«Llevo 64 años cotizados y no llegaré a los mil euros de pensión»

Dolores suma más años contribuidos que nadie en España. Tiene 79 y empezó a los 14 a despachar. Hoy sigue haciéndolo en su tienda de A Coruña, pero pronto echará la persiana. Ha llegado su momento: «Quiero pasármelo bien. Lo tengo merecido»


Todavía se recuerda con 14 años dando los primeros pasos de su extensa vida laboral, la más larga de España. Y hoy, camino de los 65 años cotizados, Dolores Agra todavía hace lo que mejor se le da: «Despachar. Es lo que empecé a hacer a los 14 y lo que sigo haciendo ahora», relata desde el mostrador de su negocio, Lencería Marta, situado en el barrio coruñés de Os Castros. La suya es una de esas tiendas emblemáticas en la ciudad, pero pronto echará la persiana de forma definitiva. Con 79 años y más de seis décadas cotizadas, se lo merece. «Vamos a cerrar pronto. Desde luego, tengo previsto hacerlo este año», desvela Dolores, que alargó su jubilación tal y como le permite la legislación por ser autónoma. «Tengo la jubilación activa, porque a nosotros se nos permite. Pero pronto cogeré la total», indica. La trabajadora con más años cotizados del país puede presumir de su título, pero no lo hace de su pensión. «Ni siquiera llegaré a los mil euros. La verdad es que lleva todo el papeleo mi hijo, así que estoy despreocupada. Más ya no contaba con cobrar», asegura Dolores, que no dramatiza con el cierre de la tienda que abrió hace ya 40 años. «De momento, el plan es cerrarla al menos un tiempo. Yo estoy mentalizada desde hace mucho, lo que pasa es que no lo hice antes porque todavía me queda mucha mercancía buena que queremos liquidar. Es producto de precio medio-alto, y no es cuestión tampoco de regalarlo ni de malvenderlo», explica.

Desde que saltó la noticia de su récord de cotización, no para de recibir llamadas. «Me cogió un poco por sorpresa. Ahora mismo acabo de coger una de Castilla-La Mancha. Incluso me llamaron amigas mías desde Miami, México o Viena que están lejos y a las que no veo desde hace cuarenta o cincuenta años», señala la dueña de la lencería, que no entiende tal revuelo por el mero hecho de trabajar desde que era una niña. «Es que no tiene mérito», apunta una mujer que fue condecorada con la medalla de plata al Mérito al Trabajo en el 2016, cuando superó los 61 años cotizados. Como ahora, aquel también fue un momento en el que copó los titulares. Una de las cosas que más le llamaron la atención cuando recibió esta distinción fue leer el tratamiento con el que se dirigían a ella en el diploma de condecoración que le dieron en el acto de entrega de las medallas. Un documento que recibió de manos de la entonces ministra en funciones de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez: «Pensé: ‘Ahora soy Ilustrísima. Nunca podría haberlo imaginado’». Pero esta fama sobrevenida no hace que se sienta excepcional. Dolores sabe muy bien que hay más gente que acumula tantos años de experiencia laboral como ella. «Muchos empezaron a trabajar así, con mi edad, sobre los 14 años. Lo que pasa es que yo estuve asegurada prácticamente desde el principio. Solo trabajé unos meses en un sitio en el que no lo estaba, pero después empecé ya en Pascual y me quedé, así que empecé a cotizar desde muy pronto. No es el Pascual de ahora, eh, era el que estaba antiguamente en la calle Bailén», concreta refiriéndose a Confecciones Pascual, que en su momento llegó a tener ocho tiendas y a superar el centenar de empleados. Allí aprendió a tratar al cliente y a vender. Después de unos veinte años en una de las empresas textiles más exitosas entre la década de los 50 y la de los 80, decidió tirarse a la piscina y abrir su propia tienda en la Avenida de A Pasaxe. La misma que este 2020 planea liquidar. 

GANABA 150 PESETAS AL MES

Los recuerdos brotan en un momento en el que toca hacer balance para dar paso a una nueva etapa que afronta sin ningún miedo. «Empecé sobre el año 54 ganando 150 pesetas al mes, tú fíjate. En Pascual despachaba, pero en aquel momento vendías calcetines, puntillas...», relata. Cuando abrió las puertas de Lencería Marta en la glorieta de Os Castros, Dolores ya había cumplido los 40 con sus hijos ya crecidos. «Yo creo que incluso ya habían terminado la carrera, se fueron a Santiago a estudiar», indica. Precisamente ellos, y más concretamente su hija, tienen mucho que ver en una de las primeras decisiones que tomó a la hora de abrir su tienda: el nombre, Marta. Pero los comienzos, como suele ocurrir, no fueron fáciles: «Los recuerdo complicados, porque monté la tienda con cuatro cosas. Pero poco a poco fue creciendo, creciendo... y me junté con mucha mercancía. De ahí que ahora tengamos tanta todavía». Como ella, abrieron otros tantos negocios de su mismo sector en el barrio que no corrieron la misma suerte que el suyo. «Todos fueron cerrando. Ahora mismo tengo cerca dos tiendas pequeñas con un poco de lencería y de mercería, pero me llevo muy bien con ellos y con todo el mundo», explica.

Dolores afronta el nuevo año como todos los anteriores, con muchas ganas. Porque en este 2020 soplará las 80 velas de su cumpleaños y los 65 de vida laboral. Una vida que dejará atrás sin ninguna nostalgia. Ni siquiera ha pensado aún en hacer nada especial para despedirse de la tienda: «Qué va, cerraré como un día cualquiera, digo yo. No sé, todavía no lo pensé». Aunque es posible que el cierre sea temporal, porque su hijo tiene pensado tomar las riendas del negocio. «Lo hará, pero antes se tomará un descanso», añade Dolores, que apunta que también dejarían atrás el bajo actual para abrir de nuevo en el que tienen en propiedad, muy cercano.

De momento, sus planes se centran, como no podía ser de otra forma, en ella misma. «Mis planes son pasármelo bien, que lo tengo merecido, ¡ja, ja!», comenta ella, que aún no sabe si viajará mucho, pero sí que aprovechará para pasar todo el tiempo posible con sus amigos. «A lo largo de todos estos años me hice con una clientela que ya son más amigos que clientes. Vienen de todas partes, incluso del centro. Y con muchos ya quedo ahora, como con mis vecinas de aquí, que nos vemos para tomar café a media mañana». ¿Le dará la pensión para planes más ambiciosos? «Lo dudo mucho, eso es lo que yo quisiera, y pienso que me lo tengo merecido. Las pensiones que llevo pagadas yo... Y que sigo pagando, porque de momento sigo jubilada parcialmente», señala Dolores, que añade: «Además me encuentro bastante bien. De hecho, podría seguir trabajando perfectamente. Tampoco soy tan mayor, eh». Desde luego, no hay más que verla.

El Gobierno eleva las pensiones un 0,9 % anual, pero aplaza la subida de las mínimas

G. Bareño

El presidente del Gobierno no se compromete de momento a incrementar el sueldo de los funcionarios

La primera medida adoptada por el Consejo de Ministros fue aprobar la revalorización de las pensiones que Pedro Sánchez había aplazado hasta la formación del nuevo Gobierno. Mediante un real decreto, las pensiones del año 2020 se incrementarán un 0,9 %. Y, en caso de que el IPC supere finalmente esa cifra, el presidente explicó que los pensionistas recibirán una paga única antes de abril del 2021 con la que se compensaría esa diferencia, por lo que «no habrá ninguna merma de poder adquisitivo de los pensionistas». La medida tiene un coste anual estimado por el propio Gobierno en unos 1.406 millones de euros y tendrá efecto desde el 1 de enero, por lo que los pensionistas la verán ya reflejada en su próxima nómina. La media estimada de incremento es de entre cuatro y seis euros mensuales. Como ejemplo, los que tengan una pensión de 1.000 euros recibirán en la nómina de enero 1.009 euros.

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