«A los 58 años hago por vez primera lo que quiero»

Mojarte con arte. Pintar paraguas le ha ayudado a superar una enfermedad, pero también está a punto de convertirse en su medio de vida tras varios años sin trabajo. Así es Helena, una valiente emprendedora


Con el arte se nace. Y aunque la vida te lleve por otros derroteros, el destino hará que vuelvas a la estación de inicio, a tus orígenes. Eso es lo que le ha pasado a Helena Abalo que, a sus 58 años, está decidida a hacer de su pasión una forma de vida. Porque Helena ha conseguido una oportunidad donde otros solo ven malas noticias. Así ha convertido su lucha contra la enfermedad, que ha superado satisfactoriamente, y el haberse quedado sin trabajo en una magnífica ocasión para mojarse con arte. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que pintando paraguas? Pues eso es lo pensó ella hace dos años cuando su hermana trajo del País Vasco un paraguas pintado a mano.

«Me enamoró la idea. Yo toda la vida he pintado. Siempre ha sido mi vocación. Y ese año que tenía que estar quieta sí o sí, pues me compré unos cuantos paraguas y me puse a pintarlos con la idea de que se acercaban las Navidades para hacer regalos. Así a lo tonto. Yo estaba buscando mi camino y de repente surgió solo», dice. La sorpresa llegó cuando los paraguas entusiasmaron a todo el mundo y tuvo gran éxito entre su círculo de amistades. El siguiente paso lo dio gracias a su sobrino, que le sugirió que se abriera una cuenta en Instagram para que la gente pudiera ver sus creaciones: «Para mí ha sido una forma de pulsar si era viable de alguna manera esto. Esta es mi pasión, mi vocación. He pintado otras cosas pero esta es la que realmente está cuajando fuera y la aceptación es buena», asegura esta mujer a la que no le preocupa la edad para iniciar nuevos proyectos: «Por primera vez en mi vida puedo hacer lo que quiero. Eso es maravilloso. Y encima empiezo a sentir que funciona. Tengo unas impresiones muy buenas», dice esta vecina de Mondariz que está pendiente de obtener la licencia de artesana y de un par de flecos para establecerse por su cuenta.

Mientras, sigue pintando en su casa. Por gusto y porque le llena de satisfacción. Además, esta valiente emprendedora es autodidacta, por si tenía poco mérito ya todo lo que estaba haciendo: «Me he hecho a mí misma. Pintando por gusto. No es que tenga una formación especial. He aprendido a través de libros y demás. No uso plantillas ni nada. Pinto con pincel a mano alzada. Como pintas un cuadro», afirma. Un trabajo que le puede llevar un día, dos, tres: «No le pongo límites. Para mí es tan relajante. Me aporta tanto y le pongo tanto amor, que no miro el reloj. Le dedico tiempo y punto».

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