Raquel Graña: «Las chicas siguen cediendo en el sexo porque lo ven normal»

Tras multitud de charlas en centros educativos de Galicia, frente a la prácticamente nula educación sexual en casa, la especialista gallega (con más de 600.000 seguidores en YouTube) lanza «Sex On», su libro por una sexualidad sana y libre en la adolescencia


Con un menor en casa en esa etapa montaña rusa llamada adolescencia, desde la ‘pre’ ya toca entrar en una materia que la televisión de antaño identificaba con dos rombos: sexo. Recuerdo que era hora de irse a dormir y nada de preguntas. La educación sexual de los progenitores que de aquella eran rapaciños pudo haberse ceñido a una simple charla de instituto y a cero conversación paterno-filial. Algo cambiamos de generación en generación y parece que hoy somos más abiertos a hablar de ello, pero aún persisten tabúes a nivel familiar. En cualquier caso, un libro como Sex On (Editorial Vergara), en el que su autora, Raquel Graña, ofrece consejos prácticos a adolescentes puede ser una útil guía. La sexóloga, psicóloga y coach educativa gallega conoce bien a los más jóvenes gracias a las charlas que imparte en centros educativos, además de contar con otro aval: más de 600.000 seguidores en su canal de educación sexual Íntimas Conexiones y otros 45.000 en el de Instagram, de autoestima y emociones. «Sex On es un libro cercano narrado en primera persona desde el punto de vista de cuatro adolescentes en el que se tratan temas que van surgiendo desde un comienzo de su adolescencia como son la primera regla, la copa menstrual, los besos, la masturbación... Todo, desde el primer momento. En las redes se habla de todo esto, pero lógicamente no de forma conjunta. El libro es un formato ideal para englobarlo todo junto», explica Raquel. Entre los muchos consejos que ofrece en la publicación, nos adelanta uno básico y esencial: «Tratar la sexualidad de una forma natural, consentida y consensuada, sin tabúes».

-Recuerdo mi adolescencia con una educación sexual sucinta. ¿Qué aprenden los jóvenes hoy en las charlas?

-¡Hoy en día aún hay ayuntamientos y centros que abogan solo por la prevención! Es súper triste, pero aún existen...

Yo les hablo de forma cercana, entiendo su lenguaje, me muestro de igual a igual. Lo peor que hacen muchos adultos es creerse superiores a ellos; no lo son. Parece que olvidamos que también fuimos adolescentes. Ellos quieren cercanía, empatía, comprensión y les aporto eso en mis talleres, redes y en el libro.

-¿Suelen hablar de sexo con sus padres o madres en sus casas?

-No suelen hacerlo. Y eso que les animo a comentar lo que damos en clase. Además, cuando tienen dudas siempre me envían mensajes por las redes sociales diciendo: ‘Hola! soy X del instituto y quería preguntarte algo que me preocupa...’. Las familias tienen mucho que aprender, escuchar y abrir la mente. Entiendo que se enfaden de primeras, pero eso crea una barrera con ellos. Necesitan apoyo y comprensión, no juicios o críticas. Poner límites no está reñido con enseñar, validar sus emociones y aprender a ser conscientes.

--Un tema: la menstruación. ¿Cómo afecta una educación que viene de siglos a una joven hoy al tener la regla?

-Ahora se habla mucho más... ¡Incluso de la copa menstrual! Es cierto que me he encontrado centros en los que nunca escucharon hablar del tema, pero hay una fuerte y necesaria revolución en ello.

Es una especie de ‘drama’, pero también es un ‘alivio’ cuando les viene, porque muchas se preocupan por su retraso. Hay que dejar claro que la primera vez suele ser entre los 8 y los 16 años. Sí, hay un abanico muy grande y, por favor... ¡no os escandalicéis! Porque ahí, ya les creáis un complejo...

-Los chavales, en general, ¿hablan abiertamente de la masturbación?

-Ellos más que ellas. Aquí seguimos teniendo mente retrógrada. Es decir, las personas que tienen pene ya hablan de la masturbación desde 5.º y 6.º de Primaria. Después, las familias se escandalizan, pero son ellos los que sacan el tema... Ellas o las personas que tienen vulva suelen comenzar en 1.º o 2.º de ESO pero, tristemente, suelen negarlo, porque un deporte nacional es la crítica y el juicio, algo que deberíamos enseñarles desde pequeños (con el ejemplo) a no hacer. Así acabaríamos con complejos, comparaciones, inseguridades, bullying...

-¿Qué consejos le darías a un chaval con dudas sobre su orientación sexual?

-Normalmente, en la adolescencia experimentan sobre su orientación si se sienten libres y no culpabilizados por los demás. Ellas se ven más libres de hacerlo. A ellos, de forma machista, se les sigue castigando en muchos lugares, sobre todo en los pueblos. Si bien, todas las creencias y estereotipos de los adolescentes suelen proceder de la familia o del grupo de iguales. Cuando imparto talleres con las familias les digo que todos sus problemas, miedos... si no los trabajan, suelen transmitírselos y no son conscientes.

-Bullying, sexting... ¿Cómo podemos ayudar a un adolescente a salir de ello?

-En el libro también hablamos del bullying y del envío de imágenes sin consentimiento por Internet. Es supercomún y no llegamos a imaginarnos cuánto. El bullying es una situación muy difícil, porque realmente no cuentan con apoyos. Por mucho que los centros traten de hacer cosas, la educación comienza en casa y, seamos sinceros, muchas familias no tienen tiempo o tampoco quieren prestarles atención. ¿Qué se puede hacer para prevenir el acoso? Fomentar la empatía, ponerse en el lugar del otro, con juegos y con actividades.

-Son los tiempos del «no es no» pero, ¿comentan las chicas relaciones o situaciones vividas sin consentimiento?

-Lo que me encuentro en clase y en consulta es que siguen ‘cediendo’ por verlo ‘normal’. Por ejemplo, el decirle que pare cuando están teniendo relaciones y que el otro no lo haga no haciendo caso o ejerciendo fuerza. Lo ven normal y después, se culpan a sí mismas. Sí, son edades complicadas y, tristemente, esto sigue pasando en la etapa adulta.

-¿Qué primeros métodos anticonceptivos utilizan los más jóvenes?

-Utilizan el preservativo y la píldora femenina. La ‘marcha atrás’ no es un método anticonceptivo fiable, pero lo utilizan más de lo que pensamos. ¿Por qué? Porque ellos siguen presionando y poniendo excusas para no ponérselo y ellas, siguen cediendo. Si bien, he de decir que también he tenido a chicos en consulta que decían que ellas no querían utilizar preservativo por tomar la píldora, cuando esta no evita ninguna infección, solo evita embarazos. Del embarazo son más conscientes que de las infecciones de transmisión sexual.

-Último mensaje para familias («Sex On» sería un buen regalo a un hijo).

-Sí, que empaticen con ellos. Se sienten muy incomprendidos, no entienden ni gestionan sus emociones y tienen problemas muy relevantes (los propios de su edad). Además, hay que predicar con el ejemplo. No se le puede decir a un adolescente ‘no estés con el móvil en la comida’ y, luego, un adulto sí lo hace. Esto perjudica en su autoestima al sentirse minusvalorado y transmite un mensaje incongruente. ¡Recuerda que tú también fuiste adolescente!

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