«Que dejen volver a mi mujer y a mi hijo conmigo»

A más de 8.000 kilómetros. Esa es la distancia que separa a Lorena y su hijo de su marido. El covid les cogió en Ecuador y desde entonces no pueden regresar. Solo quieren volver a estar juntos y que el Gobierno habilite un vuelo porque hay mucha más gente en su misma situación


Lo que en principio iba a ser unas vacaciones en Ecuador en casa de los abuelos del pequeño Daniel, se está convirtiendo en una auténtica pesadilla para Lorena Peralta y su hijo, pero también para su marido Daniel Rodríguez. La visita familiar está siendo un infierno para esta mujer de 31 años que no ve la manera de poder salir del país, después de que Iberia le hubiera cancelado su vuelo y el consulado español no le ofrezca una solución para salir del país y regresar a su casa de Oleiros, con su marido.

Ellos tenían previsto regresar el 1 de abril pero el cierre del aeropuerto de Quito hizo que se tuvieran que quedar allí aún sin fecha de regreso: «Yo estuve bastante en contacto con el consulado. Llené formularios, les conté mi situación, que estaba con un niño español muy pequeño y con un médico en activo en casa, su abuelo, que es población de alto riesgo y que a mi hijo se le caduca dentro de pocas semanas el permiso de estancia en Ecuador. La semana del 20 de abril nos notificaron que el día 29 iba a haber un vuelo de repatriación y que confirmara si quería ir. Dije que sí, por supuesto, y me dijeron que en los próximos días recibiría el checking». Pero la tarjeta de embarque nunca llegó: «Esperé dos días y llamé. Y me dijeron que tenía que seguir esperando. Al día siguiente volví a llamar diciendo que no había recibido nada aún y así hasta el día 28, que me informaron que estaban haciendo selección de personal Y les dije: ‘¿Pero si me confirman en el consulado que yo voy a volar el día 29?, ¿cómo que una selección de personal?’ Y me respondieron que sí, pero que éramos muchos los que queríamos volar».

Lorena y Daniel con su hijo en una imagen de hace unos meses
Lorena y Daniel con su hijo en una imagen de hace unos meses

El desenlace no se hizo esperar. El mismo día en el que le salía el avión. Lorena recibió un correo en el que se le notificaba que tanto ella como el pequeño Daniel estaban fuera del vuelo: «Ponía que no nos consideraban personas vulnerables ni que estuviéramos en riesgo. No sé, a lo mejor tener un niño lejos de su casa, en otro continente con un abuelo que es médico con el riesgo que eso supone, igual no se considera riesgo. Después de esto me dio un ataque de ansiedad súper fuerte. Mi padre me tuvo que medicar para estar más tranquila. La única esperanza que teníamos era el consulado y por lo visto no me ayudó a mí ni a otra gente porque hay muchas personas que nos quedamos en Ecuador sin poder regresar a España».

Lorena también cuenta que las imágenes de los muertos en la calle son reales, que la situación en ese país está siendo muy dura. Por eso teme también por la salud de su hijo: «Es muy muy fuerte lo que está pasando aquí. Y nosotros gracias a Dios contamos con buena salud y estamos bien. Lo único que queremos es poder volver y que el niño pueda estar en su casa. No vemos el día en que eso llegue. Y la paciencia que estamos teniendo ya ha sido superada».

Lorena solo puede hacer la compra a dos días a la semana, los miércoles y viernes, así lo han establecido las autoridades ecuatorianas. Y tampoco pueden circular los coches todos los días, va según el número de matrícula: «Pues de mi familia no había ningún coche que pudiera circular el día que tenía que ir al aeropuerto. Todos esos días tuve un estrés y un agobio tremendos, buscando un coche. Al final lo conseguimos por medio de un amigo que es doctor y que me iba a llevar a Quito, a dos horas de dónde estoy, cuando ni siquiera nos conocía”. Una ayuda que finalmente tuvo que rechazar porque no pudo volar.

Pero a pesar de toda esta odisea, lo que peor lleva Lorena es ver lo mucho que su hijo echa de menos a su padre: «A diario pregunta por su papi. Se despierta de madrugada llamándole. Tengo que enseñarle fotos y vídeos constantemente o hacer videollamadas porque es la única manera de calmarlo. Lleva ya un par de semanas que si no es con fotos de papi o vídeos no duerme. Le cuesta mucho y extraña mucho su casa”, dice esta madre que reconoce que saca fuerzas de donde sea para que cada día sea diferente para el niño.

La situación tampoco es fácil para el marido de Lorena, que como bien dice ella tiene que hacer frente solo al taller mecánico que ambos montaron hace un año en Santa Cruz (Oleiros) con tanta ilusión: «Veo que siempre está agotado. Que se agobia por el negocio, por nosotros, por la situación que hay...”.

MÁS VUELOS

Daniel Rodríguez sueña con ver aparecer a su mujer y a su hijo por Alvedro: «Que dejen volver a mi mujer y a mi hijo conmigo. Tampoco pido que la traigan gratis ni mucho menos. No entiendo por qué no hacen más vuelos de repatriación. Aquí hay más gente de Ecuador que quiere ir a su país. Sobre unos 400 en todo el país, y allí también hay muchos españoles esperando. Tienen plazas para cubrir un avión», asegura este padre desesperado, que teme no poder ver a su familia en mucho tiempo: «El otro día salió una chica de Betanzos que se quedó en Argentina y que tiene un negocio aquí y que le están diciendo que a lo mejor hasta septiembre no puede volver”. Una situación que a él le resulta insostenible, sobre todo, por la dura situación que hay en Ecuador.

Al cierre de esta edición, Lorena consiguió finalmente un vuelo comercial a través a Avianca para el 13 de mayo, sin intervención del consulado y pagando el importe íntegro, a pesar que ella y su hijo ya tenían un billete de vuelta con Iberia que fue cancelado. 1.400 euros ha tenido que pagar para regresar a su casa y abrazar a su marido. Si con ello lo consigue habrán merecido la pena, pero teme que se cancele a última hora.

«En Cerceda non sobra ningún veciño»

SUSANA ACOSTA

¿Quién es el habitante 5.001? El que les prohíbe salir a la calle sin limitaciones por ese uno de más. Jóvenes y mayores nos cuentan cómo les ha afectado ese número en la localidad gallega

La fina línea entre un aprobado y un suspenso es de 0,1 puntos. No es lo mismo sacar un 4,9 en el examen que un 5. Igual que no es lo mismo tener 5.000 habitantes que 5.001. Con esta deportividad se lo han tomado los vecinos de Cerceda que solo superan por un vecino el límite impuesto por el Gobierno para establecer franjas horarias en la salida de la población

La Administración tiene en cuenta el último censo, que es de enero del 2019, por lo que los datos se corresponden el ejercicio anterior. Aunque el Concello calcula que la cifra actualizada de habitantes del municipio puede estar en torno a los 5.007 vecinos.

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