¿Receta para la ansiedad? El paseo del abuelo

30 MINUTOS AL DÍA sin móvil (o en modo avión), propone el psicólogo Pedro Moreno como remedio para la ansiedad, «que no es lo mismo que el estrés», puntualiza. Estas son las claves del paseo para desconectar


La ansiedad no es mala en sí, puede ser un despertador ante el peligro. El problema llega si se hace crónica, cuando esa capacidad que tenemos de anticipar problemas nos consume, señala el doctor en Psicología Pedro Moreno. «La ansiedad puede ser adaptativa o problemática -explica-. Si yo tengo un problema de ansiedad quiere decir que esta ha dejado de ser adaptativa». Ante un peligro, la ansiedad protege, refuerza el autor de Ansiedad crónica, una guía para pacientes e impacientes. Pero si la ansiedad se prolonga «y se da en cada vez más situaciones» hay que ponerle límites. «Si te supera, tu ansiedad deja de ser útil. Y el problema suele ser anticipar acontecimientos de forma desmedida».

Una receta natural para combatirla, «con resultados sorprendentes en poco tiempo», dice Moreno por lo que ha visto en sus pacientes, es «el paseo del abuelo». Parece sencillo, pero a ver quién camina sin móvil sin que la cabeza vuele del ahora a problemas y tareas pendientes. «El paseo del abuelo no es el paseo que se da el abuelo para buscar a los nietos, sino un abuelo ideal. El paseo del abuelo es, en realidad, el trabajo que hacemos con la mente para estar en el presente». Uno no siempre anticipa problemas, ¿qué pasa si ves desbordado el día con lo que tienes que hacer? «En la medida en que me veo desbordado por la situación, por la cantidad de tareas que debo hacer en un día, no estoy en una situación de ansiedad, sino de estrés. Son diferentes», distingue el experto. «En la ansiedad está menos claro qué ocurre; sientes que puede pasar algo, pero no tienes claro qué falla. En el estrés sí sabes en qué no cumples», dice.

Reservar de 15 a 30 minutos al día para el paseo «es una buena forma de desconectar de rutinas emocionales. Importa más cómo hacemos el paseo del abuelo que los kilómetros que recorremos». La clave para hacerlo bien es sobre todo dejar «que el cuerpo marque el ritmo de la marcha y reconocer lo que está ahí: el olor del aire, por ejemplo». «Primero, el móvil en modo avión». Segundo, ¿podemos ir con auriculares? No lo recomienda Moreno. «No es el momento de oír música. Se trata de pasear poniendo tu atención en cada momento. Si tu cabeza se va, la vuelves a traer aquí, tranquilamente».

«Solo hay dos cosas claras en la vida, que el día tiene 24 horas y que algún día vamos a morir», recuerda Pedro Moreno, que recomienda cultivar la atención consciente «estando en lo que estás, sabiendo en lo que estás», sin que la cabeza tuerza el paso al menos por 15 o 30 minutos de paseo libre.

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