El enoturismo solidario de Roberto Verino


Una botella de vino de Gargalo de regalo. Y, antes, visita a los viñedos que circundan la bodega y una cata-degustación. Esto es lo que incluye por 12 euros la experiencia de enoturismo que propone Roberto Verino. Hasta aquí todo dentro de lo habitual en estos casos. Lo que la hace diferente es que «el importe de los tiques vendidos hasta el 31 de diciembre del 2020 será donado íntegramente a Cáritas Verín», destacan desde la empresa del diseñador. En la presentación de esta iniciativa estuvo el alcalde de Verín, Gerardo Seoane, el delegado episcopal de Cáritas, Miguel Ángel Mirón, y el párroco de la localidad, Óscar Martínez, entre otros. Ellos participaron en la primera visita solidaria a la bodega con el propio Verino a la cabeza. El dinero irá destinado a ayudar a las familias de la comarca afectadas por la crisis del coronavirus. El covid también obligó a readaptar la excursión y el paseo por los viñedos ubicados en una ladera del Castillo de Monterrei. «Se admiten grupos de hasta un máximo de 10 personas por hora de visita», informan. Un día de sol, buenos vinos, paraje extraordinario…

ENTRE VIÑEDOS

En Galicia es posible visitar bastantes bodegas. Hago referencia a la de Verino porque es importante destacar su compromiso con las personas de su tierra que lo están pasando mal. Pero el enoturismo, solidario o no, es algo más que una tendencia, es una firme realidad. Antes era toda una aventura adentrarte en una bodega, recorrer sus instalaciones y probar los vinos. Ahora hacen todo lo posible para que vayas. En los últimos años hubo inversiones millonarias en distintas denominaciones de origen para adaptar las empresas a los visitantes. Y, siempre y cuando te guste el vino, es una de las cosas más divertidas que existen. Bueno, y si la charla inicial sobre el origen de la bodega, los inicios del propietario en el sector, la evolución de la marca, y la situación actual del mercado no es como una que sufrí hace unos años en una prestigiosa firma de Ribera del Duero situada al lado de Peñafiel. Hasta se nos quitaron las ganas de beber. En Galicia merece la pena la visita a Martín Códax, aunque solo sea por la imponente vista desde los altos de Cambados. En más de una ocasión tuve la oportunidad de disfrutar de platos elaborados por chefs gallegos destacados en armonía con los vinos de la casa. «Y esta misma bodega cuenta con el Pazo de Almuíña en Arbo, que dispone de alojamiento rodeado de seis hectáreas de treixadura y albariño. En otro concepto está bodegas Algueira, en la Ribeira Sacra. Fernando es uno de los pioneros en este tipo de turismo que incluye paseo por los cañones del Sil tomando un vino mientras ves los bancales de los que proceden las uvas del líquido que te estás bebiendo. Y en O Ribeiro, Casal de Armán, cuya oferta enogastronómica es imponente. Tanto por la calidad de sus vinos como por el nivel de su cocina», apunta Luis Padín, autor de la Guía de Vinos y Destilados de Galicia y colaborador de Radio Voz. Hay más ejemplos y seguro que otros proyectos que se quedaron parados por el coronavirus empiezan a hacerse realidad pronto. Lo dicho, estar entre viñedos es una experiencia única, y en el caso de la bodega de Roberto Verino, también solidaria.

Por Pablo Portabales PERIODISTA

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