El clan detrás de Chiara Ferragni

Marca italiana. Su magnetismo no conoce límites. Tras alentar al confinamiento, quiere salvar al turismo. Con ella va toda la familia. Chiara es un imán que arrastra a los Ferragni, que se nutren al completo del tirón de la «influencer»


La de Chiara Ferragni (Cremona, 1987) no es una historia de moda ni de modas. Tampoco de redes sociales ni Instagram. La it girl es un caso de éxito empresarial que se estudia en la universidad estadounidense de Harvard. Con más de 20 millones de seguidores, es la influencer más importante del mundo según la revista Forbes.

Como sugiere el nombre del blog con el que empezó en el 2009 escribiendo sobre ropa, The Blonde Salad, todo lo que toca se convierte en oro. Su influencia ha sido capaz de recaudar en tiempo récord tres millones de euros para el Hospital San Raffaele de Milán. Solo hicieron falta 24 horas después de que lanzase su petición y de que anunciase que había donado 100.000 euros. Ahora es el sector turístico de Italia, fuertemente golpeado por la crisis sanitaria provocada por el covid-19, el que tiene las esperanzas puestas en el magnetismo de la empresaria. Una tarea para la que Chiarotta, como la llama su madre, no está sola.

LA FAMIGLIA

Como buena italiana, la familia tiene un papel protagonista en su imperio. Sus hermanas pequeñas, Valentina (3,4 millones de seguidores en Instagram) y Francesca, la mediana de las tres y dentista (1 millón de seguidores) tienen sus campañas propias dentro de la empresa que Chiara dirige. También su madre, Marina Di Guardo. De origen siciliano y extrabajadora de la industria de la moda de Milán, se ha reconvertido en escritora de novela negra con el capote que supone el gancho de su hija. El padre, el dentista Marco Ferragni, tiene un perfil público más bajo. Sus followers superan los 100.000.

Pero, si hay alguien que capitaliza sus publicaciones, además de los estilismos, es su hijo, Leone, nacido hace dos años en Los Ángeles, donde Chiara pasa la mitad del año con su marido, el rapero italiano Federico Leonardo Lucia, Fedez (10,6 millones de seguidores). Por catapultar, este ha catapultado a su abuela, la nonna, ahora famosa en las redes y medios de Italia.

Los Ferragnez son un tándem con cifras de infarto. Su boda, retransmitida en directo y para la que declinaron cualquier tipo de exclusiva, «y no fue por ofertas», dijo Chiara, fue seguida por más de 18 millones de personas.

El pueblo del enlace, Nota (Sicilia), vio acrecentada su popularidad.

DE MAYOR QUERÍA SER...

«¿Qué quieres ser de mayor?», le preguntan. «Pintora», dice la niña. «¿Y qué más?», insisten. Lo que sigue a esta grabación casera realizada por su madre son tres puntos suspensivos que sirven de argumento a Unposted (‘lo que no se muestra’), el documental sobre su meteórico reinado que ha producido Amazon Prime Video.

La cinta, que se estrenó el pasado mes de septiembre en la Mostra de Venecia, acaparó más flashes y atención que las películas más aplaudidas, para escándalo de los críticos que la tacharon de «autocelebración». La asociación de consumidores incluso pidió el boicot, por no ser «un modelo virtuoso para los jóvenes». Las críticas y los haters, asume ella, son «parte del juego». Eso sí, en la rueda de prensa de la presentación vetó muchos temas.

EL GOLPE MÁS DURO

Cuando todavía era una estudiante, no terminó Derecho, empezó de forma aficionada editando la publicación de tendencias The Blonde Salad. En esta tarea la ayudaba su entonces pareja, el también universitario y ahora empresario y reclamado gurú, Riccardo Pozzoli. Pasó de fotógrafo de Chiara a director de la compañía en sus inicios, cuando ella todavía no era una celebridad. Rota la relación, aunque no todos los lazos empresariales, le cogió el testigo uno de los mejores amigos de la influencer. Alessio Sanzogni la acompañó en su consagración internacional en el 2015. En el 2017 prefirió dirigir su propia agencia. En el 2019 murió en un accidente de tráfico. «Lo que lamento es el tiempo que no hemos pasado juntos en los últimos dos años, las palabras que no dijimos; no importa lo que pase en tu vida, siempre sé tú mismo y date cuenta de que las personas que te importan son especiales», se despidió Chiara. Para ella el ascenso no tiene visos de frenarse.

Cuando en diciembre del 2017 tomó las riendas de sus dos compañías (TBS Crew, un portal de Internet con artículos sobre tendencias y tienda y su propia marca de ropa, accesorios y maquillaje) como directora general sumaba 11,3 millones de seguidores. Hoy los duplica. Lancôme, Pantene, Dior, Vuitton, Swarovski, Guerlain, Hugo Boss, Chanel, Bottega Veneta, Yves Saint Laurent, Valentino, Victoria’s Secret o Mercedes son algunas de las marcas con las que ha colaborado.

«La industria estaba dominada por snobs que te miraban por encima del hombro. Afortunadamente, la situación ha cambiado en los últimos años. El mundo de la moda se ha democratizado y vuelto más permeable», confesó en una entrevista promocional de Unposted. Este cambio de rumbo en el negocio es lo que más valora Forbes de la empresaria a la que en Los Ángeles perfilan como sucesora de Anna Wintour.

Gracias a su imán, sus dos hermanas sacan buenos ingresos de sus publicaciones en Instagram. La pequeña, Valentina, vive exclusivamente de ello y forma parte del equipo TBS Crew. Sin Chiara, su madre, Marina Di Guardo, probablemente lo habría tenido más difícil para que un sello como Mondadori apostase por títulos como La memoria dei corpi (2019), éxito de ventas que podría ser llevado a la pantalla. Solo Fedez pudo perder fans como rapero. Los compensó con la popularidad que garantiza la marca Ferragni.

Consciente de su poder, «una gran responsabilidad», admite la diseñadora que siempre rehúsa opinar sobre política, ha involucrado a su clan en su nuevo propósito. Después de animar el confinamiento desde sus lujosos pisos (Milán pertenece a la región más castigada, Lombardía) quieren ayudar al turismo, el 13 % del PIB de Italia. En sus últimas fotos y stories todos se pasean por los rincones de la península con forma de bota. Del Cinque Terre al lago Como o la Capilla Sixtina, esta última una foto por la que le llovieron críticas. Con su sonrisa perenne, Chiara apunta al secreto de su éxito en el documental: «Cuanto más sincero sea el mensaje, mayor será el impacto».

Famosos que se rascan el bolsillo para acabar con el coronavirus

L. G. V.

La generosidad y la empatía no deberían entender de enteros en la cuenta corriente ni de «followers». Estas son las celebridades que han abierto la hucha para ayudar a paliar la crisis del covid-19

A más de uno y de una le habría gustado que ambulancias del 061 hicieran sonar sus sirenas para agradecerles su granito de arena. Confinados como el resto de mortales, porque el covid-19 no entiende de cachés ni de followers, infinidad de famosos han mostrado a través de sus redes sociales las iniciativas que han puesto en marcha, o el dinero que han donado, para apoyar la investigación y la gestón de los hospitales españoles. Desde Rihanna hasta Penélope Cruz, esta es la flor y nata más generosa del papel couché.

Empezando por Amancio Ortega, que precisamente fue quien recibió el sábado los aplausos y vítores de sanitarios y vecinos en agradecimiento a su labor en esta pandemia (Inditex puso toda su maquinaria logísitca al servicio de la crisis, y el empresario gallego donó material sanitario entre el que se encuentra más de millón y medio de mascarillas), parece que otros miembros de la familia se han conmovido con la situación que vive España, y el resto del mundo, y han querido actual. Es el caso de su hija Sandra Ortega. La primogénita se comprometió a proporcionar mascarillas y batas a través de la Fundación Paideia Galiza que creó y presidió su madre, Rosalía de Mera, y ahora dirige ella.

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