Mónica Naranjo: «Para mí no sería difícil no caer en la tentación si estoy enamorada»

La artista celebra el éxito del programa, pero se despide: «No estaré en la próxima edición de La isla de las tentaciones». Hoy lanza el tema que le sirve de cabecera en castellano y se prepara para un encuentro con sus fans en A Coruña por sus 25 años de carrera


Mónica Naranjo (Figueras, 1974) es una carcajada continua. Su franqueza deja a uno con la boca abierta, y probablemente esa risa contagiosa con la que afronta la vida tenga algo que ver con la satisfacción de recoger los frutos de una carrera forjada a pesar de todo y de todos. La artista se prepara para su desembarco en A Coruña el próximo 29 de febrero en el centro Ágora con Mónica al desnudo, un encuentro en el que compartirá todo un día con sus fans y al que irá con la misma sinceridad que responde a esta entrevista. «Me regalaron un Satisfyer que no he probado, pero yo tengo un arsenal de dildos y vibradores», confiesa. Abrumada por el éxito de La isla de las tentaciones, la diva ha dejado paso a la persona: «Era el momento de desnudarme. Yo creo que al final los seres humanos, cuanto más a gusto estamos con nosotros mismos, más confianza adquirimos y menos capas necesitamos en la vida». A ella no le hace falta ninguna.

-A ver Mónica, los miércoles y los viernes hay muchos que no son personas de tanto quedarse a ver «La isla de las tentaciones»...

-¡Ja, ja, ja, ja! Me consta.

-Hoy lanzas el tema «Tentación» en castellano, la banda sonora del programa. ¿Es tu regalo de San Valentín?

-Pues mira, sin quererlo. No puedo decir que hayamos medido tanto las fechas como para que saliera el día 14, porque te mentiría. Pero así lo ha querido el destino.

-Fue un proyecto especial que te propusieran hacer la cabecera del programa.

-Claro, lo que pasó al final es que, a ver, todo lo de la isla ha sido como una locura. Porque yo vengo de hacer docuseries en la televisión, de hacer mis producciones, pero yo nunca me había planteado conducir un reality. Nunca, en mi vida. Y de repente, de la noche a la mañana, una llamada, una reunión y al cabo de un mes estaba en una isla. No podía decir que no, tenía un compromiso. Yo soy una persona que cuando tiene compromisos, los cumple. Para mí La isla de las tentaciones lo fue, y se convirtió en una gran experiencia para mí. Y aparte el máster que me hecho, ¿no?

-Desde luego, porque a través de ellos hemos vivido el compromiso, el perdón y esa línea tan fina que hay entre caer o no en la tentación.

-Es que al final las personas, cada una siente de una manera. Yo soy una persona que cuando inicio una relación, doy por sentado el compromiso. No tengo ni por qué hablar de él, está ahí. Y sin embargo hay parejas que sí, que tienen que hablar de qué manera se van a comprometer y cuáles son los términos de esa relación. Finalmente, La isla de las tentaciones es un espejo para todos.

-Pero el compromiso no significa lo mismo para todos.

-Para mí la fidelidad es sí o sí condición sine qua non. Si no va a haber una fidelidad, mejor no. Mejor quedarte solo.

-¿Qué pareja ya viste que no iba a salir unida desde el principio?

-Es que yo no soy de juzgar, ¿sabes? A las personas yo las respeto y las quiero tal y como son. Es que no hacemos bien juzgando. Además, ¿quién está libre de pecado? Si toda esa energía que encauzamos en juzgar al prójimo la encauzáramos a hacer cosas en la vida, buah, seríamos…

-Seríamos los mejores.

-Justo, ¡ja, ja,ja!

-Adoptaste un papel muy neutral en el programa.

-Es que así soy en la vida también. Una de las cosas por las que me mandaron a la isla es precisamente porque soy una persona muy neutral. Necesitaban a alguien así, y que fuera mamma, pero sin ser mamma. Esa fue la razón por la que a mí me dijeron que fuera para allá.

-Pero no estarás en la siguiente edición, ¿verdad?

-No, a ver. Como te he comentado antes, yo tenía un compromiso. Y el compromiso ya lo he cumplido, ya está. ¡También me tengo que dedicar a hacer otras cosas! Ja, ja.

-No es una prueba fácil de superar teniendo la tentación ahí para ti, ¿no?

-¿Dices a nivel mío personal y sexual? No, la tentación no es algo complicado de superar si estás enamorado. Para mí no sería difícil no caer en la tentación, es una cuestión de principios, de disciplina, de compromiso, de en qué grado estás enamorado. Porque a ver, yo cuando estoy enamorada de una persona no veo más que a esa persona.

-Muy pronto vienes a Galicia, en concreto estarás en A Coruña. Una gira muy especial en la que compartirás el día con tus seguidores.

-Es realmente una gira, un evento muy personal, donde realmente todos nos ponemos caras y podemos sentirnos, porque como son espacios muy reducidos no solamente ellos pueden tenerme muy cerca, sino yo también a ellos, porque a mí me hacía mucha falta. Quería conocerles, quería ponerles cara y ojos, quería sentirlos, quería charlar con ellos, que me contaran sus vidas, sus cosas, compartir momentos íntimos. Han pasado cosas preciosas, gente que se desnuda y te cuenta su vida con una pasión y una generosidad desmedida.

-Hasta cantan contigo.

-Sííí, ¡ja,ja! Además es maravilloso, porque cuando iniciamos este evento yo pensé: ‘No sé yo si mucha gente se va a animar a hacer la master class coral y vocal. Y no, no, oye, ¡que es lo que más triunfa! A la gente le encanta. ¡Ja,ja,ja!

-Repites en A Coruña. La primera vez que viniste aquí fue con «Desátame» y «Palabra de mujer», en el 97. Un petardazo.

-Sí, fíjate, ya han pasado años. Y estamos mejor eh, ¡ja, ja, ja!

-¿Has podido conocer la ciudad? ¿Qué haces por aquí?

-Sí, sí, por supuesto. Además yo cuando voy a Coruña siempre intento ir un día antes para poder disfrutar, pasear, respirar ese aire maravilloso. Es fantástico comerme ahí un buen potaje. Suelo pasear por el centro, hay restaurantes geniales. Yo siempre digo que lo mejor del mundo es comer un buen menú en el centro de cada ciudad,

-Lo que está claro es que por primera vez te estás desnudando. Conocíamos a la diva, pero no tanto a la persona.

-Era el momento. Yo creo que al final los seres humanos, cuanto más a gusto estamos con nosotros mismos, más confianza hacia nosotros mismos adquirimos y menos capas necesitamos en la vida. Nos da menos miedo mostrarnos tal y como somos.

-En «Mónica y el sexo» hasta te hicieron mirarte al espejo para confesar tus debilidades. Pero hay cosas que no se pueden confesar ni al mejor de los amigos, ¿no?

-Claro, ¡ja,ja,ja! Es que es un ejercicio tan íntimo… Un ejercicio que en el fondo todos hacemos en algún momento de nuestra vida, ¿no? Mirarnos al espejo por la mañana para hacer ese trabajo interno que tanta falta nos hace, ser honestos con nosotros mismos y, sobre todo, enfrentar nuestras carencias y nuestros errores. Y enmendarlos, porque perfectos no somos. Cuanto más valientes somos hacia nosotros mismos y antes queramos coger el toro por los cuernos y ser honestos para encauzar nuestra vida lo mejor posible, cada día seremos mejores. Y para eso, antes hay que hacer este ejercicio.

-También estaban muy empeñados en que te echases un ligue, pero tú como que no.

-¡Ja, ja, ja, ja! A ver, es que al final yo creo que cuando llega el amor, llega. Y ya está. Si es que las situaciones no hay que forzarlas. Yo admiro muchísimo a las personas que dicen 'bueno, pues yo este fin de semana a ver si ligo porque me apetece tener un contacto íntimo'. Me parece genial, porque oye, si a la persona le llena, le gusta y lo sabe llevar, es perfecto. Yo no funciono así. Yo necesito enamorarme, yo necesito sentir. Necesito conocer y darle mi tiempo a la persona, es que es la manera.

-Que haya una conexión.

-Exacto. Cada uno conecta como conecta.

-Pero entre que conectas y no conectas, ¿entre medias recomiendas el Satisfyer?

-¡Ja, ja, ja, ja! Pues te voy a ser muy sincera. Me regalaron un Satisfyer que no he probado. Voy a ser franca. Lo más cerca que he estado de un Satisfyer fue hace una semana rodando los spots publicitarios para Amazon. Pero yo tengo un arsenal con el que me he juntado durante nueve meses en los que hemos estado rodando por el mundo Mónica y el Sexo. Al final ibas adquiriendo dildos, vibradores de todo tipo… De hecho tengo una imagen en la cabeza de una noche en la que los reuní todos en la mesa de la cocina, y estaba yo con mi padre. Y mi padre observaba los dildos como diciendo: ‘Pues nada, venga hija, ¡a disfrutar!’, ja, ja.

-Felicidades también por tus 25 años de carrera. Es un año redondo este 2020, ¿no?

-Sí, sí, es curioso cómo al final los astros se han puesto de acuerdo, ¿verdad?

-Y todo empezó fuera de aquí, en México.

-Sí, hace 27 años. Esa fue la gran aventura de mi vida. Estuve viviendo en un país precioso, lleno de color, de espiritualidad humana durante cerca de cinco años, los cinco años más bonitos de mi vida.

-Luego volviste a España y te llegó el éxito aquí también.

-Sí, después de estar todos esos años viviendo fuera llegamos aquí y Sony de alguna manera apostó por el proyecto. Y fíjate todo lo que pasó y en todo lo que se convirtió.

-Tu carrera podría resumirse en un concepto: evolución. Pasar de «Palabra de mujer» a «Minage» fue todo un atrevimiento del que también salió un himno: Sobreviviré.

-Es que es necesaria la evolución. Yo siempre digo que a mí Dios me ha dotado no solamente del talento de cantar, sino también de interpretar, de componer, de dar forma a los proyectos. Entonces yo antes de lanzar Minage tuve que pasar con la compañía un proceso, porque comercialmente hay que entender también a las discográficas. Después de un éxito tan rotundo como mis dos primeros trabajos, ellos esperaban una tercera parte. Es que era lógico esperarla. Así que cuando se encontraron encima de la mesa un trabajo tan diferente como Minage, imagínate. Pero yo sabía en mi fuero interno que tenía que hacerlo. Porque si no me iba a quedar haciendo toda la vida lo mismo, y no quería. No puedo hacer toda la vida lo mismo. De esa manera no puedo aprender, y no voy a poder compartir lo mejor de mí con la gente. Al final el propósito de los artistas es mejorar y llegar a la vida de todos los seres humanos.

-El propio Dalí le dijo a tu madre que si querías dedicarte a la música, tenías que dejarte llevar por la pasión.

-Es que estamos hablando de un pintor que fue reconocido en vida. Una persona como Dalí, que cursando Bellas Artes en París lo tildaron de anárquico. No supieron entender que realmente él se dejaba guiar por la pasión. Les ocurrió a muchos artistas a lo largo de la historia. Mira Frida Kahlo, el dolor se convirtió en su talismán, y mira las obras tan maravillosas que nos ha dejado. Hay que dejarse guiar siempre por la pasión.

-Después de cantar con Pavarotti, de despedirte de Rocío Jurado en aquella colaboración en la que te confesó que se iba, ¿te queda alguien pendiente con quien cantar?

-Es que la vida a mí todos los días me sorprende, porque por ejemplo la última colaboración que he tenido ha sido con mi hermana, Gloria Trevi. No fue nada planeado, estábamos las dos en Nueva York rodando A dúo, que es un programa de televisión que estoy preparando, y de repente me dijo: 'Escúchate esto, hermana'. Escuché la canción y dije: 'Buah, yo no sé qué estás preparando pero estoy dentro, me encanta'. Y así surgió la colaboración. Al cabo de dos días grabamos la canción y mira todo lo que se ha organizado, lleva ya 14 millones de reproducciones en YouTube y es todo un éxito en Latinoamérica.

-Habrá que dejarse llevar entonces.

-En la vida hay que escuchar al alma muy atentamente, sí, y dejarte llevar.

-También eres un icono en la lucha de los derechos de las mujeres y para el colectivo LGTBI. Para todo aquel que en algún momento de su vida se ha sentido diferente o vulnerable.

-A ver, yo formo parte de ese 3 % de la población que dicen que somos ovejas negras. Pero como yo, hay muchísima más gente. Por eso mi música conecta bien con ese porcentaje al que yo pertenezco.

-No sé en base a qué se obtuvo ese porcentaje, pero me da que sois unos cuantos más que el 3 %.

-¡Ja, ja, ja! Pues mira, ¡ojalá, ojalá! Porque dicen que las ovejas negras son al final las que dejan huella en la vida.

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