El fotógrafo gallego que reinventa la moda a través de FaceTime

Un móvil y miles de kilómetros a distancia. Cristian Pena cuenta cómo es la tendencia que surgió de la necesidad: fotos a modelos a través de videollamada

Alba Galocha fotografiada en su casa a través de FaceTime
Alba Galocha fotografiada en su casa a través de FaceTime

No hay distancias que un teléfono y una conexión a Internet no puedan acortar. La cuarentena nos enseñó que uno puede estar más conectado que nunca. Que la distancia social es solo física. Y que en tiempos de coronavirus es momento de sacar el ingenio. Y el mundo de la moda lo hizo. Cuando todo se mueve por imágenes, de Instagram a las tiendas online, la gran pregunta era cómo se iba a poder mantener ese ritmo de generación de contenido sin salir de casa. Y la respuesta estaba a golpe de videollamada. Y así, el confinamiento trajo una nueva moda: las sesiones de fotos por FaceTime. «Jacquemus at Home» es el nombre con el que bautizó Simon Porte Jacquemus su primera campaña a través de videollamada. Para realizarla contó con la ayuda de Bella Hadid, que posó delante de su móvil con las prendas del diseñador francés de la colección de este verano. Las webs de Zara o Bershka se llenaron de fotografías de modelos posando desde sus casas. En las imágenes, como en las videollamadas que hacemos a los amigos, se podía ver en pequeñito la pantalla del fotógrafo a miles de kilómetros de distancia.

Las sesiones de fotos por videollamada no responden solo a una necesidad de seguir generando contenido. También es una salida laboral: «Cuando empezamos el confinamiento, y al ser fotógrafo freelance, me fueron cancelando casi todos los trabajos que tenía confirmados. Después de un par de semanas sin hacer fotos comencé a pensar que había que buscar una alternativa a toda esta situación y dar salida a la creatividad». Así es como empezó Cristian Pena su sesión de fotos desde casa. Este fotógrafo natural de Lugo y con base en A Coruña, que colaboró con marcas como Zara, Bimba y Lola, Bershka, Oysho, Mango o Sfera, inició a principios de abril su proyecto para realizar editoriales de moda a través de FaceTime.

«Todo el mundo empezó a compartir capturas de pantalla de sus conversaciones por esta vía con sus amigos y familias y fue así como nació la idea de empezar este proyecto personal, porque si somos capaces de estar en casa y seguir en contacto con nuestra gente ¿por qué no con modelos que, además, también son amigas?».

«El comienzo fue precisamente con modelos con las que ya había trabajado, de hecho eran charlas muy amenas donde yo iba sacando fotos mientras ellas se estaban moviendo, hablando, comiendo... Todo súper natural». Alba Galocha fue una de las que se sumó a esta iniciativa y posó al otro lado del teléfono. Pero, ¿cómo es una sesión a través de FaceTime? «Lo más importante es la conexión a Internet y los dispositivos. Y tener en cuenta la diferencia horaria porque cada chica está en un continente diferente». Con su ordenador desde A Coruña, Pena puede fotografiar a modelos en China a una hora y acabar el día con una sesión de videollamada con otra en Canadá.

Pese a la distancia, cuenta que en estas sesiones, que no suelen durar más de una hora, se genera un vínculo con la otra persona, incluso aunque ni modelo ni fotógrafo se conociesen previamente. A diferencia de las sesiones de foto en vivo, aquí no hay un equipo en el set de estilistas, ni peluqueros, ni maquilladores para completar toda la escena. De nuevo, el ingenio saca adelante el trabajo. «Las fotos las hago lo más natural posible, como son ellas, y ellas mismas se encargan de todo. Al principio los estilismos los trabajábamos juntos, pero a medida que creció el proyecto decidí colaborar con los mismos profesionales con los que trabajaba en una sesión normal, y en algunas he contado con Carolina Badía, una estilista de Vigo, y con Moi Freire, hair and make up artist de Lugo, ambos grandes profesionales. Ellos realizaban un FaceTime antes con las modelos y después yo otro en el que hacía las fotos».

Posibles escenarios

Antes de iniciar la sesión, visita virtual a la casa de la modelo para ver los posibles escenarios. Y a disparar, que en este caso se hace a través del botón que ofrece la aplicación de FaceTime, que permite ir capturando imágenes mientras se realiza la videollamada.

En el caso de Cristian Pena, los editoriales de moda en la distancia fueron una vía de escape para seguir trabajando: «Ante las adversidades uno tiene que sacar su lado más creativo para no perder la oportunidad en el mundo laboral». ¿Será este el futuro de la moda? «Es difícil saberlo, aunque no parece que esto vaya a cambiar muy rápido. Lo que creo es que, en este momento, serán las marcas más creativas en todos los procesos (no solo en diseño) las que mejor superen este mal trago».

La forma de ver la moda no será lo único que cambie. Los desfiles, tal y como los conocíamos, están en el aire. Es posible que muchos acaben, como las sesiones de fotos, pasándose al formato digital.

 www.donkeycool.es

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