Santiago Niño-Becerra: «El capitalismo va a colapsar por agotamiento»

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El economista Santiago Niño-Becerra, que anticipó el crash del 2010
El economista Santiago Niño-Becerra, que anticipó el crash del 2010 Caterina Barjau

«La crisis climática se resolverá por puro interés», afirma el economista que predijo la crisis. La inteligencia artificial no es el futuro, sino el presente, sostiene. Y en él se desploma la clase media, se queda el teletrabajo, se mantiene el alto directivo y el poder se va a concentrar en manos de las grandes corporaciones

06 oct 2020 . Actualizado a las 18:35 h.

En el 2050 nada será como ahora, pero el cambio ya está sucediendo, asegura Santiago Niño-Becerra, doctor en Economía y catedrático de Estructura Económica de la IQS School of Management (Universitat Ramon Llull) que anticipó el crash del 2010 y cuenta los días (los años) que le quedan al sistema actual en su nuevo libro, Capitalismo 1679-2065. A la crisis, señala, le ha salido un «cisne negro», el imprevisto de la pandemia del covid-19. La crisis se resolverá en un período de dos a cuatro años, pero el diagnóstico del economista asusta: «¿Por qué? Porque lo que viene es nuevo. Si hay que hacer un símil, estamos como hacia el 1785. Fue un momento con una crisis agraria fuerte, un parón total de la economía en toda Europa y una situación de gran incertidumbre. Como ahora».

-¿Cómo agravó y aceleró el covid la crisis que afrontamos desde hace una década?

-La pandemia lo que ha hecho es que seamos conscientes de cosas que se sabían o de herramientas que se tenían y no se utilizaban. Ha sido por necesidad. Ya tenemos una novedad que se llama teletrabajo. El teletrabajo llegó para quedarse. Ahora, lo que muestran los estudios es que hay personas que prefieren no teletrabajar, es un tema personal. Pero a la empresa media teletrabajar le sale mucho más barato que el trabajo presencial.

-¿Entonces, el enemigo del teletrabajo es más social que económico?

-Sí. Pero la realidad es impepinable: antes del virus estaba teletrabajando, en España, un poco más del 5 % de la población, hoy lo está el 26 %. Esto, claro, tiene consecuencias. El otro día fui a poner gasolina en la moto y le pregunté al de gasolinera si se había recuperado la venta. Me dijo: «¡Qué va!, estamos en un 30 % menos». Se está moviendo menos gente.

-¿Eso cambiará tras la pandemia?

-En el 2019 se movieron en el mundo unos mil millones de personas. Estoy convencido de que jamás volverán a moverse mil millones de personas. Una de las consecuencias del virus es que influye en nuestro modo de actuar. Muchas personas han aprovechado estos momentos para hacer reformas en casa. No sé qué ha pasado, que todo el mundo está cambiando las ventanas. Se busca el confort en casa, y esto va a tener unas consecuencias. Y sobre todo en un país como España, que es, o era, de salir mucho...

«Gran parte de la culpa de la crisis climática la tiene el sistema productivo, un derrochador de recursos, pero estoy seguro de la que se va a resolver» 

-Hay pronósticos más optimistas que el suyo respecto a lo que viene, con confianza en un cambio social y empresarial que paliará la crisis climática.

-La crisis climática estoy seguro de que se va a resolver. Gran parte de la culpa de la crisis climática la tiene el sistema productivo, un inmenso derrochador de recursos. El humo que sale de una chimenea sale porque el sistema productivo no aprovecha los recursos al cien por cien. La tecnología va a resolver la crisis climática. Pero tiene que haber un interés. Dos elementos poderosos se pelean cuando pueden sacar algo, pero si se llega a un equilibrio de poder, ninguno va a ganar; entonces, mejor pactar. La crisis climática se va a resolver no porque todos nos volvamos buenos de golpe, sino por puro interés.

-La clave del cambio estará en la inteligencia artificial, asegura.

-Sin duda. Cuidado, lo que nosotros estamos llamando inteligencia artificial no es auténtica inteligencia artificial. La inteligencia artificial será un sistema que irá sin que nadie lo controle, solo; él se regulará, aprenderá, llegará a la conclusión de que necesita esto y no lo otro. Será positivo, buscará el proceso idóneo, pero, claro, la persona pasará a un segundo plano. Darwin dice que en la evolución sobrevive la especie que logra adaptarse. Pero ahora sobrevive aquello que se decide que ha de sobrevivir. Blade Runner 2049 lo explica bien: el humano como tal está en retroceso. Hay una especie nueva, evolucionada, que ha tomado el protagonismo. Las personas de la generación T (las que tienen hoy menos de 12 años) dentro de 40 años ¿cómo lo verán, cómo vivirán? No habrán conocido otra cosa...

-Su tesis en este libro es que verán el fin del sistema capitalista.

-Desde luego. Pero yo no digo que vaya a haber una guerra...