Fotos de los tatarabuelos en tiempos de Instagram

DANIEL Y VERÓNICA, apasionados del mundo analógico, recorren Galicia con su furgoneta para hacer retratos en blanco y negro con una cámara con más de un siglo de vida y un auténtico laboratorio sobre ruedas

Verónica y Daniel con la cámara y la furgoneta con la que recorren Galicia haciendo retratos
Verónica y Daniel con la cámara y la furgoneta con la que recorren Galicia haciendo retratos

«Hay quien dice que en los retratos sale más el alma de la gente. No podría decir si sale el alma, pero sí que salen con más carácter». Dani enseña una cámara de 1906. Una Imperial Thornton hecha a mano por un ebanista en Inglaterra. Una pieza casi de museo que sigue inmortalizando momentos. «Fue el regalo de cumpleaños de mi padre. Compró dos en Ebay que estaban hechas polvo y las restauró. Me pasé la infancia con él, le encanta la foto analógica y lo que más le gusta es el retrato». En el archivo del Reina Sofía se guardan algunas de las fotografías de su padre, Luis Plácido López Caballero. 

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🆁🅴🆃🆁🅰🆃🅾🆂 🅳🅴 🅵🅰🅼🅸🅻🅸🅰 ... Con tu padre, tu madre, los abuelos, tu sobrina... 👩‍👦‍👦👨‍👧‍👦👨‍👧👨‍👩‍👧‍👦 Un recuerdo de familia que es para toda la vida 📸❤️ ... .. Aquí os dejamos una muestra de unos retratos que hicimos en el Summerbeach Market 🌅 hace un par de semanas. ¡ Esperamos que os gusten ! 😊😊 ... .. #vanlifestyle #calotype #analoguepeople #camperlife #market #handmademarket #calotype #calotypephotography #analogphotography #nature #bnphotography #vintage #vintagephotography #labonwheels #homeiswhereyouparkit #homeonwheels #lab #photography #vanlifestyle #familyportraits #portrait

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El regalo de cumpleaños no podía llegar en mejor momento: se convirtió en una ilusión para Daniel López y su novia, Verónica Alfonso. Así, con esta cámara con más de un siglo de vida, y su furgoneta, crearon Lab On Wheels, un proyecto con el que recorren Galicia haciendo retratos en blanco y negro como los que hacían los fotógrafos minuteros usando la técnica del calotipo de 1850. Una forma de guardar recuerdos en blanco y negro.

«Empezamos como algo para aprender, para viajar, disfrutar y conocer gente». Su intención era empezar retratando peregrinos en la plaza del Obradoiro, pero el confinamiento les hizo aplazar durante unas semanas sus planes. «Cuando pudimos salir, el primer sitio al que fuimos fue a Nemiña». ¿Y la reacción de la gente? «Hay de todo. Personas que se quedan alucinadas cuando lo ven y quieren saber cómo funciona. También es curiosa la reacción de padres a hijos, que les dicen: ‘Mira, así eran las cámaras de antes'. O muchos abuelos a los que les toca la fibra nostálgica». A través de Instagram muchos fotógrafos les escriben: quieren saber cómo recuperaron la cámara, cómo revelan las fotos. Dani enseña el pequeño laboratorio que tienen dentro de la furgoneta y cómo tiene que revelar las fotos a ciegas. «Es como los músicos que tocan de oído. Parece magia», aclara. «Nos llegaron a preguntar si teníamos una impresora dentro de la furgoneta», añade. Posar como en 1850 tiene su truco. Primero, es importante ser capaz de aguantar con los ojos abiertos el tiempo que tarda en disparar la cámara. Segundo, permanecer estático unos segundos. Esto nada tiene que ver con la ráfaga de la cámara del móvil. Es como pintar un cuadro del momento. «Lo que más gracia hace a mucha gente es tener que estar un segundo quieto. En las fotos antiguas era habitual que no sonriesen precisamente por ese motivo: no era fácil aguantar la expresión más de un segundo». Después del posado para la foto, Vero y Dani tardan unos 15 minutos en revelarla. El acabado es una foto en blanco y negro muy pictórica. Un recuerdo de un instante, de un verano, de un momento en familia. «Ahora es fácil que en el móvil tengas cien mil fotos que no se revelan. Pero igual viene un señor que no tiene ninguna foto con su hija y que de esta forma puede llevarse ese recuerdo», cuenta Vero. «Una foto que no está impresa no está terminada», señalan.

EXCUSA PARA VIAJAR Y VIVIR

Dani, fotógrafo profesional, diferencia entre la foto analógica y la digital: «Es como si Picasso pintase con un iPad, donde tienes la opción de probar y volver a atrás». En sus retratos, intenta crear pequeñas piezas de arte: «No les digo que van a salir guapos, sino con más carácter. Intento hacerlo con un estilo pictórico».

Esa conexión con la gente es lo que más les motiva. «Es una excusa para viajar, para vivir. Lo más difícil es manejar a la gente. Me gustaría encuadrar como los grandes fotógrafos y ver a una persona que me interesa y poder hacerle un retrato», dice. Su objetivo: inmortalizar el mundo del skate. Para Dani este tipo de imágenes son casi como «un estudio antropológico».

Cada vez que pueden, Vero y Dani salen con su furgoneta a recorrer Galicia. No solo fotografían personas: otra parte importante de su obra son las fotografías de naturaleza. Lo van contando todo en su perfil de Instagram (@labonwheels), una pequeña bitácora que les sirve para acercar el mundo analógico a través de la ventana digital. Su plan es poder recorrer el norte de Portugal con la furgoneta y su laboratorio portátil la primera quincena de agosto. Y montar el «estudio» siempre que encuentren el momento. Retratar en blanco y negro esos pequeños recuerdos de un verano muy especial.

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