Mario Casas: «Me gustaría hacer de gallego, de coruñés»

«Cada vez soy más tímido, pero ya no me cuesta decir que no», confiesa el actor, que presenta este viernes el «thriller» «No matarás» y nos cuenta sus últimos planes

Efe

Media hora con Mario Casas pasa en un par de minutos. El actor, de A Coruña y fiel a Galicia, responde de camino al Festival Fantástico de Sitges, donde ha presentado el oscuro thriller No matarás, una película de David Victori protagonizada por un Casas que nos resulta desconocido. Al año covid, el chico que se dio a conocer en Los hombres de Paco y debutó en cine con El camino de los ingleses, de Banderas, le ha marcado de momento ya tres goles, que dejan ver la variedad de registros: Hogar, El practicante (que estrenó en septiembre y le unió a su pareja, Deborah François) y No matarás. «Que nombres las tres es una alegría, como lo es que los directores cuenten conmigo para ofrecerme proyectos que me dan la oportunidad de hacer personajes que no tienen nada que ver unos con otros. Si ves El practicante y ahora este personaje de No matarás... creo que hay una gran diferencia de construcción de personaje. Hay un trabajo grande, que no solo es mío», valora el actor. 

-Son personajes en el límite. ¿Te llevan a ti a ponerte al límite? 

-Sí. Si hablamos de esos dos últimos personajes, Ángel en El practicante y Dani en No matarás, creo que uno es perturbador y otro el perturbado, totalmente. Con Dani lo que ocurre es que no sabes quién es realmente. Antes de que le pase nada, sus actos son los de alguien bueno, noble, anodino...

-Pero que tiene algo perturbador.

-Sí, porque no sabes que hay debajo. Hay una ambigüedad en él. Trabajé con David (el director de la película) y también con un coach para conseguir ese realismo. Me ponían en escena real en la calle. Con esa ropa, el pelo, las gafas nos íbamos a hacer impros, impros reales de cinco horas en las que me tenían preparadas una serie de cosas... Lo que intentaban era sorprenderme constantemente. Para que, cuando el personaje sufre lo que sufre, el espectador lo note a la vez. Como espectador, en No matarás estás todo el rato encima de lo que a él le está pasando.

-Nos atrapa esa noche de pesadilla, sórdida, que intuimos que va a acabar mal. Y que parece que se va construyendo muy sobre la marcha...

-Pues hay mucho método ahí. ¡Y yo que pensaba que no era un actor tan de método! Van pasando los años y los que rodean me lo dicen cada vez más: «Tú eres de método». Como he trabajado más, me conozco más, e intento sumergirme durante horas en el personaje, no salirme de él. Y sí, me llevo al extremo. Con No matarás me dieron un bombón.

-Hay un giro en el cine que haces hacia personajes más maduros y oscuros.

-Tiene que ver con la edad. Al principio, la gente te posiciona en un sitio. Tú haces otras cosas también, pero la gente suele quedarse con lo mismo. Ahora tengo 34 años y la complejidad de El practicante no podría haberla hecho cuatro años atrás. No sería real porque hay una madurez que solo da la edad. 

-Has respondido al confinamiento con tres estrenos potentes. El parón te pilló estrenando.

-¡La realidad supera a la ficción! Pero estas tres pelis no son de ahora... Tengo que mirar atrás, a cuando las hice, porque son tres películas hechas antes de la pandemia. Pero de repente el mundo cambia de un día para otro. Ha coincidido todo este año. Ojalá vaya la gente al cine...

-La pandemia nos ha traído el miedo y quitado un poco las ganas.

-Yo sigo yendo, pero, claro, es mi trabajo. Son sitios seguros, con medidas, donde estás protegido. Sería bonito que la gente se animase.

-¿Vas a estreno por mes?

-¡Nononono! Justo estos dos últimos meses sí, pero en general no. No tanto...

-¿Cómo has pasado el confinamiento? ¿Cómo llevas la pandemia?

-Lo he intentado vivir de la mejor manera posible. Lo que he hecho sobre todo es escribir, que es algo que no había hecho hasta ahora... Escribir cosas, aunque al final quizá no vayan a ningún sitio.

-¿Escribes una película, un libro?

-No. Escribo para mí, ideas que se me ocurren, cosas que están ahí en mi mente y también algunas cosas que me gustaría hacer. En el confinamiento, la cocina ¡o eso! Jajaja. Quiero saber que tengo ahí dentro, ponerlo en palabras. Y ha sido una bolsa de oxígeno bestial, para conocerme, para pararme en mí y reflexionar sobre mi vida.

-¿A quién admiras?

-El talento, el trabajo. A la gente con talento que tiene la capacidad de sacar un buen proyecto adelante. 

-¿Te ha cambiado la pandemia?

 -Yo antes iba siempre a 200 por hora y mirando al frente, sin ver lo que había a los lados. Y se ve también en las relaciones sociales, en ese mundo de las redes. Parar me ha ayudado mucho a tratar de saber lo que quiero y lo que no.

-Dices que las redes nos convierten en reporteros de nuestras propias vidas. ¿Cuál sería el titular de la tuya?

 -Las redes nos convierten en auténticos desconocidos.

-¿No somos los que parecemos en Instagram?

 -No, para nada. Ahí solo enseñamos lo que queremos. Creo que la mayoría mostramos la mejor cara. Es todo fachada. Fachada virtual... 

-Pero estás en redes... ¡y te seguimos!

 -Pero no las tendría si no fuese por trabajo. De verdad. Sé que tengo que subir contenido, y suena fatal, porque suena a que estoy vendido. Entiendo que es parte de mi trabajo pero en lo personal me cuesta. No tendría. Estás ahí en exposición constante. 

-¿Qué queda del chico de «Palmeras en la nieve»?

-Todo, soy lo mismo. Personalmente, soy el mismo pero más consciente. Soy el mismo que cuando llegué a Madrid con 18 años... Pero antes era inconsciente. Caminaba en agua, ahora el suelo es sólido. Ahora ya camino en tierra. Mi manera de ser es la misma, me he querido agarrar a eso. Siempre siguendo mi instinto, que es algo que me ha ido funcionando. Sigo mi instinto en todo.

-A pesar de ser de método...

-Bueno, cuidado, en el método hay muchísimo instinto.

«Sigo siempre mi instinto, aunque me ha fallado alguna vez...»

-¿Te ha fallado el instinto alguna vez?

-Jajaja, sí, claro. Alguna vez puntual. Pero cuando falla también aprendes. Ves lo que ha fallado y te sirve para la próxima.

-¿Tienes la timidez proverbial del actor?

-Sí. ¡Y cada vez más! Soy cada vez más tímido, de encerrarme en mi mundo. Te haces más conocido pero también cada vez la gente opina más sobre ti. Sí o sí te ponen la etiqueta, aunque no te conozcan... Eso me hace más tímido. Aún me suda el labio cuando estoy delante de una cámara, tiene que ver con la timidez... Pero cuando dicen «cinco y acción» es cuando desapareces, y te conviertes en otra persona. Viajas a otro, a otra vida. Mi personalidad la han ido haciendo mis personajes. Me han enseñado muchas cosas que desconocía yo de mí.

-¿Te pesa la etiqueta, tu imagen?

-No, no es eso, pero no me gusta abrirme con todo el mundo.

-¿Has vivido una pesadilla como la de «No matarás»?

-No, pero gracias a la película he sentido ese miedo real, el no saber decir que no, el querer agradar... ¿Qué pasa ahí?  

«Soy muy del norte, por la retranca»

-¿Te cuesta a ti decir que no?

-¡No! Jajaja, no me cuesta nada. Si tengo que decir que no, digo que no. Antes sí me costaba, pero ahora si algo no me gusta o no me apetece digo que no sin problema.

-Te escapas a Galicia siempre que puedes, aunque no lo cuelgues en Instagram, nos confesaste en otra entrevista. ¿Sigue siendo tu casa?

-Sí... Ojalá vuelva con una peli. Me gustaría hacer de gallego, de coruñés, tener que irme para ahí a vivir unos meses, para crear el personaje.

-¿Qué es Galicia para ti?

 -¡Todo! Toda mi familia, menos mis padres y mis hermanos, están en Coruña, la mayoría. Esa es mi casa, he crecido con esa cultura del norte gallego. Cómo habla mi padre, cómo habla mi madre, su manera de vivir es del norte. Cada vez que podemos nos vamos para ahí. Cuando me conocen me dicen que soy muy del norte, por mi retranca, por el humor que tengo a veces y por la manera de hablar...

«Me gustaría mucho tener hijos. Lo llevo dentro. Mis padres se han desvivido por darnos una educación, por que sus hijos hagamos lo que nos gusta»

-En «Adiós» y en «Hogar» ya has sido padre y recientemente has dicho que la paternidad es para ti una necesidad vital. En YES la llamamos «la pregunta Luís Tosar»: ¿Te ves de padre, piensas ahora en tener hijos?

-Sí. No me veo sin hijos... Y ya que hablas de Tosar, casi la primera persona que se enteró de que estaban embarazados del primer hijo fui yo. Estábamos grabando Toro, después de llamar a su familia por teléfono me lo dijo a mí en persona, en rodaje. A mí sí me gustaría... Es que lo llevo dentro, es una educación, donde yo he nacido y lo que más me importa. Soy de una familia de cinco hermanos. Mis padres se han desvivido por darnos una educación, por que sus hijos hagamos lo que nos gusta, lo que de verdad queremos. Eso va dentro de mí. Me encantaría formar una familia y darles mis pocos conocimientos a mis hijos... Me gustaría mucho. 

-¿Lo más importante hoy para ti?

-Mi familia. El amor. En general el respeto, es de las cosas más importantes en las relaciones. Tengo la sensación de que enseguida nos faltamos al respeto, de que es un valor que se pierde. Debemos respetarnos más. 

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