Nobuenas noticias desde Pandemia


Frente a los que se resisten a reconocer en la lengua un espejo preciso de la vida, con su manifiesta propensión a desoír a las minorías o a atender a las mayorías, de Pandemia está brotando un río caudaloso de expresiones que son ya un síntoma de nuestro tiempo.

Se sabe que el ensayo más frondoso y eficaz sobre neolenguas lo perpetró George Orwell en su 1984 en el que dejó escritas cosas tan reveladoras como estas, para describir el proceso de construcción de un nuevo idioma que atiende al mundo nuevo del Gran Hermano: «La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata solo de los sinónimos. También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra solo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos bueno. Si tienes una palabra como bueno, ¿qué necesidad hay de la contraria, malo? Nobueno sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a bueno y la otra no».

La propuesta de Orwell para nominar la nueva realidad pasaba por acortar la oferta lingüística y sachar los matices que siempre son precisos para describir mundos complejos. Otras veces se ha optado por florituras eufemísticas tan enojosas como «movilidad exterior», «crecimiento negativo» o «novedad tributaria», lo que demuestra la confianza ciega que los escultores de neolenguas tienen en ponerle amortiguadores a las malas palabras.

Con la irrupción en avalancha del covid en nuestras vidas, nuestras conversaciones se han atropellado con nuevas expresiones desconocidas o anecdóticas antes de Todo Esto. Ahí queda demostrado que un idioma es un traje a medida en el que siempre hay un sastre que decide por dónde van los pespuntes. Desde marzo aplanamos curvas, desescalamos, tenemos antiguas y nuevas normalidades, aspiramos a la distancia social, disculpamos sesgos de retrospección, nos confinan con el BOE en la mano, aceptamos cuarentenas, mascarillas, asintomáticos, neumonías bilaterales, OMS, SARS, teletrabajo, peceerres, anticuerpos y epis, pangolines y disneas. Un contexto lingüístico nuevo que hemos tenido que conocer, como demuestran los disparos digitales contra la página de la RAE que a la altura de mayo constató una obsesiva búsqueda en el diccionario de Pandemia de algunos términos cuyo significado necesitábamos aclarar. Como si fuera un poema dadaísta o un rap del covid, las palabras que más interesan ahora son: pandemia, cuarentena, confinar, resiliencia, epidemia, virus, morgue, triaje o cuidar. Aunque la Academia también advierte en todos nosotros un anhelo por aferrarse a palabras que ofrecen aliento y seguridad: solidaridad, esperanza, altruismo o resistir.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Nobuenas noticias desde Pandemia