«Cuando vienen a cenar a mi casa no saben a qué famoso se van a encontrar»

Un invitado especial, 12 comensales desconocidos y un menú sorpresa en un sitio secreto. Así son las Noches de Bloomsbury, el proyecto de una coruñesa a la que la vida no ha tratado demasiado bien, pero que ha logrado volver a sonreír


La protagonista de nuestra historia se llama Romy Rodríguez Castro-Rial. Ella es quien ha convertido su casa de Perillo (Oleiros) en un punto de encuentro mensual con un invitado especial y varios comensales que no se conocen entre sí. Encima de la mesa, un ambiente acogedor y un tema interesante de conversación. Aunque interesante es el elenco completo, claro, porque nuestra anfitriona está convencida de que «todo el mundo tiene algo que contar. Y, cuanto más solos vienen y menos se conocen, más se abren». Así lo cree esta coruñesa a la que el destino no ha tratado demasiado bien. Primero perdió a sus dos hermanos en un accidente de tráfico y, después, se quedó viuda. «La vida me ha dado bastantes palos», reconoce. Quizás, por ello, se embarcó en este proyecto. «Necesitaba nuevas ilusiones». Y como quiera que la vida le debe mucha energía positiva, todo lo que rodea las Noches de Bloomsbury fluye como la seda. Los famosos se prestan sin dudarlo a participar, los comensales se rifan las plazas de cada cena en cuanto las convoca... ¡Hasta sus hijos de 14 y 15 años ayudan en todo lo que pueden y más!

POR VIRGINIA WOOLF

La idea se le ocurrió hace años, cuando leyó Dardos de papel, las cartas que Virginia Woolf envió a sus amigos del Círculo de Bloomsbury. Durante las primeras décadas del siglo XX, un nutrido número de intelectuales, provenientes en su mayoría de Cambridge, decidieron crear un grupo de discusión y opinión en el que todos ellos exponían sus ideas y pensamientos. Fueron conocidos como «el Círculo de Bloomsbury». El nombre lo decidieron al ser la mayoría de los integrantes residentes en este barrio londinense cercano al British Museum, lugar en el que era frecuente encontrar con asiduidad a cualquiera de ellos. «Y claro... Me enamoré de las meriendas de Bloomsbury», cuenta Romy, «que solían ser los jueves por la tarde con pintores, escritores y otros invitados que hablaban largas horas sobre los temas de actualidad con una maravillosa merienda de por medio».

Como lo de trasladarse a vivir al año 1900, -que es lo que le habría gustado a Romy-, lo tenía complicado, decidió empezar a recrear aquellas tardes de Bloomsbury en su casa y convertirlas en unas mil y una noches mágicas. «Me embarqué en esta historia y estoy muy feliz», asegura. De momento, lleva diecisiete cenas y por su casa han pasado trescientas personas, así que está organizando una gala para celebrar su éxito y, de paso, darle visibilidad a la Asociación Benéfica Renacer, del doctor José Fernández Pernas. Precisamente, él fue uno de los invitados especiales en una de las primeras cenas. Luego llegaron las de Sergio Pazos, Santiago Vázquez, Kiko Pastur, Jose Antonio Vázquez Taín, Silvia Fominaya y un largo etcétera.

«La noche que vino Sergio Pazos fue genial. Nos reímos mucho. Además, todos los comensales estaban tan cómodos que, cuando empezamos a cenar ¡ya eran las doce de la noche!». La cuestión es que Romy le pide a cada invitado que se presente durante el momento de los aperitivos; y aquella noche la locuacidad era importante. Cuentan que el presentador ourensano llegó a exclamar: «¡Habéis hablado todos tan bien que ahora yo ya no sé qué contar!». Pero contó, vaya que sí contó, cosas muy divertidas él también. La noche en la que el juez Vázquez Taín fue el protagonista es de las más especiales que recuerda Rodríguez Castro-Rial. «Hubo momentos muy entretenidos y, además, nos emocionó a todos cuando nos pusimos a recordar con él lo ocurrido en la tragedia de Angrois». ¿A quién le gustaría invitar a cenar próximamente? «Pues a Bertín Osborne o a Alejandro Sanz, por ejemplo. Este último ya me sigue en Twitter. ¡Eso ya es algo!», bromea. Convocada está ya la cita con la nutricionista Ana Golpe, que seguro será inolvidable.

#SOMOSDISFRUTONES

Elementos que juegan a favor del éxito de la iniciativa son las redes sociales (en la cuenta de Instagram se va contando todo con etiquetas como #SomosDisfrutones); los cinco fotógrafos que colaboran con el proyecto; la cocina de De cucharas y Cucharillas o Fabiola tu Chef; los vinos de Genus de Vinum o La Pecas Albariño; y la exquisita y cuidada decoración del acogedor ambiente en que se celebran las cenas de Romy. Con razón, esta decoradora y aparejadora coruñesa tiene una empresa desde el año 2003, llamada Roomy Showroom, especializada en reformas, decoración y eventos. Empezó sin muchas expectativas. Primero con sus mejores amigos, cautelosa y diciéndose a sí misma: «Esto es para pasármelo bien, escuchar, aprender y tener tertulias interesantes. Según mis amigos, es lo que llevo haciendo toda la vida, pero sin cobrar, claro. El caso es que mi casa siempre está llena de gente. Me gusta la gente», afirma la estupenda anfitriona coruñesa a la que el exitazo de su proyecto no deja de sorprenderle. «¡Me han llamado hasta de Barcelona, Madrid y Canarias para venir a cenar!».

1. CON SERGIO PAZOS

Cuando el actor fue el invitado en casa de Romy, todos estaban tan cómodos que ¡empezaron a cenar a las doce!

2. PATROCINADORES

Hay marcas que colaboran, como La Pecas Albariño y Genus de Vinum. La decoración se cuida hasta el extremo.

3. VÁZQUEZ TAÍN

El juez fue el protagonista de una de las cenas. «Nos emocionó a todos recordando Angrois», comenta Romy.

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«Cuando vienen a cenar a mi casa no saben a qué famoso se van a encontrar»