Buenas noticias desde el frente


En este nuevo mundo confinado hay cosas nuevas que están muy bien.

  • Nunca has tenido la casa tan limpia, los armarios tan ordenados y la nevera tan atendida.
  • Averiguas cosas de tus hijos, de tu pareja, de tu madre que desconocías.
  • Resulta que aquellos viejos juegos eran divertidos. No necesitas wifi para todo.
  •  Los grupos de whatsapp se han transformado en un soporte vital. Como también esto pasará, a la vuelta esos amigos serán más amigos.
  • Contactas con personas a las que habías desatendido.
  •  Este ahorro imperativo te permitirá prescindir para siempre de cosas que antes creías imprescindibles. Lo importante se ha puesto por delante de lo urgente.
  •  Hemos recuperado el sentido del tiempo. La centrifugadora pre-covid nos mantenía acelerados y ansiosos. Ahora entendemos mejor el diálogo de Carrol: «¿Cuánto tiempo es para siempre?» -preguntó Alicia-; «A veces solo un segundo» -respondió el Conejo-.
  •  Cocinar se ha convertido en un planazo.
  •  Eres más consciente de la red que soporta tu estilo de vida, de la charcutera al farmacéutico, del transportista al enfermero.
  •  La garantía de seguridad se tambalea pero a cambio aprendes a no dar nada por supuesto y a saborear mejor lo bueno.
  •  El Decamerón y Frankenstein son dos productos del confinamiento. Ahora mismo borbotea una explosión de creatividad que tendrá recorrido y consecuencias. Ha nacido la generación Covid.
  •  Le vamos a dar un respiro al planeta con una rebaja drástica del estrés climático.
  •  La sanidad pública, la sanidad pública, la sanidad pública, la sanidad pública. En el post-covid será mucho más difícil proponer procesos de privatización de los que ahora incluso reniegan quienes los impulsaban. Escatimar en salud no es una buena idea.
  •  Conoceremos mejor la textura de nuestros representantes públicos. A algunos les sentaba bien la normalidad y mal la excepción. A algunos les sentaba mal la normalidad y bien la excepción.
  •  Nuestra soberbia generacional está recibiendo un correctivo. Somos igual de vulnerables que quienes vinieron antes. Ni la tecnología ni el progreso nos convierten en inmortales.
  •  Nuestra soberbia humana está recibiendo un correctivo. Un virus nanoscópico nos ha puesto contra las cuerdas.
  •  Aumenta nuestro nivel de empatía. Como ha dejado escrito la psicóloga italiana Francesca Morelli, el virus nos ha demostrado que «en un cerrar de ojos, podemos convertirnos en los discriminados, aquellos a los que no se les permite cruzar la frontera, aquellos que transmiten enfermedades. Aun no teniendo ninguna culpa, aun siendo de raza blanca, occidentales y con todo tipo de lujos económicos a nuestro alcance». Sabernos vulnerables nos hace mejores.
  •  El peor virus es la información falsa. El buen periodismo tiene nombres y apellidos, cuesta dinero y lo ejercen profesionales que investigan, contrastan, divulgan, forman e incluso entretienen.
  •  Tenemos una formidable capacidad de adaptación.
  • Tocarse, besarse, abrazarse es lo que nos hace humanos.
  •  Un vino en una terraza con amigos es mucho más que un vino en una terraza con amigos.
  • El paraíso está en una playa.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Buenas noticias desde el frente