«Quiero una mascarilla con flores y corazones»


Puede que estas sean sus primeras declaraciones a un medio de comunicación. Su primera incursión mediática y ni más ni menos que por un asunto que está marcando a fuego la historia del planeta: el covid-19. «El coronavirus, el virus», dice varias veces muy resuelta y superentrañable Elisa Nica Bermúdez de Barreiros. Ella representa a sus 3 años a los más pequeñitos de la casa, dándoles voz, aunque todavía no sepan qué significan confinamiento o pandemia. Su padre es motoserrista, Ion Nica, y su madre, profesora, Angélica Bermúdez Grassionot, quien me ayuda a sacarle las palabras a Elisa. Ella sabe que «las nenas y los nenos y los grandes y los mayores se enferman por el coronavirus, porque hay un bichito, el coronavirus, que hace pupa». Y por su culpa, añade triste: «No puedo ir al colegio y pasear con mis amiguitos porque está el virus, el bichito... ¡y no me deja!». Aunque le tocará comenzar el ciclo de Infantil en septiembre, habla del programa Educando en Familia, adonde habitualmente la lleva su madre y allí puede, como relata la pequeña, «dibujar, pintar, cantar, bailar y jugar con mi amiguito David» (ojo, que remarca mejor que nadie la terminación -ar en la conversación). Lo que más echa de menos allí es a sus amigos. Pero ahora tiene que «quedarse en casa», como le recuerda su madre, preguntándole: «E non podemos ir de compras tampouco?». «No», contesta con firmeza.

Tras explicarme la cara a del confinamiento, Elisa pasa a la cara b. Ella se siente contenta y feliz y la razón es más que clara para la edad que tiene: «Porque está mamá». Se refiere a que está en casa. ¿Y papá? «No, está en el trabajo», señala.

UNA MUÑECA VESTIDA DE AZUL

Precisamente el pasado 10 de marzo cumplió los 3 años. Según cuenta su madre, valoraban celebrarlo el 7 o el 14 de aquel mes pero por no hacerlo con antelación lo iban a dejar para la segunda fecha. El inicio del estado de alarma frustó la gran fiesta de Elisa. No pudo hacer el cumple: «Porque hay coronavirus. Ni fiesta ni regalos ni tarta ni invitados ni regalos... Quería una muñeca vestida de azul, un perro, un guau guau, un peluche». Su madre le pregunta qué quiere comprar ahora y responde: «Una mascarilla para mí, con flores y con corazones, para protegerme del coronavirus».

«¡Quiero volver al parque con mis amigas!»

JAVIER BECERRA

¿Cómo recordarán el confinamiento? Los niños toman la palabra para contarnos qué les inquieta, cómo lo han vivido y qué esperan en estas primeras salidas. ¿Han sido más felices? ¿Qué han echado de menos?

No pide regalos. No quiere juguetes nuevos. Tampoco desea que la lleven a Eurodisney o cualquier otro parque de atracciones. Iria Llanos solo plantea una demanda: «¡Quiero volver al parque y jugar con mis amigas!». Después de un montón de semanas encerrada en casa de A Coruña, con sus padres y su hermano Lucas, el primer día que salió se llevó un buen palo. Todo eran sonrisas al principio. «Fuimos a dar un paseo al paseo marítimo, en la parte de Riazor. Me encontré a Clara y otros amigos del cole. Primero me puse feliz, pero luego muy triste». ¿Por qué? «Porque no podíamos jugar juntos, había que guardar la distancia». La distancia, sí, eso de lo que hablaban en la tele y que tanto insistían en casa. La niña no entendía nada. Toda aquella euforia de salir a la calle se vino abajo al ver el caramelo delante y no poder tomarlo. «Yo lo que quiero es volver a jugar con mis amigas», insiste. Y recuerda sus nombres: «Clara, Carmen, Amaia, Estela, Martina... todas las del cole».

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