Los mejores chiringuitos con sombra natural de Galicia

BAJO LOS ÁRBOLES. Vamos de rama en rama, de norte a sur, en un recorrido en el que las copas están arriba. Estos son los mejores chiringuitos de Galicia para disfrutar una buena ración de espacio natural

CARLOS CRESPO

Si el sol aprieta, Galicia tiene una ruta de la sombra natural, que va de las Rías Altas a las Baixas, con incursión también en el interior. Que el chiringuito no es exclusivo de la costa, tiene su encanto fluvial y su refugio frente al calor. Te invitamos a disfrutar el final de agosto de copa en copa, pero de las que están arriba y no se suben, las de los árboles. Por la costa, á beiriña do mar, o dejándote fluir como el caudal del río, te vamos a llevar a algunos de los mejores chiringuitos donde, además de beber o picar algo, lo que da gusto es estar.

UN ESCONDITE DE LUJO

Suelen ser las sombrillas el primer indicador que alerta, ya en la distancia, de la presencia de un chiringuito playero. En el Arrieiro, de la playa de Lapamán, en Bueu, no hay ni la primera. Ni falta que hacen. No puede haber mejor frescor natural que el que proporcionan las copas de los árboles bajo las que, literalmente, se esconde este muy original chiringo. Lo saben bien Alfonso y Ángeles, que llevan 18 años al frente del negocio. «Además de la temperatura, la sensación es totalmente distinta. No tiene nada que ver el estar debajo de un árbol a estar debajo de una lona», refrenda el propietario.

El Arrieiro Praia no se asienta sobre la arena, aunque está a un paso de ella, sino bajo un característico bosque de litoral. Allí, aprovechando los recovecos que propicia la vegetación se han habilitado diversos espacios que hacen las veces de terraza, comedor e incluso sala de estar. Porque precisamente en esa cierta idea de cercanía costumbrista se basa su decoración, para la que se aprovechan todo tipo de antigüedades y elementos habituales en una casa: desde una lámpara a un cabecero o un farol, desde una sobria estantería hasta todo el menaje. «Todo lo que utilizamos en la cocina, desde los utensilios hasta las verduras o las especias, en vez de tenerlo en armarios lo tenemos expuesto, como si fuese una antigua tienda de ultramarinos», explica Alfonso Portabales. Lo que confiere no poca singularidad y personalidad al chiringuito. Por si lo del sombreado natural de los árboles fuese poco...

La cocina del Arrieiro tiene su base en lo que sus propietarios denominan «los básicos» o «los clásicos del verano». Esto es, pescaditos, tortillas, pimientos, calamares, empanadas, zorza y arroz o fideuá de mariscos. Elaborado, eso sí, con producto de la zona, con el cuidado que también requiere -incluso aunque se trate de frituras- este tipo de cocina y con una «enxebre» presentación. «Parece que estás comiendo en una caseta de pescadores», ejemplifican con poder evocador sus responsables. Si a ello le suman las espectaculares puestas de sol en la zona, hallarán otro atractivo.

El chiringuito Arrieiro Praia abre todos los días, si el tiempo lo permite, desde el 1 de junio hasta el 15 de septiembre.

Ponemos rumbo al norte. A la que en Mera (Oleiros) llaman «la playa de los coruñeses». Su chiringuito no está justo donde podemos recordarlo muchos, los que sufrimos ese momento en que el arenal no era tal, cuando no había arena, sino una superficie de cantos rodados que ardían bajo los pies en pleno julio. El contraste del sol ardiente del mediodía con el agua helada del mar como un plato de Espiñeiro era una experiencia brutal. Pasado el tiempo, en una suerte de resurrección tras ser demolido, el chiringuito de Espiñeiro vuelve a ser «el chiringuito de Espiñeiro», y vale la pena redundar. Hoy es más chiringuito que restaurante, ofrece unas vistas fabulosas a la bahía de A Coruña y tiene una gran terraza para disfrutar en calma a la sombra de los olmos. «La esencia se mantiene, y este es un chiringuito de verdad. Si no hay sol, ni playa ni chiringuito», apunta el dueño, Andrés García Pazos, que lleva el Espiñeiro Playa desde el 2013. Su apertura depende del tiempo, pero si abre funciona sin interrupción de 11.00 a 23.00. «¡El jefe de ventas es el sol! Si llueve, no abrimos», zanja Andrés, que asegura que, aunque el verano del covid no lo pone fácil, la gente en general cumple.

Para picar, tapas y raciones: pulpo, parrochas, croquetas caseras, tortilla y ensaladas son buena opción. El mejor momento en Espiñeiro llega «a la caída de la tarde, la gloria...», asegura Andrés. El pasado julio fue muy bueno, cuenta, y agosto algo regular «por el tiempo y las restricciones», pero la semana que dejamos atrás han tenido días espléndidos.

En septiembre lo más probable es que el Espiñeiro Playa abra solo los fines de semana, si el tiempo decide acompañar.

Las Rías Baixas son generosas en sol y sombra natural. En A Illa de Arousa puedes disfrutarla a tope, por ejemplo, en el Nautilus, de la playa de Area da Secada, un fabuloso balcón que mira al mar, que además tiene tirón por su paella. En A Lanzada, una opción muy agradable y familiar es el Merendero Playa, donde se sirve comida a rica a buen precio, es posible mantener las distancias sin problemas y se disfruta este verano de algún concierto al aire libre. Seguimos la ruta por donde las temperaturas aprietan y piden sombra.

AIRE FRESCO EN OURENSE

Quizá por ser la provincia de interior, o por los cuarenta grados a los que llega la gran mayoría de los días de verano, Ourense es un lugar en donde no faltan múltiples opciones para tomar algo rodeado de naturaleza, de buen ambiente y de un poquito de aire fresco. Cualquiera de las terrazas de las cafeterías de Oira, en plena capital, la de la vecina Rivela o las situadas en Barra de Miño, son ejemplos. Pero uno de los rincones con mayor encanto de la provincia ourensana está en Castrelo de Miño. La cafetería del Náutico cumple todos los requisitos para ser de visita obligada y aunque es posible evadirse en sus mesas, rodeados de verde y con vistas al embalse del municipio que bañan aguas del río Miño todos los días del año -abre de 9.00 horas a 1.00-, no hay duda de que en verano el espacio se convierte en mágico. Desayunos, comidas y cenas a base de platos tradicionales hechos con productos gallegos mientras los pies se descalzan de las sandalias para tocar la hierba recién cortada. ¿Hay alguna sensación mejor?

La cafetería del Náutico también tiene tardes de refresco o café intercaladas con chapuzones desde uno de los pantalanes. Y permite ver el sol esconderse tras las tierras de O Ribeiro, reflejado en el agua del Miño; para terminar con noches llenas de encanto en las que no faltan la música en directo o las observaciones guiadas del firmamento. «É unha concesión pública coa que levamos 5 anos e estamos felices. Somos un bar de pobo que traballa para os veciños, pero é certo que temos clientes que veñen de todas partes», explica Dositeo Veiga, gerente del local. Él tiene claro que este verano existe una prioridad, la seguridad, que en el Náutico se esfuerzan en garantizar al cien por cien. Uso obligatorio de mascarilla en todo momento, mesas a casi cuatro metros de distancia y preferencia de reserva para cualquiera de sus citas culturales en las noches veraniegas. Por todo, este es un espacio que invita a desconectar, relajarse y disfrutar, y así, es imposible no querer repetir siempre.

BAJO LOS PINOS EN PALMEIRA

Volvemos a la costa. Ahora, a una de las playas más populares de Palmeira, que tiene cuatro joyas de arena y mar. Justo entre A Pobra y Ribeira, con unas estupendas vistas a Cambados y O Grove, puedes seguir la ruta de la fresca sombra en Galicia parando en un pinar que suma a sus mesas de piedra las ocho mesas del Box Bar de la playa de A Corna, grande y familiar, dividida por el río Esteirón, que desaparece con marea baja, dejando surco.

Si el tiempo lo permite, este negocio familiar, que llevan David y Patricia, abre de lunes a viernes entre las tres de la tarde y las diez de la noche, y los fines de semana a partir de las 12.00. El mejor momento bajo los pinos es el atardecer, «hacia las ocho u ocho media», apuntan, para despedir el día a pie de playa, con son de mar, buenas vistas y sensación de relax, saboreando el tiempo. El chiringuito, que se ha adaptado con rigor y sin grandes problemas a las medidas de seguridad frente al covid, atraviesa un verano en el que ha preferido prevenir que arriesgarse a lamentar. Ofrecen pincho gratis con la consumición y sirven, aseguran, «la cerveza más fría de la zona». El tinto de verano y el gintónic son dos clásicos de los cuatro veranos que llevan en marcha en este merendero municipal, donde los niños pueden jugar a sus anchas por el pinar o bien en la playa, la de mayor longitud de Palmeira, de aguas tranquilas, sin apenas oleaje, perfecta para el baño o para practicar el deporte de moda este verano en los arenales de la zona, el pádel surf. En el pinar hay también un «gym» al aire libre para los mayores, que no tienen excusas, sino parque biosaluble a mano.

El pincho estrella de este chiringuito son los boquerones en vinagre, los favoritos de los asiduos del local. De momento no ofrecen música en directo, pero es una idea que barajan de cara a próximos veranos. Donde sí ofrecen conciertos en vivo es el local «hermano» que tienen en la playa de Coroso, otro Box Bar para disfrutar de un bocata de jamón y tomate o de caña y pincho, también a la sombra fresca de los árboles y en primera línea de mar.

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