¿Por qué discuten las parejas?

LA OTRA PARTE SIEMPRE TIENE EL 1 % DE RAZÓN. Así que a partir de ahí arréglatelas para no perder tu 99 % restante. No cruces las dos líneas rojas que separan la discusión de la pelea: no uses la fuerza y no intentes quedar por encima del otro. Aquí manda el win-win, las dos partes ganan


1. El día a día

CUESTIONES DOMÉSTICAS, FINANZAS Y OBLIGACIONES FAMILIARES

Quién recoge a los niños en el cole, cómo se reparten las tareas del hogar o el dinero que entra y que sale son temas que siempre generan mucho estrés y son el origen de muchas discusiones caseras, como apuntan los expertos en temas de parejas.

2. Educación de los hijos

GUSTOS DISPARES

La chispa salta, por ejemplo, cuando hay que apuntar a los niños a una actividad y uno tira hacia el fútbol y la otra parte al ballet. «Suelen ser conflictos que no tienen que ver con los niños, sino con lo que cree el padre o la madre», apunta la psicóloga, Emma Placer. Hay que decidir, y lo mejor es buscar el término medio para el que el niño pueda elegir, transformar esa discusión de pareja en un debate familiar.

3. Formas de vida y moral

MANERAS DIFERENTES DE PENSAR

Si en cuestiones de política ya es sencillo que entre amigos salten chispas, cómo no va a avivar la llama de una relación de pareja, sobre todo cuando ambos tienen extremos ideológicos opuestos. Sí, que esto también se da. Las discusiones son inevitables, pero es muy importante no intentar cambiar al otro, «porque necesariamente mis ideas no son mejores».

4.Infidelidad

EL PUNTO DE PARTIDA

Es uno de los temas que más roces provocan entre las parejas y no es para menos, importancia no le vamos a restar... El problema es que no todas las personas entienden lo mismo por infidelidad. «Igual ver unos wasaps en el móvil de su pareja son unos cuernos, y para otros no. Lo mejor es hablarlo, aunque parezca frío, antes de empezar la relación. Evita problemas», apunta.

5. Familia política

LA OPINIÓN DE TERCEROS

Solo la cantidad de chistes que hay al respecto ya dan una idea de lo frecuente que es acabar discutiendo con tu pareja por un familiar suyo. «Por ejemplo, que asesorado por tus suegros te veas metido en una decisión seria como puede ser comprar una casa, cuando es algo que ni querías ni tiene que ver con tu vida», señala Emma, que trata a diario con parejas.

Y SI DISCUTES HAZLO BIEN, SIGUES ESTOS CONSEJOS...

1. Usa la asertividad

Si la discusión es inevitable, no te frenes, adelante, porque una discusión viene siendo una conversación. Ahora bien, no pases la línea roja que la separa de una pelea, que es cuando hay violencia de por medio, ya sea física, psicológica o verbal. Una de las claves para que no se te vaya de las manos es la técnica del sándwich, es decir, di algo real (y positivo) de la otra persona antes de soltarle el chorreo, que vendría a ser el jamón, y luego termina otra vez reforzando alguna virtud.

2. No generalices

«Y por un perro que maté, mataperros me llamaron». Ten este refrán muy presente antes de iniciar una discusión, y así evitarás caer en el síndrome de la sopa salada. «Si comemos 365 días en un restaurante, y un día no nos gusta la sopa porque está salada, no podemos recriminarle que la sopa no esté en su punto, porque los 364 días que sí lo está no lo destacamos», explica Emma. Así que no debemos elevar errores o situaciones puntuales a categoría de huracán. 

3. Di te quiero

Dice Emma que está muy de moda decir «te quiero», que últimamente se está diciendo más que nunca. Ahora bien, si eres de los que pronuncia estas ocho letras a menudo tienes que ser consecuente y tratar a la otra persona con ese afecto que prodigas. Que se note ese te quiero, que se note que lo quieres o la quieres, y entonces párate a pensar si lo que ha pasado se lo harías a alguien al que quieres. 

4.Busca el sitio

No hay duda de que las discusiones muchas veces tienen lugar sin que les abramos las puertas, pero aun en esos casos, deberías esforzarte por buscar el lugar idóneo. Si la pareja convive, lo mejor es hacerlo en casa, pero intenta enfriar tu cabeza para convertir ese calentón improvisado en una conversación serena de sofá. Hay que evitar hacerlo en el coche, por motivos de seguridad, también si se tiene sueño, hambre o cansancio, ya que solo empeoraría el resultado.

5. Ten sentido del humor

Quizás es el más difícil de todos los consejos que nos ofrece la psicóloga, pero dice que tiene un índice de efectividad muy alto. No hay como colar un chiste cuando el ambiente está tenso o caldeado para relajar tensión. Claro que hay que hacerlo con cierto sentido, y no se trata de contar una guasa que poco o nada tenga que ver con el tema, pero si eres capaz de salir airoso de una habitación donde sobrevuelan cuchillos, lo habrás logrado. Con nota.

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