¿Cuándo reservo las vacaciones de verano?

Si miras por tu cartera... deberías ir cogiendo el calendario. Pensar con quién quieres ir y adónde. Y reservar, porque este es el mejor momento. De aquí en adelante tienes poco que ganar, pero mucho que perder. La operación salida ya ha empezado


Lo de mirar las vacaciones de verano justo al arrancar el año solo tiene un problema. Que tendrás que aguantar carros y carretas. Pero ríete tú del resto, porque más allá de eso, solo verás ventajas. Y es que una vez las tengas reservadas, de algún modo, ya las empezarás a disfrutar, aunque todavía te separen unos meses del paraíso. Además, a medida que vayan pasando los días te irás pareciendo más al Tío Gilito.

El pistoletazo de salida lo marca Fitur, que se celebró en Madrid hace unos días. En la Feria Internacional de Turismo, los turoperadores ponen las cartas sobre la mesa y, básicamente lo que hay es lo que va a haber, así que si en tu empresa ya están puestos los cuadrantes de las vacaciones no tienes mucha escapatoria. A partir de este momento los precios solo van a ir hacia arriba y la disponibilidad hacia abajo, así que mueve las flechas hasta que te veas capaz de manejar la situación. «Durante estos dos meses se realiza el 40 % de la venta vacacional. Hasta hace unos años había ofertas de última hora, pero ahora ya no. En el 95 % de los casos el precio solo va a subir», explica Jesús Martín, director de Viajes Halcón y Viajes Ecuador en Galicia.

Puede que te dé pereza sentarte con tu pareja, o familia, a planear lo que vas a hacer dentro de cinco o seis meses porque seguramente desconoces lo que vas a hacer mañana, pero los asesores de viajes insisten en que tu cartera te lo agradecerá. «Ahora es muy buen momento, porque en febrero y marzo hay ventas anticipadas, y hay descuentos sobre los precios que se marcan en los folletos para grandes viajes, islas o estancias en hoteles», explica Natalia Ferreiro, asesora de ventas de IAG7 en A Coruña. Pero, ¿de cuánto estamos hablando? «Comprar con tres meses de antelación puede suponer entre un 40 o 50 % de ahorro», apunta Agustín Vázquez de Viajes Rai, que nos confiesa su filosofía: «Para ahorrar hay que anticiparse».

LLEVARSE LA MEJOR PARTE

El precio no es el único motivo que te tiene que empujar a reservar. También tienes que tener en cuenta que, si eres de los primeros en elegir, te vas a llevar la mejor parte. «Imagínate un crucero, hay “x” camarotes, obviamente los primeros en reservar van a ir ocupando los mejores. ¿Que a medida que avance el año quedarán sitios? Igual sí, pero ya no van a ser los mejores», dice Jesús. Los cruceristas tienen muchos kilómetros, en este sentido, y la oleada de reservas se produce entre noviembre y febrero. Esto que explica Jesús Martín sobre lo que ocurre en alta mar se puede extrapolar a tierra firme con los hoteles. Las habitaciones son limitadas, y en las fechas de mayor demanda -como sucede entre el 15 de julio y la primera semana de septiembre- puede haber «peleas» por llevarse las mejores.

Cuando te digo que desde que la reservas la vas a disfrutar, no es ninguna exageración. La tranquilidad de tener las vacaciones reservadas no tiene color con el sufrimiento de última hora, entre otras cosas porque el last minute está de capa caída. «Antes había muchos vuelos chárter, y valía la pena aguantar, porque si no se vendían todas las plazas, sacaban alguna oferta, pero ahora apenas hay. Puede haber algo para el Caribe, pero poco, y si la hay, es en un hotel muy concreto», dice Natalia.

En la misma línea se pronuncia Jesús. «Aunque aquí en Galicia ya éramos muy de Canarias, a raíz de la primavera árabe -señala- se convirtió en destino para toda Europa. La disponibilidad y los precios se fueron por los aires. Nosotros tenemos mucha gente que va y que lo dejaba para el último momento, se iban en agosto y lo cogían en julio, y directamente se encontraron con que no había disponibilidad, y si lo había era a precios desorbitados».

Claro que hay excepciones, y puede haber situaciones que no podamos controlar, como un terremoto o un atentado, que echen por tierra las estadísticas. «Algo como lo que ha pasado en Cuba hace unos días puede provocar una recesión en la compra, y ante el riesgo de una caída de las ventas, pueden salir superofertas», comenta Agustín, que confiesa que en los 30 años que lleva organizando viajes, rara vez ha visto bajar los precios. Otra cosa es que haya destinos exóticos que permitan tomárselo con más calma. En Asia -apunta- hay muchas alternativas así que no debería haber problema para equilibrar las preferencias de los viajeros con su economía.

Los más reticentes al adelanto vacacional, que no electoral, siempre alegan que pueden surgir imprevistos de «aquí allá». Lo que quizá desconocen es que no hay nada que un buen seguro no pueda arreglar. «Los hay que por 50 euros puedes anular hasta un mes antes», señala Jesús. Ya no hay excusas para reservar las vacaciones con tantos meses vista. Solo un requisito, que sepas adónde quieres ir. Pero si tienes claro el destino, las fechas de las vacaciones, y con quién las quieres pasar, no tienes opción: reserva ya. Solo puedes ganar.

TRES CLAVES VACACIONALES 

1. Adiós a las ofertas de última hora

Ya no es lo de años anteriores. Los chollos de última hora son cosa del pasado. Ahora apenas hay vuelos chárter, que es donde solían poner ofertas. 

2. Las mejores plazas se acaban

La disponibilidad tanto de vuelos como de habitaciones va a menos. Y las plazas que primero se ocupan son las mejores. 

3. Los precios solo suben

En contadas ocasiones van hacia abajo, solo en situaciones excepcionales como un atentado o una catástrofe natural. 

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