«Me deshice del coche y voy en bici a todos lados»

El bum de los pedales ha llegado para quedarse. Cada vez más los gallegos apuestan por moverse sobre dos ruedas como vehículo único para trasladarse


La moda de las bicicletas ha llegado para quedarse. No es un bum pasajero ni mucho menos y cada vez hay más gente que inclina la balanza por esta modalidad de transporte. Porque es saludable, evitas atascos, lo aparcas en cualquier sitio, no contamina y encima es barato.

Uno de los que ya han sucumbido a sus encantos es Eliseo Mosteiro. No fue difícil la elección para este coruñés que tenía la solución en casa. Él es uno de los dueños de Ciclos Quintena, situado en el polígono coruñés de A Grela, y quiso predicar con el ejemplo. Ahora dice que no se arrepiente de la decisión que tomó hace cuatro años: «Me deshice de mi coche y de mi plaza de garaje y me compré una bicicleta eléctrica. Gracias a esta decisión me he subido el sueldo 350 euros cada mes, que es lo que ahorro por no tener coche».

Ese es en resumen la firme apuesta de Eli, como todo el mundo lo conoce, aunque lo explica de forma más detallada: «Tenía un sistema de financiación del coche que implicaba tener que cambiarlo cada cuatro años. Con lo cual, todos los meses tenía que pagar. Yo vivo en A Coruña, no tengo hijos y en el 2016 decidí entregar el coche que solo utilizaba para hacer viajes muy cortos. Tengo una tienda de bicicletas y coincidió que uno de los fabricantes con los que trabajamos comenzó a comercializar una bicicleta eléctrica urbana, con pedaleo asistido, guardabarros, espejos...», y así fue cómo se decidió a dar el salto del coche a la bici.

Reconoce que su modelo es de alta gama y le permite tener una autonomía de unos 60 kilómetros. Eso le bastaba para hacer todos los desplazamientos urbanos de la semana, por lo que solo la pone a cargar los fines de semana: «Me di cuenta del ahorro que suponía. He sustituido la financiación del coche, el alquiler de la plaza de garaje, los gastos de mantenimiento, el seguro y la gasolina por la carga de la batería que me cuesta entre ocho o nueve céntimos por hacer 60 kilómetros».

Para Eli la bicicleta solo tiene ventajas, aunque reconoce que en Galicia es necesaria una bicicleta eléctrica, en lugar de una de pedales normal. Las cuestas pueden jugar en contra de esta moda: «Si tienes que ir a trabajar y te toca subir una, cuando llegues te tendrás que duchar porque habrás llegado sudado. En cambio con la eléctrica no. Te ayuda a subir las cuestas y puedes llegar casi sin despeinarte».

«He sustituido la financiación del coche, el alquiler de la plaza de garaje, el mantenimiento, el seguro y la gasolina por la carga de la batería, que me cuesta nueve céntimos»

Otro de los hándicaps de tener en Galicia una bicicleta es la lluvia. Pero Eli lo resuelve rápidamente: «Un buen calzado con goretex y un traje de agua. ¡Hombre alguna mojadura me he cogido algún día!». Pero a él no le importa. Ya pueden caer chuzos de punta que no cambia su bicicleta por nada del mundo.

También hace la comparativa con una moto. Y la balanza se inclina también al mismo lado: «Aparte de que haces ejercicio es más barato que la moto. No tiene seguro, ni impuesto de circulación». En cuanto al modelo que eligió para desplazarse, reconoce que hizo una inversión importante: «La mía costó 3.500 euros, pero desde 1.000 euros ya hay bicis eléctricas». Y si tiene que hacer un viaje por trabajo o placer y necesita un coche, lo alquila y punto: «Sí, puntualmente he alquilado algún coche. Pero el coste de una semana del alquiler es lo que me gastaría en un mes si tuviera coche. Y aunque me lo gaste en ese mes, el resto del año me lo ahorro», dice.

Este apasionado del mundo de las bicis reconoce que hay gente que no entiende que haya renunciado a su vehículo por una bicicleta eléctrica, pero también hay otras personas que le dicen que sienten envidia de la decisión que tomó.

CICLISTA POR CONVICCIÓN

Otro de los que no se baja de la bici es Marcos Periscal: «Se buscades a alguén que sempre vaia en bici ese son eu», eso es lo primero que dice porque en la utilización de este medio de transporte también hay una parte que es por convicción: «Non entendo que a xente vaia facer deporte e chegue ao sitio no coche», explica este vecino de Carballo que descubrió su pasión por la bicicleta hace años, a través de la asociación deportiva Media Ducia. Así empezó a darle a los pedales: «E gustoume. Despois, hai uns seis anos decidín coller unha bicicleta vella de montaña que tiña gardada na casa para ir ao traballo. Púxenlle uns pneumáticos de asfalto, os gardalamas, un timbre, unhas luces e lista. Agora sempre vou en bici», confiesa este apasionado que no duda en ponerse sobre dos ruedas.

«Non é a primeira vez que saio de noite e vou coa bici»

Al igual que Eli, la lluvia no es un impedimento para este administrativo. Se pone un traje de agua y listo: «Merquei un pantalón e unha chaqueta boa e con iso xa me vou amañando», aunque confiesa que la lluvia puede jugar alguna mala pasada: «Pode ser perigoso cando chove moito e hai moito tráfico. Eses días vou andando», mientras confiesa que al contrario que Eli, él no se ha deshecho del coche: «Se teño que ir a Santiago ou A Coruña si que vou en coche», pero es la única ocasión en que lo utiliza. Siempre va sobre dos ruedas incluso para hacer la compra. Y hasta para quedar con los compañeros a tomar algo: «Non é a primeira vez que saio un sábado e vou coa bici e a deixo aparcada na porta do bar», porque como bien explica es una de las grandes ventajas de utilizar este medio de transporte, que te olvidas de los problemas para aparcar.

En Carballo, los apasionados de ir en bici siguen siendo aún minoría, aunque reconoce que han creado una pequeña comunidad propedales y que se conocen entre ellos: «Si, coñecémonos todos. Salvo a dous, que sei que van todos os días a traballar en bicicleta porque os vexo pero non sei quen son. Pero si, os demais coñecémonos todos», asegura Marcos con cierta curiosidad.

Pero todavía hay gente que los sigue mirando como bichos raros. Precisamente, la semana pasada un conductor le llamó la atención por circular por la carretera: «Hay un gran descoñecemento das normas de circulación. Un home díxome que tiña que ir polo lado. Eu tratei de explicarlle que as bicis non poden ir pola beirarrúa, senón pola estrada, iso si, pegadas o máis que poidan ao lado. Penso que aínda o país non está preparado para as bicicletas. Aínda queda moito por facer», aunque eso no impide que siga dándole a los pedales.

Fiebre por sacar del trastero la vieja bicicleta

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Óscar Taboada, de Bicis Taboada, en Lugo
Óscar Taboada, de Bicis Taboada, en Lugo

Las tiendas de bicis reabren con la esperanza de que aumente el uso de este medio de transporte y con peticiones para arreglar las viejas máquinas

Hay ganas de bici, otra cuestión es si será una moda pasajera fruto de los tiempos de desescalada por el coronavirus y la necesidad de salir de casa para aprovechar las horas para hacer deporte o será un hábito social que llega para quedarse. El uso de la bicicleta como ocio se ha incrementado en los últimos años en Lugo. Buena prueba de ello es la apertura de negocios relacionados con la bici, y ello a pesar de que tienen que competir con las grandes superficies y las ventas por Internet. Otra cuestión es que la bici se use para la movilidad, como transportes de trabajadores.

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