Estos gallegos son la élite del cine de acción

Si lo que necesitas es un ejército, no llames al Equipo A, porque este grupo de gallegos te sacarán de todos los apuros que imagines. Y les quedará de película.

Déjaselo a los especialistas. Sobre todo, si implica armas, vértigo y ejércitos. Ellos saben lo que hacen. Cuando escuchan «¡Acción!» lo toman con el doble sentido. Y no se detienen hasta conseguir que te quedes enganchado. Misión cumplida.

Si para tener la protección del Equipo A había que hacerse de rogar (« Si usted tiene algún problema y se los encuentra quizá pueda contratarlos»), para disponer de la élite del cine de acción solo hace falta ponerse en contacto con Tactical Image Solutions.

La primera empresa española que profesionaliza la acción dentro de una producción audiovisual al nivel de Hollywood es gallega y está formada por un grupo tan heterogéneo que es capaz de diseñar cualquier actividad relacionada con los cuerpos de seguridad de cualquier estado del mundo y de cualquier época (las recreaciones históricas son unos de sus puntos fuertes). Una decena de gallegos (y de gallegas, en un sector en el que la participación de las mujeres era residual hasta que llegaron ellos), entre los que se encuentran militares y exmilitares, tiradores olímpicos, arqueólgos, abogados... que proyectan en Tactical Image Solutions sus pasiones más atípicas.

Juan Manuel Fuentefría es una de las almas mater del proyecto. Siempre sintió querencia por las artes actorales, pero es militar de profesión desde que cumplió la mayoría de edad. «Solo he conjugado ambas cosas», dice. «Esto es totalmente vocacional. Si no te gusta, no lo soportas. La presión es constante, con muchas horas de producción, pero también de trabajo físico... debes ser un apasionado de las armas, de los deportes de riesgo y de la acción», resume. «Esta profesión no la eliges tú. Te elige ella a ti. Llevas muchos golpes, pero también emocionales. Debemos vencer nuestros miedos porque trabajamos con ellos, desde los más simples, como las alturas, hasta otros como las explosiones o el fuego», relata. «El entrenamiento mental va en el oficio. No necesitamos hasta el momento ayuda externa en ese sentido, porque nos autogestionamos bien. Siempre estamos pendientes unos de los otros», describe mientras destaca: «Esos dos minutos de acción que se ven en la pantalla llevan un trabajo superlativo de horas de entrenamiento, planificación, producción, formación de personal y ensayos». Fuentefría cree que la preparación minuciosa minimiza el riesgo.

No tiene nada que ver con el derecho, esto es más emocional

Coincide en ello Alberto Rama, CEO y coordinador de acción. «Todo tiene que estar controlado, debemos generar ese entorno. Los especialistas tenemos mentalidad de cobardes. Si no es seguro, no lo hacemos. Porque mañana tenemos que hacer más escenas y repetirlas muchas veces. Y si no es seguro, solo harás esa y nada más», argumenta. «La percepción de nuestro trabajo es que lo puede hacer cualquier figurante, pero esto no es llamar a un tío y que se pegue. Lo nuestro es asesorar todo lo relacionado con la acción, desde el diseño, la implementación dentro del guion hasta la formación de actores», dice, «para que quede lo más real posible para que los colectivos de fuerzas de seguridad se vean bien proyectados y no haya fallos garrafales como agarrar mal un arma, algo que siempre les acaba sentando mal. Aconsejamos a la dirección dejando amplio campo artístico».

Rama es especialista «por un devenir de la vida». Gestiona otras empresas del ámbito sanitario, pero Tactical Image Solutions le tocó su fibra. «Son las motivaciones de cada uno. Cuando algo te gusta, siempre quieres hacer algo más», concluye.

 Abogados con pistola

Fernando Martínez López es abogado y gestor administrativo y el presidente del consejo de administración del proyecto. «Vimos que en el sector no había nadie tan profesional e identificamos la necesidad. El audiovisual en España es un poco de andar por casa, autónomos que subcontratan a otras personas... Antes se ponían a figurantes y que hiciesen lo que pudiesen», analiza. «Pero nosotros queremos que se reconozca esta profesión y además se reducen costes para el productor», promociona.

Llegó al audiovisual por casualidad, dice. Lo compara con su otra profesión: «Sentirse parte de un proyecto que después puedes ver en el cine es algo especial. No tiene nada que ver con el derecho, que me encanta. Esto es más emocional. Eres parte de un equipo muy grande. Es como una gran familia. Trabajas entre amigos».

La pasión por sus dos oficios le ha llevado a jornadas maratonianas, como aquella semana en la que se dedicaba a la acción desde las nueve de la noche hasta las seis de la mañana y después acudía a declaraciones penales, antes de descansar un poco y regresar al rodaje. «Fue intensa», resume.

Fernando tampoco considera el riesgo como un factor definitivo en el trabajo de los especialistas. «Está todo muy medido. Claro que siempre hay posibilidad de que algo salga mal, pero es prácticamente inexistente. Al final, te puedes hacer daño en una tontería, como haciendo que tropiezas en la calle o algo así», ejemplifica con plena confianza en la planificación previa.

 Actores de vocación

La interpretación es una de las bases del proyecto gallego. De ella parte la necesidad de perfeccionar una parte fundamental de las series y las películas. Anxo Martínez ingresó en la escuela de actores a los 16 años. Mecánico industrial, se mudó a Barcelona para trabajar en una factoría de automoción, «pero nunca dejé espiritualmente la interpretación», confiesa.

A su regreso, acabó enrolándose en el germen de Tactical Image Solutions. «Con este proyecto tengo la sensación de tener las espaldas cubiertas. Nos compenetramos muy bien», explica.

«No es la típica empresa enorme en la que nadie conoce a nadie, a pesar de trabajar en el mismo lugar. Somos sinceros y honestos, y nos sentimos cómodos con ello», relata.

Anxo piensa que su nueva etapa puede alcanzar mucha proyección «porque la acción nunca estuvo bien explotada en el audiovisual español». «Siempre nos fijamos en las series americanas y realmente no son mejores, solo más profesionales, sobre todo en algunos aspectos. Y este era uno de ellos», analiza.

«Nunca teníamos en cuenta este tipo de asuntos al producir una serie española. Pero ahora somos más sibaritas porque tenemos más acceso a todo. No nos vale cualquier cosa. Nosotros esperamos contribuir», concluye.

Juan Manuel Fuentefría no pierde la oportunidad de reflexionar: «Cuando estás delante de la pantalla y ves las escenas te asaltan una serie de sensaciones, aunque la primera visualización siempre es desde el punto de vista técnico, para observar y detectar cualquier pequeño defecto que se pueda pulir. La autocrítica es imprescindible para mejorar y superarse continuamente».

«Lo siguiente que te viene a la cabeza es el proceso, los entrenamientos continuados son esenciales, tanto durante el proceso de diseño como en la localización o en un espacio que la represente. Esta es la parte más complicada. En este trabajo la improvisación es uno de nuestros mayores enemigos, aunque algunas veces forma parte de la idiosincrasia del audiovisual: llegar al día de rodaje y que te realicen cambios inesperados», relata. «Uno de los momentos que más me llenan es cuando después de un duro entrenamiento nos sentamos juntos como una familia», añade.

 Aquella intervención policial...

Juan rescata una anécdota: «Recuerdo una intervención policial increíble. Nos cambiábamos y armábamos a un lado de la carretera, y el set era del otro lado. Cuando nos dirigíamos al set apareció por la carretera un vehículo que no sabía que había un rodaje. Cuando nos vio, frenó en seco, dio la vuelta y salió disparado».

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