¿Es enero el mejor mes para viajar?

Sin agobios, con descuentos en zonas donde es temporada baja y disfrutando del tiempo libre y del sol cuando el resto está trabajando. Por estos motivos y alguno más, estos gallegos eligen enero para hacer turismo


Sí, es enero. Pero para muchos como si fuera agosto. Será que el mal tiempo anima a salir a otro lugar donde poder torrarse al sol o que las Navidades agotan y viene bien tomarse un break. También que el invierno es muy largo y un buen viaje lo cura todo. Los motivos son infinitos, pero más gente de lo que parece decide hacer las maletas e irse cuando el resto seguimos con nuestra rutina. Si lo que buscas en estas fechas es sol y playa, el viaje no será tan barato como esperas porque precisamente en esos lugares es temporada alta. Pero si no te importa el frío, prepárate para disfrutar de Europa a precios inmejorables o incluso de Nueva York, sin agobios de gente, con el mundo a tus pies. Comienza a darle vueltas al globo y pon el dedo en tu lugar de destino. Te espera.

IRIA CARRO. PELUQUERA, ESTETICISTA Y VIAJERA

Lo máximo que estuve de viaje fueron 18 días, pero como me quedé en paro decidí irme en enero. Salía más barato que en diciembre

Una de esas personas que ya está de vacaciones en Argentina es Iria Carro. La jubilación de su jefa le ha permitido hacer, quizás, el viaje de su vida. Se encuentra ya en Buenos Aires y le queda todo un mes por delante para conocer el país andino. De norte a sur: «Es la primera vez que viajo en enero. Decidí hacerlo porque me quedé en el paro y por eso me animé. Y como allí es verano aproveché la situación», reconoce esta coruñesa apenas días antes de partir y ansiosa ya por iniciar la aventura.

BIEN DE PRECIO

Un mes en Argentina le sale bastante asequible. En ese buen precio ha contribuido que su reserva la ha hecho con bastante antelación y que la mayor parte del tiempo se hospeda con unos familiares, aunque también realizará dos viajes por el país: «Después me voy a las cataratas de Iguazú y al glaciar Perito Moreno. El viaje me sale por unos 3.000 euros. Pero también me voy a Argentina un mes entero, me recorro el país de norte a sur, y solo voy una semana a hoteles. Después estoy en casa de unos familiares, también por eso es un poco más barato», dice.

Para esta peluquera y esteticista coruñesa sería impensable poder irse un mes de vacaciones si estuviera trabajando, por lo que es una magnífica oportunidad para hacerlo. La ocasión es de oro: «Lo máximo que estuve de viaje fueron 18 días, pero como me quedé en paro en noviembre, pensé pasar diciembre aquí, en casa, e irme en enero. Me salía más barato que en diciembre. Ahora no me acuerdo cuanto, pero mucho más. Y pude sacar el billete antes del verano», asegura Iria que sabe que este y no otro era el momento de hacerlo: «En otras circunstancias nunca podría hacer este viaje. Un mes es inviable en mi profesión. Es muy difícil que te lo den. A Argentina podría ir 15 días, pero como ahora puedo ir más, pues mejor», reconoce.

UNA AVENTURERA

Iria no tiene ningún problema en viajar sola y en ese sentido se define como «un poco aventureira»: «No me da miedo ir sola y tanto tiempo. Pero bueno, también conozco a dos de los familiares que voy a visitar. Luego ya los viajes a Iguazú y Perito Moreno, los haré sin ellos», asegura. Precisamente estos dos últimos destinos son los que más le apetece conocer, aunque sabe que gracias a sus familiares conocerá lugares que de otra manera sería imposible descubrir: «Voy a tener guías gratuitos, me van a llevar a sitios. A la playa, seguro. Pero no es lo que más me llama, me apetece más las cataratas y el glaciar», dice.

Si los demás comienzan ahora a apretarse el cinturón, ella lo ha hecho a la inversa. Su particular cuesta de enero ha sido en diciembre: «En Navidades algo te cortas. Como mi prioridad es viajar, no me importa sacarme de otras cosas para poder hacerlo. Siempre lo he hecho así», explica esta joven de 31 años que reconoce que los viajes en diciembre se disparan de precio y que cree que el mes de enero puede ser uno de los mejores para viajar.

A estas alturas, Iria ya se ha reencontrado con sus primos de Argentina. Y ya estará disfrutando de su estancia en el país andino. Disfrutando del ambiente y las calles de la capital porteña: «Cuando les dije que iba se llevaron una gran alegría. Siempre me lo decían, que fuera a visitarlos, pero hasta que tuve los billetes en la mano no me lo creía». Pues sí, ya está allí. Quién pudiera.

MARTA Y EUGENIA, AMIGAS Y VIAJERAS

Viviría en Punta Cana todo el año. Nos sale por 1.100 euros. En otro mes serían 1.300 o 1.400, depende también del hotel al que vayas

Marta Jove y Eugenia Patiño ya se ve en una tumbona de las maravillosas playas de Punta Cana: «El sol, la fiesta, los mojitos, el ron...» y no ven el momento de subirse al avión que las lleve al paraíso. Cuando todos estaremos trabajando, con frío y probablemente lluvia, ellas estarán torrándose al sol y moviendo la cadera. Adelante, atrás, un, dos, tres...

«El 14 nos vamos a Punta Cana. Nos vamos ahora porque aquí hace mucho frío. Y porque después de estos excesos navideños y de tanto trabajar, nos toca descansar», dice Marta desde detrás de la barra de la cervecería coruñesa El Real y que ya está contando los días para irse, decidida a«huir del frío» y a instalarse al menos por unos días donde «el sol está asegurado».

SU DESTINO FETICHE

Marta tiene la risa floja, esa que en el fondo te está diciendo: «Me voy, tengo un pie ya más al otro lado del charco», aunque no lo diga abiertamente. Punta Cana es su destino fetiche: «Voy bastante a menudo. Tenemos el pasaporte lleno de cuños», dice, aunque eso no le impide hacer las maletas rumbo a otro tipo de viajes. Aunque insiste, el destino caribeño es «lo mejor»: «Viviría en Punta Cana todo el año si pudiese. Mola. La última vez que estuvimos fue en noviembre», aclara.

Al contrario que el resto de los mortales, el trabajo en la hostelería le impide irse de vacaciones en los meses de julio y agosto. Por eso, aprovecha épocas en las que normalmente la gente está trabajando: «En noviembre cerramos el bar, por eso me pude ir. Y ahora no cerramos, pero como soy la hija del jefe me lo permiten», dice bromista, mientras asegura que también ahora le sale más económico el billete: «Sobre 1.100 euros. En otro mes serían 1.300 o 1.400, depende también del hotel al que vayas», explica.

«Gente siempre hay allí. Está a tope, da igual la época. Ahora van muchísimos turistas de Canadá o de Estados Unidos donde ahora hace mucho frío y está petado», confiesa. Estas dos amigas estarán diez días torrándose al sol, «a unos 30 grados» porque «menos no compensa»: «Entre ir y volver en avión y cuando le coges el gustillo al sitio y ya se te mueve la cadera al bailar, te tienes que volver», interrumpe Eugenia, a la que también se la ve ilusionada con el viaje. A disfrutar, chicas.

ADOLFO Y MARIEM, EXPERTOS EN VIAJES

Nos vamos de rebajas a Dubái. Pero cualquier sitio de Europa está ahora tirado de precio. Incluso Nueva York, porque hace mucho frío

Lo de Adolfo Díaz con los países árabes es un flechazo a primera vista. Lleva más de 40 viajes en su mochila, uno de ellos muy especial, a Tánger donde conoció a su pareja Mariem. Por eso no es de extrañar que el próximo sea a Dubái. Será el día 20 de este mes: «Nos vamos por dos razones. Una, en busca del buen tiempo, sobre todo, después del otoño que hemos tenido. Allí podemos aprovechar para ir a la playa. Y otra porque nos vamos a vivir a una casa nueva y queremos que toda la decoración sea de allí. Nos vamos de rebajas a Dubái porque son muy fuertes. Compensa», explica este coruñés que ya hizo lo mismo cuando montó su agencia de viajes Atlantis Travel y que traerá todos los enseres y muebles por vía aérea: «Sale más barato que en contenedor marítimo. Las compañías árabes venden metros cúbicos en los aviones comerciales y los usan de carga. Y es más rápido. En una semana como muy tarde está aquí», dice este experto que reconoce que le gusta viajar en este mes: «Siempre en enero hacemos una escapada para partir el viaje en dos. Porque si no se hace muy largo. Y además lo que hacemos es una escapada de calor», reconoce.

Y es que esa es la preferencia también de muchos que llaman a la puerta de su agencia: «La mayor parte de los viajes que se contratan en este mes son destinos de calor. Y este año se notó mucho más por el noviembre y el diciembre que hizo». Sobre esto, Adolfo explica que estos destinos no son los más baratos porque en esta época están en temporada alta, pero la gente los contrata igual por las ganas de dejar el invierno atrás, al menos por unos días.

En cambio, otras opciones mucho más gélidas son una auténtica ganga en estas fechas: «Cualquier sitio de Europa está ahora tirado de precio porque hace mucho frío. Incluso Nueva York. Está regalado. Se puede ir por menos de 700 euros una semana con vuelo y hotel. Eso es porque hace mucho frío y la gente no quiere ir en esta época. Praga también, por ejemplo», dice este experto que le ha picado también el gusanillo de viajar a su pareja: «Aunque a mí ya me gustaba viajar antes», puntualiza Mariem a la que le gusta todo de Galicia, menos el tiempo.

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