Teletrabajo, ¿ansiedad o calma?

¿Te estresa más el salón de tu casa o la oficina? Cierto que no se han dado las condiciones óptimas para valorar la experiencia, pero si quieres saber qué factores influyen en la respuesta de unos y de otros ante el teletrabajo, lee con atención, porque los expertos lo tienen claro


Odiado por muchos y deseado por otros. El teletrabajo ha conseguido tantos fans como detractores, pero donde no hay debate es en que se ha convertido en una realidad. Ese fantasma que sobrevolaba de si sería posible, se ha disipado por completo, y hasta los más pesimistas han caído rendidos ante la evidencia. Poder, se puede. Ahora bien, no todo el mundo lo ha encajado igual. Hay quien se ha adaptado sin problema a conectarse desde casa, ha gestionado el tiempo a su manera y apenas ha notado diferencias con el modo presencial, y otros a los que la falta de contacto con los compañeros, no cambiar de contexto en toda la jornada o no tener unos horarios tan marcados le han pasado factura. Son muchos los factores que influyen a la hora de valorar cómo ha sido la experiencia de esta nueva manera de trabajar, pero los psicólogos acotan las variables a la personalidad, las condiciones externas y el tipo de trabajo. Es decir, que una misma persona ante dos trabajos puede reaccionar de forma muy diferente y que por el contrario, ante el mismo cometido las reacciones pueden variar por la forma de ser de cada uno.

Para Alejandra Dotor, psicóloga, las condiciones externas son determinantes -no es lo mismo que tengas unas circunstancias óptimas para desarrollar tus tareas, que tener que estar pendiente de los hijos, si los hay-, pero también influye la resiliencia, la capacidad de cada uno para adaptarse positivamente a situaciones adversas. «A todos nos han sacado de nuestra zona de confort y depende de la capacidad que cada uno tenga de adaptarse. Yo creo que hay un porcentaje de resiliencia, pero otro más alto de los condicionantes externos. Si eres muy resiliente y la situación es óptima, la adaptación va a ser perfecta. Y aunque tengas hijos lo vas a llevar mejor que otra que siendo menos resiliente esté sola y tenga más tiempo para gestionar su trabajo», explica.

Al igual que Dotor, la psicóloga Alejandra Sierra opina que las circunstancias personales determinan notablemente nuestra respuesta ante el teletrabajo. No es lo mismo vivir solo, con pareja o con niños -sobre todo si se suma el condicionante de que no hay colegio como durante este confinamiento, lo que puede desvirtuar la condición de teletrabajo-, vivir en una zona ruidosa que tranquila, o que a tu vecino le encante poner música todas las tardes o las mañanas... depende de muchas variables y de las reglas que tú te establezcas a la hora de realizar el teletrabajo. En este sentido, Sierra se refiere a la capacidad de autogestión, a ser capaz de fijarse tanto un horario de trabajo como de descanso o, incluso, saber desconectar hasta el día siguiente. «Muchas veces en vez de gestionarnos de forma sana, decimos: ‘Pues ya que estoy en casa, hago veinte minutos más‘ o ‘Ya termino con esto‘ o dejo conectado el email por si me llega algún aviso o compañeros que se quedan más tiempo y te molestan a deshoras porque no cierran nunca la oficina», apunta la psicóloga del gabinete S&P. Si esto falla, la jornada se puede prolongar más de lo debido y, a la larga, pesar de manera negativa.

La personalidad es otra derivada para entender la respuesta al teletrabajo. Si eres una persona más pragmática, positiva o estable vas a reaccionar mejor a este tipo de cambios, porque tienes recursos propios para no hacer un drama de la situación y creer que el teletrabajo es el fin del mundo. Pero si por el contrario, tiendes a catastrofizar cualquier cambio en tu vida, una situación sobrevenida e involuntaria como la que hemos vivido se te puede echar en contra. O sin llevarlo a este extremo, si te gusta y disfrutas del contacto con tus compañeros, de esas excursiones furtivas a la sala del café, obviamente notarás que te han privado de cosas que suman en tu día a día.

A la hora de valorar la adaptación es importante poner el foco en la tarea a desarrollar: «Si el trabajo depende de ti y del ordenador, debería dar lo mismo estar en la oficina que en el salón de tu casa», apunta Dotor. Sin embargo, no hay que obviar que otros trabajos, aun saliendo adelante, se han visto perjudicados al faltar el carácter presencial. «No es lo mismo un ingeniero informático, que es más específico de ordenador, que otro donde se necesite más el contacto personal, por ejemplo, las visitas a empresas», explica Sierra.

CARÁCTER VOLUNTARIO

Dotor tiene buenas sensaciones sobre cómo ha sido esta primera inmersión en el teletrabajo, aunque «el factor colegio es importantísimo». «Si los dejas en clase y tienes toda la mañana para gestionar tu trabajo, las personas que son resolutivas y funcionales lo agradecerán, porque no todo el mundo necesita cinco horas para hacer la misma tarea, igual en tres la ha terminado, ¿qué hace con las otras dos? Esto genera estrés, falta de motivación... Desde casa se puede llevar mejor, que para el viernes necesitas esto, pues lo tienes, pero igual prefieres trabajar por la noche y en la oficina no tienes la oportunidad. O igual dejar a los niños en el cole, coger el coche para llegar a tiempo a la oficina, te genera tal estrés que luego no rindes igual. Son tantas las situaciones... pero en general, que tú gestiones tu tiempo es mucho más positivo para un trabajo», indica Dotor, que anima a mirar los sistemas que se están aplicando en algunos países de Europa. «El trabajador decide cuándo se queda en casa -explica-, y es que mientras al jefe le des un buen trabajo, producto o resultado, ¿qué más le da?».

Los expertos señalan que las circunstancias que hemos vivido estas semanas de incertidumbre social y sanitaria, de preocupación por los mayores, con los niños en casa o cumpliendo unas franjas horarias para salir a la calle, no son las mejores para valorar la experiencia del teletrabajo, de ahí que muchos tengan la sensación de que más que ayudar a conciliar les ha alterado notablemente el ritmo del día a día. «El objetivo es que el rendimiento sea mejor que el que se tiene asistiendo, pero en cualquier caso el trabajador debe poder elegir dónde cree que es más productivo», comenta Dotor, que aboga porque se quede más allá del covid como algo opcional.

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