«La isla de las tentaciones»: Así ve una terapeuta a las parejas

Sentamos a los concursantes en el diván, y ninguno sale bien parado. «Es difícil encontrar una pareja sana en la vida real, cuanto más en un reality», asegura la psicóloga y sexóloga Raquel Graña


La esperada hoguera final de La isla de las tentaciones ya ha llegado, que marcará el reencuentro de las parejas y donde decidirán si vuelven a España juntos, separados o bien del brazo de una nueva pareja. Independientemente del resultado televisivo de esta noche, ¿cuál será el futuro de estas relaciones? La psicóloga y sex coach Raquel Graña, que es de la opinión de que «las relaciones no necesitan ponerse a prueba, eso no es bueno», las analiza una a una, y su veredicto es rotundo: no encuentra ninguna pareja sana. Aunque en la vida real no es tan fácil verse en una villa de lujo del Caribe rodeado de tentaciones y hay veces en las que no hay solución que valga porque el amor ya se ha roto de tanto usarlo, en otros casos las crisis tienen arreglo. «Es cierto que tengo parejas en consulta que vienen al año o a los pocos meses para arreglar los primeros malos entendidos, pero hay otras que vienen a los 10 o 15 años, o que incluso no se atreven a dar el paso por lo de 'exponerlo a los demás'. Es más fácil cerrar la Caja de Pandora, pero esta suele terminar reventando en algún momento…», apunta la terapeuta. 

El panorama pinta mal para la mayoría de las parejas que terminan ya su aventura en el reality este domingo. Tras una cita de 24 horas que incluye una noche en un hotel de lujo con los solteros y solteras elegidos por ellos, cada concursante de los que continúan en La isla de las tentaciones tendrá que enfrentarse a una hoguera final en la que decidirán si regresan solos, acompañados de su pareja o de su tentación. Por supuesto, en el segundo caso se arriesgarán a equivocarse una vez más y que la persona escogida para iniciar o continuar una relación a su vuelta a España no les corresponda (que se lo digan a Fani tras el chasco con Rubén en la primera edición). Con los sevillanos de Montequinto fuera de escena tras decidir marcharse juntos a los pocos días del inicio del programa y Melyssa descartada tras su triunfal enfrentamiento con Tom, ahora le toca al resto tomar partido. Sí, aún hay más imágenes para ti.

Maika y Pablo

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

El nivel de implicación de Maika con Óscar en La isla de las tentaciones llega hasta el punto de que la experta empieza analizando antes su relación con él que la que tenía con su novio: «Cuando Mayka expresa sus sentimientos hacia Óscar, este la invalida constantemente. Nunca le responde con otro ‘te quiero', y se dedica a reírse y a llamarla ‘tonta', como si fuera algo bonito y cómplice. Ella busca reciprocidad y él alimentar su ego y hacerla sentir mal, porque realmente no está en el mismo nivel de subidón emocional que ella».

Mientras, considera que su novio, Pablo, se siente incomprendido y no entiende la situación. «Él busca un mínimo de empatía por parte de ella, que responda por sus acciones, por haberse ido con otro y no valorar su relación. Pero Mayka es incapaz de empatizar con él y lo único que hace es enfadarse, como reacción. Si bien, de lo que Mayka no es consciente es de que Óscar está actuando con ella igual que ella con Pablo, son espejos».

Marta y Lester

UNA RELACIÓN DE IRA Y VENGANZA

«Son una pareja superdisfuncional». Así define la psicóloga a Marta y a Lester, dado que han establecido una relación cerrada a pesar de que continuamente hay reproches e infidelidades por ambas partes. «El comportamiento es el mismo, pero en diferentes tiempos. Lester le fue infiel a Marta hace tiempo, ahora en el programa lo fue ella primero y se justifica y se queja de que él lo haga con Patricia».

«¿No pensó en las consecuencias de sus acciones antes de realizarlas? ¿O es que pensaba que tendrían menos peso porque Lester le había sido infiel con anterioridad?», pregunta Graña, que señala que la venganza pone de manifiesto una clara búsqueda de afecto, de reconocimiento y de infantilizar las relaciones de pareja. «Lo que más duele es ver que el otro hace lo mismo que tú haces, cuando crees que no va a ser así. Pero la venganza sobre la venganza nunca es buena. Sienten una especie de ‘invulnerabilidad' cuando tontean con otros, no se sienten mal, lo justifican, pero cuando el otro lo hace, se sienten muy dolidos. Ambos son espejos el uno del otro», sentencia.

Melyssa y Tom

LA TRAICIÓN CON MAYÚSCULAS

Cada vez que Sandra Barneda decía eso de: «Melyssa, hay más imágenes para ti», tocaba echarse a temblar. Ella y Tom han sido la bomba de esta edición. Él tonteó desde el principio y tardó poco en serle infiel con una de las solteras de su villa, Sandra, «y en vez de reconocer que lo ha hecho y mal y que debería haberla dejado antes, se dedica a justificarse», apunta Graña, que le culpa de hacerla sentir culpable «para quedar como el bueno de la película».

Su estrategia se centraba en señalar continuamente «los celos de Melyssa», lo que ponía como excusa para mentirle ante situaciones como la del primer día del programa, cuando negó haberse besado una noche con una de las solteras para después acabar reconociéndolo. Esto demuestra que «se estaba quitando responsabilidad y cargando todo el peso en ella a la que, como es controladora y celosa, le omitía la información para que no le armase un escándalo», dice la profesional, que apunta que con estas actitudes «seguimos perpetuando la idea de las mujeres como locas e histéricas y los hombres con la razón absoluta que deben omitir u ocultar para no enfrentarse a un problema que ellos mismos han generado».

A ella la perfila como una persona «totalmente dependiente que creía firmemente todas las manipulaciones de Tom, que justifica, culpabilizándose por ello. «Se cuestionaba a sí misma y pensaba que era mala, cuando realmente no era así. Este es un claro ejemplo de relación tóxica de la que es muy difícil salir. Algo que quedó patente cuando se escapó a la villa de Tom para ver si se daba cuenta de que ella vale la pena y la seguía eligiendo, a pesar de todo lo que ya le había hecho. Ella creía que todo lo podía, como ese amor romántico tan tóxico que mantenían hasta que ella decidió irse sola de la isla tras enfrentarse con Tom».

Cristian y Melodie

MENTIRAS Y CONTRADICCIONES

«Es curioso cómo las mentiras y las contradicciones están a la orden del día en La isla de las tentaciones. Cristian antes de entrar confesó que era una prueba para que Melodie se diera cuenta de que era el hombre de su vida, para luego dejar claro en el programa que realmente había ido para dejarla y que la relación se acabase de una vez por todas. Esto demuestra una gran inmadurez a nivel emocional», apunta la psicóloga, que añade que «seguimos sin saber qué queremos, sin comunicarnos con el otro temiendo sus reacciones y, aún encima, culpabilizándolo.

«Melodie se sintió traicionada y atacada, ya que no tenía ni idea de que Cristian quería hacer una declaración tan dura, dando por cerrada la relación», matiza la experta, que no pierde la oportunidad de dedicarle unas palabras a Andrea, la tentación que más unida está a él: «Ella se centra en su lucha con las demás rivales para conquistarle. Aquí, seguimos perpetuando a nivel social la falta de sororidad, de compañerismo entre nosotras, por un hombre... ¡cuando hay miles en el mundo! Eso sí, no sabemos qué ganancia económica se esconde bajo las apariencias del programa». Precisamente la sororidad es una de las cosas que la psicóloga alaba de Melodie: «Es muy importante la que tuvo Melodie con Melyssa, porque le abrió los ojos para que saliera del bucle de victimismo y autocrítica en el que se había metido». Una actitud que también fue muy aplaudida en las redes sociales.

Alessandro y Patricia

LA EXTRAÑA PAREJA

Tras solo un año de relación, esta no está consolidada como tal para Graña. Ella estuvo con una persona al principio de la misma y él se dedica a tontear, algo que su novia acepta. «Hasta aquí todo bien, ¿por qué? Porque hay parejas que pueden establecerlo libremente y pueden ponerse límites, el problema es cuando se sobrepasan», indica la experta, que mantiene que las relaciones abiertas tienen límites y pautas marcadas, pero no es fácil gestionarlas. Sin embargo, en el caso de Patricia y Alessandro justifican esos tonteos con los que directamente no están de acuerdo cuando los hace el otro. La prueba es el veto a Lía, una de las solteras de la villa de Alessandro, incluso antes de que hubiese pasado nada entre ellos. «Aquí hay una falta de comunicación interesante», apunta la terapeuta.

Inma y Ángel

¿AMOR TÓXICO O VERDADERO?

Mucho ha dado que hablar la salida de esta pareja a los pocos días de empezar el programa y con una hoguera de confrontación solicitada por ella en la que le pidió a su pareja matrimonio y un hijo. Para muchos, son la viva imagen del amor verdadero. Sin embargo, la psicóloga ve en ellos una dependencia enfermiza: «Seguramente no sabían dónde se habían metido, y por eso Imma se pasó los pocos días que estuvo llorando. Pero el hecho de no saber estar sin él, sí es una relación de dependencia. Muchas veces perdemos la individualidad dentro de la relación de pareja y nos fundimos con el otro. Esto es hipertóxico, porque en el momento en el que nos falta, se nos cae el mundo encima. Esto no es amor verdadero. Amor es el estado en el que tú amas y te aman de forma incondicional, sin abusos, sin exigencias, a través del espacio individual y conjunto, del respeto, la confianza y la comunicación».

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