Las marcas se pelean por «Emily en París»

LILY COLLINS la ha liado con su serie de Netflix. El personaje que interpreta es un imán para las firmas de lujo y cada capítulo, un derroche de looks imposibles. Algunos, según las parisinas, repletos de demasiados clichés


Con el nombre de Patricia Field como estilista de la serie, que Emily en París se convirtiese en un fenómeno de moda estaba casi asegurado. La creadora de los looks de Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York tiene la capacidad de que no despegues los ojos de la pantalla, de mezclar prendas como nadie. Y eso es lo que consiguió en la nueva serie de Lily Collins para Netflix. Para bien o para mal, todos los looks de Emily son capaces de llamar la atención. Tanto que la serie se ha convertido en el tema de conversación favorito en las redes sociales.

  

EL CHIC FRANCÉS

Emily es una chica de 22 años que acaba de mudarse de Chicago a París para impulsar la parte digital de una agencia de comunicación. Pronto cambiará sus bolsos de Michael Kors por los de Chanel. En sus looks hay abrigos de Kenzo y plumíferos de Off White. También hay sitio para una falda de Ganni, un vestido muy Audrey Hepburn de Christian Siriano para ir a la ópera y gorros de todo tipo. Mis favoritos son los de pescador de la marca Kangol. Pero los looks de Emily están generando amor y odio a partes iguales. Para muchas jóvenes francesas, la serie está llena de clichés sobre el estilo de las parisinas: no siempre se baja a por el pan con un conjunto de tweed de pata de gallo y una boina en la cabeza. Este complemento, rematan algunas, no se ve por los barrios chic de París desde hace medio siglo.

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