El ritual del veneno de sapo de «White Lines»

Ni veneno de sapo, ni molécula de Dios. En la mayoría de los casos es DMT. Una droga que también aparece en la serie de Netflix y que puede provocar cuadros psicóticos o incluso la muerte. Estos ritos, mejor en las películas

Esena de White Lines, donde aparece Juan Diego Botto.
Esena de White Lines, donde aparece Juan Diego Botto.

Cannabis, cocaína, heroína, éxtasis, alcohol, sexo...y, por supuesto, dinero. Nada de eso falta en la vida de descontrol de los protagonistas de la exitosa serie de Netflix White Lines. Pero también aparece el ya famoso ritual de veneno de sapo, la droga que se ha hecho conocida recientemente por la muerte de un fotógrafo y en cuyo rito también participaba el conocido actor porno Nacho Vidal. En el caso de la ficción, el personaje que interpreta Juan Diego Botto, Oriol Calafat, también consume este alucinógeno. Su «chamán» David (Laurence Fox), se lo inyecta directamente en el brazo. «Bufo Alvarius. Sapo mexicano. Contiene bufotenina que es lisérgica. Te permitirá descansar de todo el ruido de tu cabeza. No es barato. Mil euros. Es un precio ridículo por un poco de paz [...] No está regulado, necesito que firmes que asumes los riesgos. Y debo advertirte de una cosa: Todo viaje puede tener contratiempos», así es como se advierte en la ficción de los peligros de esta droga, mientras se ve a Juan Diego Botto en una escena muy cuidada, casi artística, tendido en el suelo rodeado de ranas y con un sapo sobre uno de sus ojos. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto?

Ponemos los pies en la cruda realidad y vemos que alrededor de esta droga hay una especie de campaña de márketing y misticismo, también denominada molécula de Dios, para hacerla más atractiva a los consumidores, y que lo que se puede estar consumiendo es algo distinto a lo que se cree: «En mi vida he escuchado a nadie en la calle, a ninguno de mis pacientes, que compren veneno de sapo con esa denominación. Sí he escuchado del DMT (N-dimetiltriptamina) y lo he visto en la literatura. Pero creo que lo del veneno de sapo, sobre todo, es un titular. Es márketing, para llamar mucho la atención y que la sustancia sea visible para muchos compradores o posibles usuarios», explica César Pereiro, psiquatra especializado en trastornos adictivos y médico colaborador del hospital Quirón de A Coruña, además de jefe del servicio de psiquiatría de la Unidad de Asistencia de Drogodependencia de A Coruña (Aclad). En cuanto a los graves efectos secundarios de esta droga, dice que si se fuma puede provocar «náuseas, nerviosismo, ansiedad, cambios de temperatura y sobre todo, efectos visuales que son las alucinaciones, que pueden provocar confusión o cuadros psicóticos». Mucho más peligroso resulta esta droga aún si se consume oralmente: «Quienes lo consumen así lo toman con otro tipo de sustancias, habitualmente psicofármacos y, justo el consumo de esas sustancias puede interaccionar con otras que tú estás tomando y producir reacciones muy graves, que incluso pueden causar la muerte».

Además Pereiro destaca que toda sustancia de este tipo es peligrosísima porque se desconoce la composición y niega que se utilice para el tratamiento de depresión, ansiedad o para desintoxicarse. Hemos visto esta semana cómo un fotógrafo ha perdido la vida. Los rituales, mejor en las películas.

Un vídeo muestra a Nacho Vidal reanimando al fotógrafo tras consumir sapo bufo

PIlar Vidal

La víctima pidió a los que le acompañaban (ahora imputados) que grabasen con su propio móvil su experiencia tras probar esta droga alucinógena que le provocó la muerte

El ritual con veneno de sapo bufo es una experiencia que el actor porno Nacho Vidal descubrió en el 2016, y de la que no tuvo reparos en contar lo que sintió a través de un vídeo en su canal de YouTube. Entonces aquella pieza surrealista pasó desapercibida pero hoy, tras su arresto por un delito contra la salud pública y homicidio imprudente -del que ha quedado en libertad con cargos a la espera del desenlace de la investigación judicial abierta, aunque sin medidas cautelares-, cobra relevancia.

Es el mismo ritual al que se sometió el fotógrafo de moda José Luis Abad en julio del 2019, pero desgraciadamente le provocó un paro cardíaco que acabó con su vida y cuyas circunstancias se indagan ahora. También está grabado y es una de las principales pruebas de la investigación. El propio Nacho ha reconocido que se grabó con el teléfono móvil del fotógrafo porque este les pidió que lo hicieran, ya que quería ver luego las imágenes de sus momentos de trance. Varios medios aseguran que en esas imágenes se ve a Vidal intentando reanimar al fotógrafo, mientras que otro de los imputados llora desconsoladamente ante la trágica situación. El actor conoció los supuestos beneficios del sapo bufo gracias a uno de sus mejores amigos, que llevaba enganchado a las drogas muchos años y logró desengancharse con el ritual. Él también reconoció por entonces tener adicciones de las que quería salir y lo probó. «Me llevó a una casa en Ibiza en la que había una serie de personas: un señor, un chico que ahora es uno de mis mejores amigos... Me sacó una pipa de cristal, me la puso en la boca y fumé sin saber muy bien qué iba a pasar. Me dijeron que abriera los brazos, que mirara al sol.», relató hace cuatro años el actor en el vídeo que subió a la plataforma.

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