaptarnos a eso. Yo hablo personalmente. Pero con los Javis ha sido otra manera de trabajar, de libertad, de poder hacer sin preguntar... pero por la confianza, que creo que es la clave en todo.

-¿Cuándo sentiste la llamada de ser actriz?

-De pequeña me gustaba mucho y de repente hice una función de teatro en el colegio. ¡Me gustó muchísimo salir en el escenario! Ningún niño prestaba atención a lo que estaba saliendo en el escenario, jajaja, pero yo lo estaba disfrutando muchísimo. Empecé a hacer obras de teatro para la familia, en el jardín, ¡y nadie me hacía caso! Era la más peliculera... Y luego mi hermano me enseñó que había un centro para estudiar arte dramático. 

-La profesión te escogió pronto...

-Sí, pensé que iba a ser bióloga, pero no...

-¿También te llama la biología?

-Porque me he criado enfrente del mar y se convirtió en una obsesión. Yo quería ver ballenas y esas cosas.

-¿Eres una chica del sur buscando el norte?

-No, yo necesito ir al sur para buscar mi norte. Necesito mi sur, cada vez más. Con la edad las raíces tiran. La nostalgia es algo que va creciendo con el tiempo.

-¿Sientes morriña?

-Sí, soy una malagueña con morriña.

-... Que suele veranear en O Grove, ¿no?

-Sí, ¡me encanta! Me encanta comer ahí, siempre acabo con dolor de barriga, ¡coméis muchísimo! O quizá pasa cuando vamos nosotros... Pero siempre acabo con dolor de barriga. O Grove me encanta, y Santiago me parece una de las ciudades más bonitas del mundo.

-¿Cuál fue el papel que más te ha dolido intepretar? ¿El que más te ha marcado?

-Rosa en La trinchera infinita. He tenido tiempo para poder prepararlo y ha sido como un trabajo más minucioso. Ha sido una suerte tener ese tiempo, también para investigar, que es una parte preciosa de nuestra profesión. 

 -¿Conocías alguna historia real como la de «La trinchera infinita»?

-No. Parte de la historia de La trinchera se basa en la vida del que fue alcalde de Mijas. Yo no conocía la historia, la he ido descubriendo. 

-¿Aún hay mucha memoria que curar?

-Sí, creo que no ha pasado tanto tiempo. Aún hay muchas heridas por sanar, sí. 

-En Twitter tus señas de identidad son «actriz y otros quehaceres». ¿Como cuáles?

-La de actriz es una parte. Pero también soy hija de mi queridísima madre, amiga, me gusta pintar. No todo en la vida es ser actriz. 

-Pero el tuyo es un trabajo absorbente.

-Absorbente, muy inestable, pero la vida son más cosas. Soy espectadora y muchísimas cosas más. 

-¿Un referente sólido actual?

-Mi madre y las mujeres de mi familia. Sin duda. Actual y de toda la vida. A medida que una va creciendo, va valorando más según qué cosas.

-¿Te pesa la fama?

-No, tampoco he sentido yo una cosa pesada y molesta. No he sentido yo un agobio... Hay algún día que te para alguien y poco más.

-Alguna vez te has definido como «llorona y dramática». ¿Eres así, de lágrima fácil?

-Sí soy sensible y llorona, sí, pero a muchas de las mujeres de mi familia nos pasa. Cuando estoy sensiblona, o cansada, estoy más vulnerable. ¿Dramática? No tanto...

-¿Eres también de liarla parda?

-Noooo, tanto no. Me gusta pasármelo bien y reírme, pero liarla tampoco...

-Liarla para bien...

-Entonces puede que sí, jajaja.

-¿Lo más importante para ti en este momento de tu vida?

-Sobrevivir. Que estemos todos bien. Este año nos han puesto unas cartas en la mesa que nos hacen valorar sobre todo eso. Este año me siento más afortunada que nunca de estar trabajando. Me tira valorar lo importante, la familia, lo esencial.

-¿Qué no soportas?

-No soporto el olor a queso. ¡Es que no soporto el queso!

-Ni las preguntas inoportunas...

-¡Tampoco!

-¿Tienes algún talismán que te lleves siempre contigo?

-No, tengo plantas, muchas, muchas plantas en casa. Me relajan.

-¿Próximo destino o proyecto?

-Estoy rodando La casa de papel y en eso seguiremos unos meses. Muy contenta.

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