Ni el plátano engorda ni el limón adelgaza

Diez mitos subidos de peso. ¿«El pan engorda», «el limón quema grasas», «el ajo es un superalimento»? Llevamos los saberes típicos de nuestras despensas al ring de los expertos. ¿Qué hay de cierto en los tópicos? No te quedes reseso


Tópicos en alimentación hay muchos y algunos pueden conservarse intactos durante años en la despensa. El márketing y los mitos le suben unos kilos a nuestros saberes cotidianos. ¿El pan engorda y el limón adelgaza? Falso, según los expertos que nos ayudan a plantear este examen. «El limón no adelgaza. Es un cítrico que tiene algo de aporte de hidratos de carbono, pero en sí no tiene ninguna propiedad adelgazante especial», afirma el endocrino Alfonso Vidal, del Chuac. Entonces, ¿no se sostienen los «superpoderes» del vaso de agua con limón como forma óptima de comenzar el día? «No, el limón no es en sí adelgazante. Si en lugar de comer o ingerir una bebida azucarada, tomas agua con limón, engordarás menos, pero no tiene un efecto beneficioso especial», asegura Vidal. «El limón ayuda a reducir el ácido úrico, pero no quema la grasa», añade la nutricionista Fátima Branco, que parte de una base que tendemos a pasar por alto: «Todo lo que comes engorda». En el extremo opuesto del limón de la cuerda de frases hechas de las dietas está el plátano. «Es una de las frutas más demonizadas. Y el plátano no es la que más engorda. Todas las frutas son buenas. Lo que hay que cuidar es la cantidad y evitar el atracón de cerezas», comenta la especialista. «La recomendación de consumo de fruta son 2 o 3 piezas al día -recuerda el endocrino del Hospital A Coruña-; dentro de esa pauta, el consumo no provoca subida de peso».

¿Las frutas de hueso llevan con motivo el sambenito del peso? No, otro mito que cae de la ristra de tópicos. «Una pieza de plátano tiene 84 calorías por 100 gramos, y una manzana, 100. Un melocotón, 69», concreta Branco. Saca tú las conclusiones.

¿DEMASIADOS HUEVOS?

«No te pases con los huevos, que te sube el colesterol» es otra de las advertencias que han ido perdiendo peso y consistencia con el paso del tiempo. «Al huevo se le ha puesto la etiqueta de peligroso durante muchos años, y vemos que no era así. Porque no hay correlación entre el consumo de huevos y el colesterol en sangre. Lo realmente malo para el corazón es el conjunto de grasas saturadas. A día de hoy, sabemos que podemos consumir huevo con frecuencia, cinco o siete a la semana, sin que sea problemático para la salud cardiovascular», sostiene Alfonso Vidal. «El huevo no es malo, su consumo estaba establecido en 4 a la semana en el caso de los adultos y 2 en el de los niños. No es peligroso comer más, lo que no quiere decir que haya que comerlos a diario», matiza Fátima Branco.

La relación entre dieta y salud se sostiene hoy con mayor conocimiento que hace setenta años, afirman los expertos. La dieta mediterránea fue el otro descubrimiento de América. «El gran descubridor de la dieta mediterránea, el americano Ancel Keys, se dio cuenta de que en los países del sur de Europa tenían menos enfermedad cardiovascular que en los del norte, y con la evolución de nuestro conocimiento se van desplomando mitos en los que creíamos hace años», explica Vidal.

LOS LÁCTEOS

Que no te la den con queso en cuestión de lácteos. ¿El consumo de leche de vaca es desaconsejable en adultos? No, la leche es necesaria. «Me inclino por la semidesnatada si se tienen problemas de peso, porque aporta vitaminas y grasa buena, a diferencia de la desnatada, pero no es tan calórica y grasa como la entera», considera Branco. «La leche es un alimento que se ha demonizado en los últimos años sin que tenga base. Dicen que el hombre es el único mamífero que la consume superada la fase de lactancia, pero también somos el único mamífero que fue a la luna. Las vacas, que yo sepa, no lo han hecho. El consumo de lácteos no se asocia a ningún efecto negativo en la salud. Incluso los lácteos enteros pueden tener un efecto protector sobre problemas como la diabetes», apunta el endocrino. Es cierto que los lácteos enteros, coinciden los especialistas, aportan más calorías que los desnatados, pero no son perjudiciales, sino saludables y necesarios. «Son muy ricos en calcio, por eso hace falta su consumo, para prevenir la osteoporosis», subrayan. «Si quitamos la grasa de la leche, quitamos también el calcio, y esto puede pasar factura a los huesos». Tres raciones de lácteos al día (yogur, leche, queso) nos dan la medida saludable justa. El queso, mejor fresco que curado, si nos preocupan los kilos.

EL PAN, MIGA Y MITO

Con pan y vino hacemos, con gusto, el camino. Sin embargo, es de lo primero que eliminan o restringen muchas dietas. «En las últimas décadas, el consumo de pan en los países occidentales se ha reducido de forma importante y, sin embargo, la tasa de obesidad ha ido aumentando paulatinamente. Cada vez comemos menos pan, pero tenemos más obesidad. El pan debe estar incorporado en la dieta habitual, en las comidas y las cenas. Para mí, lo mejor sería hacer énfasis en que es preferible el integral, que es nutricionalmente mejor», dice Alfonso Vidal. «El pan es perfecto para el desayuno, pan natural, del país [no congelado], de masa madre», propone Fátima Branco, que aconseja suprimirlo, eso sí, en las cenas si preocupa la línea. «Cuanto más blanco, peor, por el índice glucémico», añade. Evita comerte la barra entera, aunque pique la tentación, pero con pan, sí, se hace el camino sin problemas de salud y de peso. «Siempre hay que buscar el equilibro entre los alimentos», señala Vidal. Y consumir de todo un poco, salvo precocinados y grasas trans, que suelen asomar la patita para hacernos abrir la boca al menor descuido.

EL ZUMO DE NARANJA

El desayuno no siempre gana por el zumo. El zumo de naranja natural (no admitimos el de brik como sinónimo) es bueno, pero «la fruta en trozos es aún mejor», indica Branco. Con el zumo, explica, perdemos la pulpa de la fruta, y la ingesta de fibra es, por ello, menor. «El zumo provoca la subida rápida del nivel de glucosa (lo que puede ser agresivo para romper el ayuno tras la noche) e implica, como efecto, que se abra el apetito. En cambio, con la fruta en trozos, o en pieza, esa subida del índice glucémico es menor», explica la nutricionista, que nos previene del «márketing de los superalimentos».

OJO A LOS HIDRATOS

Es un márketing que funciona y un tópico falso: ni el kale ni el ajo negro (suma y sigue con todos los productos saludables que se te ocurran) son superalimentos. «Los superalimentos no existen», concluyen los expertos consultados por YES, que recomiendan siempre el equilibrio en la dieta. «El único superalimento es la leche materna, que nos mantiene, sin necesidad de otros, al principio de la vida, y para eso, solo al principio...», destaca Fátima Branco. El resto no tienen poderes especiales, pues con un solo alimento no podríamos mantenernos. Los hidratos de carbonos son necesarios. «Una dieta cetogénica, que excluya los hidratos, suele provocar un efecto yoyó -dice la nutricionista-, pero conviene restringir el consumo de hidratos de carbono e ingerir hidratos de calidad. No es lo mismo el boniato que el arroz blanco».

Menos carne roja y más cuchara, receta finalmente Alfonso Vidal, que recomienda el consumo de legumbres tres veces a la semana. Que el ripio «Lentejas, si quieres las comes y si no las dejas» no te confunda. ¡Cómelas!

8 CLAVES DE LA NUTRICIÓN

El limón no quema grasas. Reduce el ácido úrico, pero el limón no adelgaza. Tampoco el plátano engorda, tiene menos calorías que la manzana

Los superalimentos no existen. Ni el kale ni el ajo negro tienen poderes especiales en la salud de la dieta. Los expertos desmontan la superetiqueta de moda

El pan no engorda. Al menos, si es natural y se consume moderadamente en el desayuno y la comida. Nutricionalmente, es mejor el integral, afirma el endocrino Alfonso Vidal

Mejor la fruta que el zumo. El zumo del desayuno debería ceder el trono a la fruta en trozos, más saludable, según la nutricionista Fátima Branco

Los huevos no suben el colesterol. Puedes consumir cinco o seis huevos a la semana y mantener óptima tu salud cardiovascular, aseguran los expertos

Suprimir hidratos pasa factura. Las dietas que eliminan el consumo de hidratos tienen un efecto yoyó. Lo mejor, buscar el equilibrio entre los alimentos

Sí a la leche. Los expertos la defienden. La leche entera tiene un efecto protector. La semidesnatada es una buena opción si se queja la báscula

Menos carne roja y más cuchara. ¿Las lentejas son la fuente de eterna juventud? Pasa el filtro de los expertos, que aconsejan comer legumbres tres veces por semana

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